sábado, diciembre 31, 2016

DE GUSTOS Y SABORES



No se puede decir que no te guste...

Te gusto
cuando dibujo sobre la arena
con el dedo índice de mi mano derecha
y todos sonríen por la gracia del niño
que ya no soy, aunque a veces
sólo por jugar, intente serlo

Te gusto
cuando los espectadores eventuales de mi vida
aplauden mis torpes piruetas de amazona sin caballo
mis caras descaradas de payaso doméstico
mis intrépidos, estúpidos, asaltos al vacío

Te gusto
cuando desde la distancia real que nos separa
elogio tu sonrisa, la notable suavidad de tu piel,
la sombra alargada que nubla tu entrepierna
a través del lienzo claro de tus pantalones

No, no puedo decir que no te guste
que te desagrade, me odies o te resulte un tipo despreciable.
Te gusto, sí, te gusto
aunque con la condescendencia del que da propina
a un camarero desconocido o tira las monedas que le sobran
en la gorra boquiabierta de un desesperado

Pero, para serte sincero,
con el corazón abierto
latiendo entre mis manos
como un sexo encabritado,
para serte sincero, te repito,
la forma en que te gusto
no es la que yo esperaba
ni es siquiera la que yo deseo.

domingo, diciembre 25, 2016

SE ACABA EL 2016, COMIENZA EL 2017


JORGE LUIS BORGES, un escritor al que es imposible negarle ingenio, calidad, entrega, erudición, talento, nunca obtuvo el Premio Nobel que se otorgó, por ejemplo, al escurridizo Bob Dylan (aprovecho para agradecerte que me prestaras tu Hurricane para bailarlo hasta desfallecer en las pistas de Ibiza). Tal vez, de seguir por el mismo camino de promoción indiscriminada, de literatura popular de mercado, el algo anacrónico Nobel lo ganarán en próximas ediciones otros cantautores de la talla de Beyoncé o David Bisbal.
Borges -como Oscar Wilde, Goethe o el mismísimo Zaratustra, que tanto habló por boca de Nietzsche- nos dejó muchas frases inteligentes sobre un montón de cosas que ahora parecen interesar sobremanera a las redes sociales. Entre ellas hay una que me conforma de manera especial: "Aquel fue un hombre al que le tocó vivir una época muy difícil. Como a todos los hombres". 
Que l@s quisquillos@s no se inquieten. Se supone que Borges se refería a hombres y mujeres, pero en la época que pronunció esta frase la corrección política no existía ni siquiera como utopía. 
En un año atiborrado de noticias alarmantes, de pérdidas irreparables y asesinatos tan masivos como inexplicables, mantengamos un poquito de esperanza, mientras luchamos en nuestros terrenos más próximos para que la cordura y la paz vuelvan a ser bienes apreciables.





(En la foto, Dean Martin y Jerry Lewis amorosamente asustados)

jueves, octubre 13, 2016

CULOS (DE ANTOLOGÍA) y CASUALIDADES (ANTOLÓGICAS)


Estaba de mal humor... 
Algo tan poco eventual como mi casi total desafección por las presentaciones literarias. No es como con el verano, no. Ni las odio, ni me molestan, ni descreo de la literatura. 
El verano es inapelable: apenas si puedes escaparte de él. Un libro puedes no abrirlo, dejarlo para otro momento, olvidarte para siempre de su existencia. 
Mi creciente desamor por las presentaciones literarias se basa en  que cuando vas a uno de estos eventos todavía no has leído ni una sola línea de lo que van a presentarte y tienes que confiar en el gusto y la honestidad de los personajes que ofician de padrinos. Como si aplaudieras una película o una obra de teatro antes de su comienzo. Como si felicitaras a una futura madre por la belleza, inteligencia, simpatía, del niño que aún no ha parido:
-Se llamará Gabriel o Gabriela, aún no lo sé. Todavía desconozco su sexo.
-¡Qué importa el nombre o el sexo! Siendo un hijo tuyo será con toda seguridad precioso...¡Y mira qué bonitos los escarpines que le ha tejido la abuela!
Se supone que este diálogo podría desarrollarse con cierta intimidad, pero imaginen que la futura madre hubiera decidido presentar a su niño no nato rodeada de todos sus amigos y familiares. 
¿Qué cara le pones? 
¿Disimulas que nada de lo que pasa allí te interesa un pepino, y entonces mientes, sonríes, gesticulas lo necesario para quedar bien, para que ninguno de los presentes piense "de dónde habrá salido este friki desalmado que no se emociona con un futuro crío"? 
¿Y si para colmo de males los escarpines o la mañanita que te muestran resultan ser horrorosos y cuando decides que ya está bien, que lo mejor es escapar rápidamente de aquella encerrona, te das cuenta de que la puerta de salida está bloqueada por los parientes más cercanos?
En definitiva: no me ilusionan demasiado las presentaciones de libros y además aquella tarde estaba de mal humor. 
No por el libro, con toda seguridad magnífico, que presentaba un muy querido amigo con credibilidad asegurada. Digamos que en los últimos meses me molestan bastante las noticias y mucho más ciertas opiniones que no encuentro inteligentes y, mucho menos, ciertas. Debería haberme quedado en casa, aunque con la radio y la televisión apagadas. Sin embargo, cabezón que soy, decidí acudir al evento con toda mi acritud encima, y en medio mismo del acto, ya arrepentido por repetir una experiencia que en sí misma pocas veces me resultaba satisfactoria, apoyé la mano sobre una mesa de novedades y casi tiro al suelo un libro que, vaya por dónde, se llamaba, se llama, 
Antología del Culo. 
No conocía al autor, Adrián Melo.
Atrevido, pensé, mientras lo abría en un lugar cualquiera. Mi nombre, Dante Bertini, encabezaba, supongo que por pura casualidad, una página derecha, las que se consideran de visión obligada. El autor de la antología resultó ser argentino. La editorial, de Buenos Aires. La compañía, inmejorable. Entre otros conocidos de siempre están Bocaccio, Marco Denevi, Casanova, Hervé Guibert, Luis Cernuda, Manuel Puig, Julio Cortázar, Pasolini, Quevedo, Néstor Perlongher, Rabelais, Góngora, Sade, Esquilo, Rimbaud y Verlaine, Allen Ginsberg, Osvaldo Lamborghini, Reinaldo Arenas, Roberto Fontanarrosa... (la lista continúa)

