domingo, febrero 20, 2011

¡POSEÍDOS!


Con nombre de mito, (nadie dudaría en cuanto a la inspiración de un local que se llamara Monroe, Brando o Angelina) Montiel es un restaurante no tan pequeño de la calle Flassaders, en pleno barrio del Borne y a escasos metros de la ampliación -supuestamente práctica y asaz desangelada-del Museo Picasso. Allí comimos anoche en mesa de cuatro, rodeados de paredes de piedra, gente poco ruidosa y un servicio bien atendido por los nada ansiosos, casi flemáticos, Marcos y Mariola. Como punto final y regalo de la casa, Marcos nos ofreció, junto a un inesperado cuento corto con premonitoria, apocalíptica moraleja final, alguna bebida placentera a elección. Yo, poco afecto a los alcoholes, hablé del Sauternes y el amo-maitre-contador de cuentos me, nos, hizo conocer un Tokaj húngaro de nombre evangélico-Oremus-, y sabor y aroma angelicales.
Como según los autores de la exitosa Black Swan la perfección sólo lleva a la muerte, a pesar de todas las gratificaciones recibidas llegué a casa ligeramente acongojado: por el camino hasta ella encontré demasiada gente estúpida que no respeta los límites ajenos, demasiada suciedad de botellón, demasiado ruido superficial para tan pocas nueces. Y, fenómeno creciente, un montón de sincasa durmiendo faltos de esperanzas y zapatos en los cajeros de los bancos o las caixas.
Además, ya se sabe o debería saberse, el alcohol desata lenguas y muestra con descarnada impiedad algunos pareceres poco amables.
No hay de qué preocuparse.
No pasa nada, Todo está bien, sin embargo yo prefiero no jugar personajes que ya interpretó mucho mejor y bastante antes esa gran dama inglesa con un punto ácido y autodestructivo a la que todos conocimos como Vivien Leigh. Se puede confiar en la bondad de los extraños, pero en la esgrima cotidiana del (con)vivir social, conviene estar preparado y alerta para una posible estocada, ya sea esta inconsciente, fortuita o meticulosamente premeditada.
Como soy afecto a las pantallas, la noche anterior y en Caixa Fórum había visto el largo "documental" donde Zizek, valiéndose de algunas obras maestras del cine universal, explica sus teorías lacaniano-marxistas sobre el inconsciente, el deseo, las pulsiones, el sexo. Lo realmente bueno de este tipo es que en vez de usar como arquetipos los manoseados dioses del Olimpo, recurre a los más cercanos dioses del cinematógrafo.
La función fue "una joya, que no taxi", acuñable slógan publicitario de los vendedores porteños de vehículos de segunda mano. Según R.C., sentada a mi lado durante la proyección, el hallazgo de Zizek es interpretar escenas sueltas, nunca películas completas. Creo que no se equivoca. Con esta particular disección de los filmes logra que todos ellos parezcan dramatizaciones cinematográficas de sus teorías, ilustraciones de lujo que él, a su vez, vuelve a visitar después con particular desprejuicio y aguzado espíritu crítico.
Ese recorte zizekiano convierte a una hipnótica, sobrecogedora escena rodada por Clarence Brown en 1930, en la síntesis perfecta de toda su posterior disertación.
El que avisa no es traidor: todos los asistentes, tal la bellísima Joan Crawford del filme, seríamos poseídos de inmediato por ese deslumbrador encadenamiento de imágenes y palabras que, durante dos horas y media de obligada atención, nos brinda The Pervert's Guide to Cinema, dirigida en el año 2006 por Sophie Fiennes, colaboradora de Peter Greenaway y hermana de los actores Ralph y Joseph Fiennes.
El edificio del Fórum (¿por qué este no tendrá un jardín vertical como el de Madrid?)estaba muy bien iluminado, el público era más que respetuoso y la película se proyectó en una versión estereovisual -la gran pantalla central no funcionaba y sólo pudimos verla en dos más pequeñas de los costados- que, por lo singular, hubiera hecho las delicias del gesticulante, excesivo, brillante psicofilósofo esloveno.



En un lento goteo, mi cabeza va asimilando algunos conceptos complicados del señor Lacan, aunque todavía hoy el objeto A se me confunda con algún exuberante florero de cristal y lo real -esa gaviota que ataca a una ilusionada Tippi Hedren en el momento menos oportuno de su desembarco en Bodega Bay- pueda deslizarse hacia los terrenos menos sofisticados del realismo socialista.
Algo así como confundir Los pájaros de Hitchcok con la doble Lady Bird del hiperrealista, también británico, Ken (Plomazo) Loach.

(Imagen de Dante Bertini.
Gracias, Joan...Crawford, por supuesto.)

15 comentarios:

Daniel Rico dijo...

Pri!!!

Odiaba a los que festejan las posiciones inaugurales, hasta que se volvio ortodoxia ese odio, al punto que ahora se festeja ser el primero en condenar al que festeja su primacia.

