jueves, septiembre 13, 2012

Carta desde Barcelona



(Me habían pedido una carta poco extensa y yo les envié esta. De comun acuerdo hicimos una síntesis dejando aquello que se refería al tema concreto, Barcelona.)

Querida Noemí:
Por extrañas razones de la vida misma, ha pasado más tiempo del que yo hubiera deseado y esta carta que comienzo hoy, 19 de marzo, es la contestación tardía a una tuya donde mi voz era tachada de sepulcral –“sepulturera” ponías tú con total desparpajo sin saber cuánto me cuesta tener una voz relajada, cálida y sensual como la que tengo ahora- y también a esa cinta donde agradecías que me ocupara cariñosamente de tu, por entonces, endeble salud.
En el interín (una palabrita de lo más bailarina) ha entrado en casa un moderno PC, que lejos de ser una fracción contestataria comunista escapada de las purgas del Este y refugiada -¡Dios y Alá nos guarden!- en nuestro tan humilde como fotogénico piso del Barrio Gótico, es nada más ni nada menos que ese aparato que los antiguos llamábamos computadora, los modernos ordenador y los más precisos Personal Computer.
Sirviéndome de Él escribo esta carta, la primera con la que me atrevo a usarlo. Espero me sirva para ir familiarizándome con la cantidad de botones, teclas y mandos diferentes, algunos de los cuales son un auténtico misterio para mí.
Podría decirte que desde que llegó a nuestra casa todo ha cambiado. Jorge y yo casi no nos miramos y es rara la vez que osamos dirigirnos la palabra. Estamos embobados en su contemplación y dedicándole por completo todos nuestros pocos ratos libres. Ajeno a tanta adoración, el enigmático PC no sucumbe al narcisismo estéril y suele portarse más que bien. Silencioso y callado, hace las tareas que le encomendamos con diligencia y celeridad extremas y siempre le queda tiempo para jugar a infinidad de cosas divertidas con sus nuevos anfitriones. Como partenaire resultó algo caro, lo reconozco, pero al menos no se ha ido después de la primera noche y, en documento anexo, promete una cantidad de servicios extras, además de calidad y larga duración.
Como es japonés no desconfiamos de su palabra. Gracias a Kurosawa, Mishima y tantos otros, sabemos que por esas tierras el honor es fundamental. Teniendo en cuenta esa misma condición nipona nunca dejamos cerca de él cosas afiladas: tememos que en cualquier momento, enloquecido por nuestra occidental ineptitud, pueda hacerse un harakiri en los cables.
Como no todo ha de ser bonhomía, felicidad y gozo, también llegada de Oriente, tuvimos en casa otra visita: ¡LA GRIPE ASIÁTICA!
Me tuvo a mal traer durante diez o quince días, con dolores de todo tipo, bastante fiebre y una larga convalecencia con notable bajón anímico. Fue una plaga en Barcelona, con gran cantidad de amigos atacados por el virus, cosa que, tal vez por ser yo tonto, resultó un mínimo consuelo.
Harto de la depresiva enfermedad, decidí irme a Ibiza para cambiar de aires. Allí, con mi adorable homeópata alemán y el cariño de algunas gentes maravillosas, más un poco de sol y mucho viento y lluvia, logré disipar los últimos fantasmas de la fiebre. El resto es trabajo para las Flores de Bach.