Volví a casa de buen humor, excitado, y unos minutos después Adrián Melo y yo empezábamos a ser amigos. 
Transatlánticos y Virtuales, al menos por el momento...


jueves, octubre 06, 2016

MEMORIA DE ENRIQUE S(TURBA)



La memoria, huidiza, opaca, transitoria, 
se disfraza de sueño
para atraparme otra vez en sus mentiras.

Volverá -me dice-, volverás a verlo. 
Te reirás con él como lo hacían antes: 
un mediodía de sol y cafés a la intemperie
en una esquina cualquiera con chismes y rumores. 
Mostrando ese gesto que ahora ya no encuentras 
se acercará a tu mesa y charlará contigo. 
Habrá un cine cercano, y una pequeña pantalla donde sombras, 
no siempre de la China, 
proyectarán lucecitas de color sobre vuestras manoseadas fantasías. 
Tres pinos retorcidos por el viento, 
al lado mismo de ese mar ajeno de color turquesa, 
te verán sonreír mientras él se acerca.
¡Hola!, te dirá sin más, 
como si nunca se hubiera ido para siempre.
Llevará esa camisa sin cuello, de tela labrada y rayas finas, 
¿la recuerdas?
Y una mano en la boca con expresión de susto, 
y el cigarrillo preparándose para escapar de sus dedos, 
de la misma punta de sus dedos, 
sostenido apenas, con asco y con rencor, 
como si quisiera que un súbito milagro lo aleje de su lado. 
Sí, no lo dudes, 
lo verás frente a ti despierto y afeitado
absorbiendo distraído el humo gris hasta la última hebra de tabaco.
Volverá, ya verás. No desesperes.
Golpeará en tu puerta, te gritará desde la calle.

El sueño, de pronto, me despierta. 
Estás muerto, le digo. 
Está muerto, me repito.
Nadie me responde, por supuesto.


La memoria es, además de engañadora y turbia, 
zalamera y caótica.


Dante Bertini, 

Barcelona 2015

Ilustra : Poster de Bertini para la cafetería Marysol de Ibiza, 1982.  

martes, septiembre 27, 2016

FLORENCE FOSTER JENKINS, cantante.





Supe de la existencia de la siempre estridente, y en estos momentos también cinematográfica, Florence Foster Jenkins, gracias, y es un decir, a mi único amigo auténticamente pelirrojo, el desde hace años ausente de mi vida, físicamente desvanecido, Manuel Román.
Por aquella época, los años sesenta del siglo pasado, vivíamos juntos en un pequeño departamento del borgiano barrio de San Telmo, en la mismísima ciudad de Buenos Aires. Éramos una extraña pareja, muy cariñosa, amable, comprensiva, colaboradora... pero sin derecho ni impulso alguno al sexo compartido. 
Manuel, atildado, un poco tímido, bastante obsesivo. procuraba triunfar como disc jockey cuando este oficio no era tan rentable ni glamuroso, pero, además de pinchar discos en bares y discotecas, producía un programa unipersonal en la Radio Municipal de Buenos Aires.Todos los que trabajaban en aquella emisora de programación exquisita, sin publicidad alguna y siempre al borde de la quiebra, lo hacían por puro placer, sin cobrar ni uno solo de los siempre fluctuantes y desvalorizados pesos argentinos. Aquella encantadora emisora era un refugio de seres especiales con buenas intenciones que intentaban compatibilizar sus democráticos deseos de comunicar con otros más íntimos y personales, entre los que sin ninguna duda estaba el de ser reconocidos en el estricto, cerrado, aristocratizante ámbito cultural porteño.
Trato de acordarme del nombre de su programa, tan especial, tan único como mi siempre recordado amigo Manuel, pero ahora mismo no logro hacerlo. Tampoco voy a esforzarme: quizás más adelante salga solo. 
Muchas veces nuestras horas de trabajo en casa coincidían. Mientras yo dibujaba por encargo, él probaba los discos que pondría en su espacio de apenas media hora. En muy pocas ocasiones me pedía opinión, en muchas otras yo le preguntaba de qué se trataba o lanzaba un comentario sobre lo que estaba escuchando. 