¿No es un error el cine de ensayo?, ¿no es como usar colores para explicar una sinfonia?¿sinestecia?

En fin, me alegra leerte y saber que pasa en el mundo del arte, pero sin tener que sufrirlo.

Un abrazo argentino Dante, poco uso, joya, nunca taxi o patrullero! jajaja

Isabel Mercadé dijo...

Quería haber ido a lo de Zizek, pero salí tarde del trabajo. Ya veo que me perdí algo de veras interesante. A mí él me fascina, al margen de lo que llegue a comprender o no. Quizá sea más fascinante precisamente por eso, por lo que falta.
Ayer también anduve yo por ese centro y justo lo comentaba con mis acompañantes. Es descorazonador moverse a esas horas por esos lugares.
Gracias por la estupenda crónica y gracias por comprender allí ;)

Un abrazo.

Dante Bertini dijo...

Daniel:
soy poco afecto al arte y ensayo. Creo más en el buen o mal hacer, sea este industrial o artesano.
Este tipo, Zizek, tiene gracia y logra hacer entender los rebuscados asuntos psicoanalíticos con sencillez y sin pedantería, recuerriendo además a los dioses del celuloide y no a los del Olimpo.
¡Joyas! Que nunca, aunque muy usados, seremos taxis.
Abrazos, ché.

Dante Bertini dijo...

Isabel M:
lo puedes encontrar completo en la red e inclusive con traducción castellana. Tuvo su gracia verlo entre amigos y conocidos, en un lugar más neutral que nuestra casa.
Un abrazo y, como siempre, gracias por la visita y el comentario.
No estamos solos...

39escalones dijo...

Entenderás que te envidie cochinamente por haber asistido a tan interesante evento y haber podido disfrutarlo y paladearlo a gusto. Hubiera dado mi reino... por un rato.
Abrazos.

Miroslav Panciutti dijo...

Interesante el documental que reseñas. ¿Zizek? Ni idea, pero trataré de verlo.

Dante Bertini dijo...

Alfredo:
te aseguro que no hay mucho que envidiar.
Uno tapona agujeros, perdón, con lo que tiene al alcance de la mano y no siempre esto es lo que le produce más placer.
Tu reino vale más que una película. En todo caso las vale todas.
Un abrazo

Ātman dijo...

No he visto Black Swan, ni mi inglés me permite seguir la disertación de Zizek, por lo que espero no errar demasiado, y esto es lo que yo opino: La perfección requiere estar sazonada de algún defecto pues de lo contrario no se conseguiría dinamismo. Por eso la película de Hitchcock parece tan real, la sublevación de los pájaros, el retorcido sentido de las bromas de Tippi Hedren, los vaivenes de los periquitos en cada curva… Se debe buscar la perfección pero sabiendo dejar algo (o mucho) al azar. Por cierto, yo también me siento poseído, y tu post: ¡perfecto!

Abrazos.

Dante Bertini dijo...

Miroslav:
Zizek puede ser un descubrimiento o un auténtico coñazo.
Te deseo lo primero.


Àtman:
empiezo por el final y te digo ¡GRACIAS! con mayúsculas, aunque por modestia no me lo crea.
La perfección y la muerte se parecen por su imposibilidad de crecimiento, por su aparente punto final sin retorno.
Más allá todo es descomposición, que en definitiva es también una forma de cambio.

Gise =) dijo...

No me puedo creer que confundas el Objeto A.... si es una presiosura de mujer, muy entrañable y divertida... ;-)
No tenia ni idea de este documental pero por lo leido esa en la red y en castellano... lo vere me parece muy interesante!!!!!!
TU eres una joya eso no cabe duda!!!!
besotes gigantones!!!!!

Dante Bertini dijo...

Gisella:
cómo confundir a Vanessa, la bella chinoise?
Aunque últimamente se ha alejado del blog o lo frecuenta muy poco,
siempre está en mi, nuestro, corazón...¡como tú, muñeca!
Te ambrazo y tem beso

Belnu dijo...

También yo aprovecharé ese tip, Dante, porque querría haber ido a los de Zizek, en otra vida o si hubiera sido ubicua!
Qué bien comprendo tu sensación callejera, ante la basura, ante la bondad de los extraños de VL y la imposibilidad de la belleza... Y los de su partido siguen prefiriendo a Hereu!

Dante Bertini dijo...

Belnu:
había un aposibilidad mejor o es que cualquiera da lo mismo?
Estoy hablando de esas elecciones, de las elecciones en general...mi amiga "tarotera" dijo que llegaba la hora de los pueblos y acertó muchísimo.
Que aproveches el tip: es muy top!

Anónimo dijo...

Te vi en Zizek, a la distancia y bien acompañado. No quise molestar.
Vane

mi nombre es alma dijo...

Me detengo en las dos veces en las que hablas de respeto, tanto en el Montiel como en el cine, y tanto a ti, que lo subrayas como raro, como a mi, nos parece que el respeto va siendo algo muy poco pródigo.