viernes, mayo 19, 2017

Manucho Mújica Láinez y sus leones de perfil


¡Qué tristísima coincidencia! Hace poco más de una semana, exactamente el 19 de mayo, colgué aquí y en mi face el largo artículo sobre Manucho Mujica Láinez que publiqué en la Lateral de Abril del 2002. Lleva el dibujo que me regaló Manucho unos cuantos años antes y que le encantó a Mihály Dés, director de la revista. Lo puse porque sí, sin saber que Dés, nacido en Hungría, había muerto prácticamente ese mismo día en Barcelona, cosa que acabo de enterarme recién ahora.




sábado, abril 01, 2017

2 EFEMÉRIDES 2

PABLO (RUIZ) PICASSO
(Málaga, 25 de octubre de 1881 
- Mougins, 8 de abril de 1973)

EL GUERNICA CUMPLE 80 AÑOS

SERGUÉI DIÁGUILEV
SU CUMPLEAÑOS
(Sélischi, Rusia, 31 de marzo de 1872 - Venecia, 19 de agosto de 1929)

Promotor teatral, creador de los Ballets Rusos que revolucionaron la danza del Siglo XX; propulsor de Satie, Debussy, Stravinski, Manuel de Falla, Ravel, Rimsky-Kórsakov; amante, entre otros, del bailarín Nijinski y del coreógrafo Serge Lifar.

sábado, marzo 25, 2017

VIDELA Y DOPPO...

Me fui antes. Me salvé por los pelos. Rajé a tiempo.
Cuando le comuniqué a mis padres que me iba, mi madre lloró.
"¿En qué estás metido, mi amor?"
Contesté la verdad:
"En nada, mamá. Si estuviera metido en algo no me iría. Pero ahora estoy entre dos fuegos."
Tenía antecedentes de mi época de estudiante, trabajaba en un diario considerado de izquierda. Parecía suficiente. Trataron de secuestrarme una o dos veces. Me habían encañonado varias más desde un auto sin patente; siempre distinto, supongo, aunque a mi me parecía siempre el mismo.
Por aquellos años el terror tenía marca de fábrica, modelo y color. Adentro solían ir varios tipos con la cara semicubierta por un pañuelo. No se si los pañuelos eran siempre blancos o si se volvieron blancos de terror en mi memoria. Pañuelos de paz cubriendo caras que podías imaginar llenas de odio y violencia.
Una vez me siguieron más de quinientos metros por la calle Chacabuco, desde Avenida de Mayo hasta México. Fue un domingo a la hora de la siesta. Chacabuco es un calle suficientemente estrecha como para que el miedo te hiciera oírlos respirar junto a tu oreja, aunque en realidad lo que oía, sin querer oírlos, eran sus insultos y sus amenazas.
Resultaban poco imaginativos. Siempre se referían a tu vida privada, a tus apetencias sexuales, a la profesión oculta de tu madre -la más vieja del mundo-, a la falta de cojones de ese viejo pelotudo que siendo un cornudo se creía tu padre.
Uno esperaba el punto final, el disparo, la ráfaga.
¿Por qué si no iban a sacar las armas por las ventanillas? ¿Para qué mierda iban a apuntarte?
Cuando cerrabas la puerta de tu casa tras de ti, te desplomabas. Sabías que algún día la amenaza se convertiría en disparo real, en verdadera ráfaga. ¿Cuánto duraría la agonía? ¿Cómo dolería la muerte?
No me quedé para averiguarlo.
Me fui antes. Me salvé por los pelos. Rajé a tiempo.
Muchas veces, tiempo después, ya instalado en el exilio, algunos compatriotas me dijeron "¡Cómo te salvaste!".
Siempre lo sentí como un reproche.
Yo, más tarde o más temprano, sería "boleta". Lo sabía, pero rajé a tiempo.

martes, febrero 14, 2017

LA SONRISA VERTICAL ES MUY HONESTA

Reencuentros, revisiones y reediciones invernales...






El escritor Juan Marsé, autor de Rabos de lagartija, Últimas tardes con Teresa, La muchacha de las bragas de oro, El amante bilingüe, Si te dicen que caí, Esa puta tan distinguida, Encerrados con un solo juguete, fue jurado del premio La Sonrisa Vertical junto a Almudena Grandes, Beatriz de Moura y el director de la que, hasta hoy, es la más reconocida colección de novela erótica en castellano, el inolvidable cineasta Luis García Berlanga. 
El último sábado en Babelia, suplemento literario del diario El País, Marsé, jurado de varios otros premios, cuenta como abandonó esa tarea por lo poco fiables que le resultaban los jurados, y por tanto los fallos, de casi todas esas convocatorias. 
Sin embargo en España no han trascendido condenas contra fallos de los jurados, como ocurrió en 2005 en Argentina. Ricardo Piglia, su agente y la editorial Planeta Argentina fueron condenados a pagar 10.000 pesos -entonces equiparables al dólar- más los correspondientes intereses, a Gustavo Nielsen, un autor que participó en 1997 en la edición del premio en la que ganó el escritor argentino, recientemente fallecido, por su conocida novela Plata Quemada. La justicia entendió que el premio (40.000 pesos) estaba pactado.   

(Ver más en: 



Juan Marsé asegura que no despotrica contra todos los premios indiscriminadamente: 
"He sido jurado del premio La Sonrisa Vertical y del Tusquets y puedo afirmar que se otorgan honestamente". 
Gracias por lo que me toca, señor Marsé. 
Aquel día un periodista me dijo: "Por fin alguien demuestra alegría cuando le dan un premio..."

Es cierto. Estaba muy feliz.



En la fotos: 1) Beatriz de Moura, editora, Terenci Moix, escritor, Luis García Berlanga, cineasta, y yo sosteniendo el premio, otra sorpresa inesperada. Sólo esperaba un cheque. 2) Almudena Grandes, Beatriz de Moura y Dante Bertini en la rueda de prensa.



jueves, febrero 09, 2017

Adán y ELLE


Un gran film, un director enorme.
El título no es casual. Si bien se centra sobre un personaje específico (parisina madura, productora de video-juegos salvajes, divorciada con hijo veinteañero, de muy buena posición económica y social; una burguesa que ya no necesita luchar por sus derechos y lleva el mando de su vida) es evidente, al menos para el que quiera leer entre líneas, que Verhoeven ha decidido retratar a las mujeres de las clases medias acomodadas en las ciudades del primer mundo. Al hacerlo nos muestra también a "sus" hombres: poco más que unos desorientados penes con nombre y, algunas veces, hasta apellido.
Con ecos (que no falsos "homenajes a") de figuras mayestáticas del cine mundial, este auténtico holandés errante no se detiene a pensar en sus posibles influencias, dejándose ganar por ellas con una elegancia parecida al desparpajo. Verhoeven permite que Buñuel, Chabrol, Hitchcock, metan mano en su narración y, también como este último, se sirve de una novela ajena que al menos aquí no ha trascendido como best seller para tirarnos a la cara algo de su sabiduría y mucho de sus intuiciones.
Un artista de 78 años este Paul Verhoeven. Nada viejo y bastante diablo.