La Jenkins, horrible cantante con la audición distorsionada, fue durante varias semanas el plato fuerte de su programa. Finalmente, como suele suceder con casi todo, la gorgojeante Florence volvió a hundirse en los superpoblados anaqueles de los casos no resueltos, aunque, por lo visto en estos días, tampoco cerrados de forma definitiva. Era previsible que en el reverdecer actual del frikismo, en este reluciente, swaroskiano reino de las Kardashian y las Belenes, alguien mostrara interés por un personaje tan perversamente carismático como Florence Foster Jenkins.
Un día de estos veré la película. Tiene suficientes anzuelos para atrapar a un pez como yo, de especie cinéfila. Mientras tanto, sin salir de esta playa donde me encuentro, arrojaré al mar este post con forma de botella. Albergo la esperanza de que su mensaje apenas encriptado llegue hasta mi amigo, el auténticamente pelirrojo, y volvamos a vernos.  

martes, septiembre 20, 2016

LA PLAYA AL MEDIODÍA, poema





El cielo, clarísimo,
brilla como el sol,
sin molestarse en demandar
salvoconductos ni permisos.
Sobre la arena clara
los cuerpos desnudos juegan a encontrarse
evitando el contacto,
como si las pieles ardieran,
y las manos, aferradas a cualquier objeto veraniego,
(un bote de crema bronceadora, un encendedor, un libro)
tuvieran cuchillos escondidos,
acerados, peligrosos filos
camuflándose, cautos, entre los anillos.
Las cortinas de algodón blanco
bailando al son del viento
no oyen la música banal que suena,
monocorde,
bajo el techo cañizo del chiringo.

Todo está en su sitio,
respetando sin alardes ni exabruptos
alguna de las formas posibles de ordenar el mundo.

Debería sentirme ligeramente alegre
(o al menos no estar triste)
pero mis ojos obstinados, recurrentes,
se empeñan en endulzar con lágrimas marinas
los ácidos zarpazos de la melancolía.


Foto -Cantabria 2015- y texto de Dante Bertini. 

LA PLAYA AL MEDIODÍA, poema





El cielo, clarísimo,
brilla como el sol,
sin molestarse en demandar
salvoconductos ni permisos.
Sobre la arena clara
los cuerpos desnudos juegan a encontrarse
evitando el contacto,
como si las pieles ardieran,
y las manos, aferradas a cualquier objeto veraniego,
(un bote de crema bronceadora, un encendedor, un libro)
tuvieran cuchillos escondidos,
acerados, peligrosos filos
camuflándose, cautos, entre los anillos.
Las cortinas de algodón blanco
bailando al son del viento
no oyen la música banal que suena,
monocorde,
bajo el techo cañizo del chiringo.

Todo está en su sitio,
respetando sin alardes ni exabruptos
alguna de las formas posibles de ordenar el mundo.

Debería sentirme ligeramente alegre
(o al menos no estar triste)
pero mis ojos obstinados, recurrentes,
se empeñan en endulzar con lágrimas marinas
los ácidos zarpazos de la melancolía.


Foto -Cantabria 2015- y texto de Dante Bertini. 

LA PLAYA AL MEDIODÍA, poema





El cielo, clarísimo,
brilla como el sol,
sin molestarse en demandar
salvoconductos ni permisos.
Sobre la arena clara
los cuerpos desnudos juegan a encontrarse
evitando el contacto,
como si las pieles ardieran,
y las manos,
aferradas a cualquier objeto veraniego
(un bote de crema bronceadora, un encendedor, un libro)
tuvieran cuchillos escondidos,
acerados, peligrosos filos
camuflándose, cautos, entre los anillos.
Las cortinas de algodón blanco
bailando al son del viento
no oyen la música banal que suena,
monocorde,
bajo el techo cañizo del chiringo.
Todo está en su sitio,
respetando sin alardes ni exabruptos
alguna de las formas posibles de ordenar el mundo.

Debería sentirme ligeramente alegre
(o al menos no estar triste)
pero mis ojos obstinados, recurrentes,
se empeñan en endulzar con lágrimas marinas
los ácidos zarpazos de la melancolía.


Foto (Cantabria 2015) y texto de Dante Bertini. 

viernes, septiembre 09, 2016

LOS ÚLTIMOS DEL VERANO



DEL POTRO, tenista argentino


FREDDIE MERCURY, cantante y showman británico nacido en Zanzíbar


WILLIE DEVILLE, músico y cantante estadounidense

FERNANDO FERNÁN GÓMEZ, cineasta, actor, dramaturgo español nacido en Perú 
y con nacionalidad argentina

LUIS EDUARDO AUTE, artista español nacido en Filipinas