 
Pasaron varios días, es la una y cuarto de la tarde y acabo de llegar de la calle...
Fui a comprar las benditas flores de Bach que se me habían acabado y comprobé con asombro que pese a las declaraciones de nuestro presidente actual asegurando que no hay inflación, las mismas esencias que me costaron hace unos años 12.000 pesetas hoy cuestan ¡46.000!
También paseé un buen rato por la Rambla. Vivo a dos calles de ella, así que es casi imposible no hacerlo. Un río de gente variopinta de todo el mundo agregada a los personajes típicos de la zona: estatuas vivientes, floristas, kiosqueros, travestis y buen un puñado de locos con delirios poéticos. Aproveché para tomar un café en un bolichito ecuatoriano, “de lo más bonito”, según la camarera peruana que lo atiende, con un amigo arquitecto que tiene su estudio al lado de casa. A veces soy infiel al Escribá, del que ya te hablé en otra carta, con su frente modernista y sus exquisitos cruasanes de mantequilla, pero como según mi médico tengo que cuidar la línea, últimamente no voy tanto. Al salir me encontré con “la Pavlovsky”, Ángel, también vecino, que iba hacia la radio en la que actúa casi cada día. Intercambiamos algunos chismes y nos reímos un buen rato de nosotros mismos. Cuando nos separamos encontré a Peret, el dibujante –no te asombres; este barrio es así de social-  que había hecho noche en casa ajena e iba para su estudio de la calle Guifré. Otro rato de charla sobre dimes y diretes del ambiente “ilustrativo”, al final del cual nos despedimos prometiéndonos visita. Me detuve, como siempre, a mirar plantas y flores, dudando en hacerme con otro pececillo, el octavo, para mi pequeño acuario, hasta que me dije: “frente a la duda, abstente”. Entonces dirigí mis pasos a una librería-drugstore muy encantadora donde suelo encontrar chollos (gangas) en libros de artes y culturas varias. Hace unos días me había hecho con dos preciosos volúmenes sobre medicinas orientales, uno para mí, uno para regalar en una ceremonia de Bar Mitzvah a la que asistí el sábado. Textos magníficos e ilustraciones soberbias a todo color, buen papel y tapas duras, a menos de ¡tres pesos! argentinos.
Por supuesto, ya no quedaba ninguno...Pensaba regalárselo también a mi profesora de yoga, pero ¡vaya frustraciooooónnnnn!...así que me acerqué hasta el mercado de la Boquería (“abocado” a una restauración total) y, en plan literario, sthendaliano, me compré un kilo de rojas cerezas y otro de negros y gordos aguacates, las paltas de allí...
Como verás, ante la frustración: ¡gratificación! Doble en realidad, porque al llegar a casa me encuentro en el buzón tu carta, hermosa, bien nutrida y con estampillas de clara influencia yanqui...Influencia es un decir: son ¡¡¡absolutamente yanquis!!! Con barras y estrellas y esos típicos corazones enamorados de “Nuyork”, que diría mi siempre recordado Melgarejo.
Bueno, traduzco... quiero decir que me gustaban más las estampillas argentinas de siempre, entre campestres y naif. Recuerdo algunas con flores patrias y otras con los personajes de Mafalda y aún otras más con pájaros sudamericanos de diverso y multicolor plumaje.

 
Retomo el hilo anterior:  llegué a casa preso de algunas urgencias insoslayables, así que agarré el teléfono inalámbrico, tu carta y mis gafas y me fui con todo, corriendo, al retrete...en el teléfono había un mensaje de nuestro Carlos “de Inglaterra”. Hacía un montón de tiempo que no me llamaba...¿otra coincidencia? Parece que a pesar de los años transcurridos,  sigue existiendo ese invisible hilo dorado que nos unió siempre.
Te cuento lo que hacemos en los largos meses de este verano que, según decís, es para vos “el más crudo invierno de los últimos años”. Por lo pronto no nos vamos de vacaciones. Poco antes del verano estuvimos en San Sebastián, donde Jorge tenía que dar una conferencia con los psicoanalistas lacanianos. Decidimos que fueran tres días de lujo y paramos en el María Cristina: grandes salones, habitaciones espaciosas, cubertería de plata, altas cortinas de pana roja y rosas frescas sobre las camas recién tendidas. He descubierto que no me molestaría nada vivir siempre de esta “anacrónica” manera.
Mientras tanto disfrutamos de la casa nueva en el Gótico, con su terraza, sus plantas, sus gatos y sus peces, pero también, y espero no despertar en vos adormecidos pecados capitales, estamos gozando del Grec (el festival de verano de Barcelona), dedicado este año ¡a la maravillosa y lejana ciudad de Buenos Aires!
Como mi nombre debe figurar en algún mailing importante -que tal vez sea el de la actual cónsul cultural, la actriz Cecilia Rosetto, con quien volví a encontrarme aquí después de varias décadas- me han invitado a una buena cantidad  de espectáculos. Además del suyo, vi los de Juanjo Domínguez trío, Susana Rinaldi, Adriana Varela y uno teatral, de texto: El fulgor argentino (grupo vocacional de Catalinas Sur, tu antigua residencia): una delicia de gente que se dice no profesional y lo es mucho. Son más de cien personas en escena, (re)interpretando con notable brío la historia nacional.
Anoche mismo fuimos a La Paloma, un salón de baile finisecular aunque muy bien conservado, impregnado de un glamour auténtico, de otra época. Se trataba de oír y ver a los chicos de “El Arranque”, orquesta típica “clásica” con un cantante a lo Fiorentino, lírico él, perfecto en su papel de vocalista de otra época, de perfil bien dibujado, entre Perón joven, Gardelito y Robert de Niro. Era su primera actuación en el exterior y triunfaron. Se lo merecen porque suenan como treinta personas y son sólo ocho...
Yo, ya te conté antes por teléfono, sigo componiendo canciones: el otro día un amigo (médico, tanguero y compositor; todo un personaje literario argentino) estrenó uno en el atrio del convento de Sant Cugat. A ti el nombre te sonará raro, ¿verdad?, pero no pienses que finalmente canonizaron a Xavier, el rumbero catalán que triunfó en Hollywood. Sant Cugat es una localidad residencial muy cercana a Barcelona, y allí mi amigo estrenó, decía, un tango que se llama Rambleando, con letra de mi autoría (vaya palabrita). El estribillo dice:

