martes, mayo 29, 2007

refuge wear

Siguiendo los sanísimos consejos de la petite v, ayer por la tarde corrí hasta la esquina deportiva de Decatlon y Balmes a comprarme un traje de la diseñadora transvanguardista Lucy Orta. No son baratos, desde ya les digo, aunque vale la pena tener alguno en épocas tan inciertas como estas. El que suscribe, hombre afortunado, encontró uno que le iba bastante bien de sisa y tenía una rebaja considerable sobre el precio de salida. Fechado en 1994, parece que a muchísima gente le da un cierto yoquesé la cifra que aparece en el apartado suma cuando se contabilizan los años transcurridos desde la edición-hechura. Por suerte yo no tengo esa manía. Será porque mi madre política siempre pensó que el trece era su cifra de la buena fortuna y una noche de excesos y confesiones, a fines del siglo pasado, en una pequeña cala de Ibiza, en medio de una Fiesta de la Luna Nueva con Camiseta Mojada y Daikiris de ron jamaiquino, presos ambos de una desorientación cósmica, producto a su vez de un psicodélico viaje astral con escala en Saturno y aterrizaje forzoso en el chiringuito "GG" (glamour gay) de la playa de Es Cavallet (nadie se podrá quejar de toda la información que estoy dándole), logró convencerme de que era mucho mejor tenerlo como amigo, al trece, digo, dado que cada mes de cada año tiene algún día llamado así y a pesar de sus malos antecedentes a nadie se le ha ocurrido borrarlo del puesto que siempre ha ocupado entre el doce y el catorce.
Para simplificar: me compré el Pink Flamingo Refuge Wear de Lucy Orta 1994 en cómodas cuotas mensuales pagaderas a partir del próximo septiembre.
-¿Se lo envuelvo para regalo?-, me preguntó la vendedora con una sonrisa de lo más Kemphor.
Le dije que no era necesario, que prefería llevármelo puesto.
Más que aliviada, la simpática mujer me dió una serie de consejos para el cuidado del titanio cementado y yo salí de la tienda tan ufano como si me hubiera comprado unas gafas Armani de última generación.
No puedo decir que sea cómodo. Tengo alguna dificultad para doblar en las esquinas y la gente se enfada cuando rasguño sus piernas con los cantos algo afilados de los dobladillos inferiores. Lo bueno es que desde que me lo puse dejé de tragarme el polvo y oír el ruido de las obras que rodean mi barrio, mi manzana, mi casa, ya no escucho el escape libre de las motos tuneadas ni el claxon fácil de los conductores ansiosos, y, ¡auténtico gran alivio!, ni siquiera me entero de cómo los políticos se reparten a su gusto y sin el más mínimo pudor los pocos votos que han logrado extraer a sus electores, conciudadanos, súbditos.
ilustración : diseño de Lucy Orta

10 comentarios:

Liliana dijo...

¡Yo quiero uno! Las elecciones municipales son el próximo domingo y las nacionales en octubre. ¿Crees que me vendría bien?

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Me temo que también necesito uno, pero para el curro.

el objeto a dijo...

mi cachito de scone delicioso, yo como adivinarás, tengo el mío propio desde que viví en casa de Lucy y les ayudaba a cuidar los niños en París, así que podríamos quedar nos algún día y pasear por la ciudad condal, cual modernos empedernidos
(me lo he pasado muy bien con tu post!)

el objeto a dijo...

Ah! y es cierto, Lucy está casada con Jorge, un artista argentino de Rosario, con el que llevan a cabo proyectos muy interesantes (mucho glamourrrrrr)

cacho de pan dijo...

liliana, si lees el comment de "objeto a" verás que lo tienes más fácil que yo ¡un rosarino!, y recién me entero...los caminos del señor(?) son insondables...a picar en los links internos del post que habrá sorpresas...
fan: para el trabajo, ¿lo necesitarás con corbata?
v: qué has hecho con tu tiempo? cómo lo estiras taaaaaanto?

zbelnu dijo...

Me has hecho reír, qué bonito recorrido, me he acordado de un miriñaque que me construí una noche de carnaval con un bote de colón tipo tambor cortado transversalmente y una falda inmensa, vbestida de menina. La falda arrastraba y barría las calles. La casa era antigua y maravillosa. Los hados me favorecieron: Mi celoso partner cayó semidesmayado y eso me hizo libre. De vez en cuando iba a verle y le animaba, pero mientras pude jugar con un loco romántico que sólo se inspiraba en el peligro y me atacó en la habitación de los abrigos, con una cola de gente aporreando la puerta mientras nosotros...

Cayetana Altovoltaje dijo...

Yo quiero uno de esos para cuando toque ir de compras. Inglaterra es un maldito centro comercial.

Nostalgia dijo...

sabes qué? me anoto.
no será lindo, pero bien vale el esfuerzo de cargarlo encima :)
besos ♥

Margot dijo...

Me pides uno? me lo mandas por correo? te paso el patrón de mi talla y mis sisas. Gracias mil.

Anónimo dijo...

para tu conocimiento y ayudar a que puedas salir de tu error al creer que el 13 siegue estando entre el 12 y el 14, te informo que muchos pilotos de avión supersticiosos hacen quitar la fila 13 de la cabina de pasajeros, así es que pasas de la 12 a la 14 sin salir del asombro.
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