Desde su alto pedestal rodeado de leones/
Colón señala con un dedo tieso/
aquel lugar lejano, aquel sitio perverso
donde sin darme cuenta yo perdí tu amor...
chán, chán...

No tengo claro que don Cristóbal señale con el dedo hacia nuestra tierra, aunque cada día se hace más evidente cuantos amores perdí al marcharme de ella.
Me cansé de teclear y tengo que ponerme a trabajar un rato con el lápiz y el papel de toda la vida. Sigo otro día.
Besos,
Dante.

 
Barcelona, Julio de 2001.
(Fecha de la transcripción:
Febrero de 2012, Barcelona)

Algunos links:


5 comentarios:

Ātman dijo...

Qué buena idea lo de publicar las cartas de los personajes que en distintas épocas pasaron, extrajeron y comunicaron sus impresiones desde aquella ciudad. Barcelona es una de esas ciudades que pueden despertar irracionales celos para aquellos que no están allí. A mí me ocurre sobre todo con París y Montevideo, mis ciudades del alma, pero también con Nueva York, aunque menos. Felicitaciones por tu inclusión en esa lista de memorables.

Abrazos

Gise =) dijo...

Bueno el blog me jugo una mala pasada y lo que te escribi no lo publico, ademas de borrarlo claro...tratare de repetir... Cuando contaste que habian publicado este libro, me recordo a la peli de Sexo en Nueva York, donde, mi adorada, Carrie leia un libro que recopila las cartas de amor de personajes ilustres, "Love letters of great men", al leer tu carta a tu amiga no solo me emocionó lo que cuentas de esta BArcelona que adopte como mia, justo en el mismo año en que vos le escribias a tu amiga, sino que me trajo otra idea a la cabeza, siempre te dije que cuando tuviera pasta publicaria un libro con todos tus post... pues ademas creo que juntaremos todas tus cartas, publicables y las editaremos...
Te admiro mucho pero te quiero mas!!!!!!!

Dante Bertini dijo...

Atman,
estimado:
la idea no es mía, desde ya. Sólo colaboré con una carta entre las de otras personas, personajes y personalidades...
Una suerte estar, a veces, tan bien acompañado. Tanta como tenerte de visita por aquí otra vez. Un abrazo.
Mis ciudades son, sin dudas, Buenos Aires y New York, aunque en mi corazón hay lugar para algunas cuantas más.

Dante Bertini dijo...

Gise,
querida, a mi me ha hecho lo mismo esta mañana.
¡Recién me entero de tu amor por la extravagante señora y sus amigas! Las he visto más de una vez pero de forma intermitente, por lo que del libro que hablas, nada de nada.
Espero esa lluvia de millones (aunque no son necesarios tantos, salvo para coimear a los medios): serías una adorable editora.
Sábado a la mañana, tal vez?
Besos

mi nombre es alma dijo...

Una celebración porque a pesar de, mejor dicho, gracias a, aún existen cartas excelsas.