martes, junio 12, 2007

l'esprit vacances


Llego de la calle algo acalorado. El cielo está tan azul, los árboles tan verdes, la gente tan suelta de cuerpo y tan ligera de ropa, que cuando en un kiosco del Paseo de Gracia veo la portada de la revista Côté Sud con mucho azul mediterráneo y este título, l'esprit vacances, flotando sobre el agua como si fuera un balandro de bambú y papel -la idílica imagen de un sueño- no puedo dejar de pensar que quizá no sea éste el lugar donde debiera estar ahora. Me pasa siempre que el verano estalla. Empiezo a sentir cómo crece en mí una inquietud muy especial, un mal de espíritu que no tiene nada que ver con la angustia, la depresión o el hastío. Es como si el alma me quedara grande o el cuerpo hubiera encogido y ya no pudiera contenerla. Pienso en Ibiza, por supuesto. En días como este nos largábamos a la playa de Es Cavallet cargados de desmesurados bocadillos recién hechos - crocante pan fresco con jamón del país, queso manchego y tomate maduro restregado-, un remix de frutas frescas de todos los colores, algún lungui hindú anudado alrededor de la cintura y la tan insoslayable como tonificante compañía de nuestras propias juventudes en plena efervescencia. Y cuando hablo en plural no estoy refiriéndome a ninguna liaison en especial; en este caso el nosotros no encubre a una pareja específica, sino a un grupo bastante numeroso de gente muy diversa que parecía entonar la misma melodía. Lo cierto es que llegada cierta hora de la mañana, generalmente más allá del mezzo giorno, Jorge o yo cargábamos el capazo al hombro sin preguntarnos nada. Sabíamos que las posibilidades de ser feliz estaban junto al mar y los amigos, que aunque no lo fueran tanto servían para hacer olvidar nuestra por momentos desprotegida situación de inmigrantes recién llegados. Había que caminar bastante para llegar hasta el lugar donde solíamos reunirnos, sin cita previa por supuesto, con los habituales compañeros de sol y playa. Como en ese cafetín de tango donde se mezclaban sabiondos y suicidas, por aquellas arenas se paseaban un montón de personajes diversos sin un destino común, náufragos de un mismo barco con forma de país lejano. Por allí andaban Tina Noguera, la desmesurada, y Néstor Quartino, el viejo, luciendo con la misma displicencia la sonrisa plácida de alguien que está donde realmente quiere estar y su imponente collar de corales y turquesas. Enrique Sturba, siempre algo pampeano, taciturno, descontento, y Massimo Gelli, un florentino que apuraba la vida como si fuera un refresco chutado en vena, eran nuestros amigos-vecinos más cercanos. Guillermo, Ivanna, Patricio, Robustiano y Rodolfo, imposible separar este duetto, Osvaldo, Xonia, Juan Antonio, uno de los pocos naturales de la tierra, aunque con alma de jardinero errante, Daniela H., la inmortal Tatiana, ojalá lo fuera, Diego, Alain, Alex, Pelito Gálvez, Sarita Bosch y "la Sarita", confundiéndonos los géneros, Florence, Lluisa, Andrea, unos fugaces Pichón y Diana, más decenas de otros que prefiero no recordar para que el alma no me duela tanto. En aquellos días de muchísimo sol y muy pocas palabras no aprendí filosofía, sino sencilla y simplemente a vivir en plenitud, despojándome de un buen montón de prejuicios y culpas.
No sé si Ibiza era una fiesta, pero casi podría asegurar que nosotros vivíamos como si lo fuera.
photo : la playa de es cavallet desde el aire

37 comentarios:

ed dijo...

esto que decís... me pusiste en la cabeza una peli que me gustó mucho mucho: "remake"

María Manuela dijo...

Mientras llegan las vacaciones, te espera el juego de desnudarse uno mismo en mi blog...

zbelnu dijo...

Mmm, nostalgia de la isla y sus personajes de una época, bien rescatados y dibujados por ti... A veces he tenido nostalgia también de épocas que no son alegres, tal vez por la pérdida d euna posibilidad (y con esto vuelvo a houellebecq citado por el objeto-a en su blog...)

Anónimo dijo...

Por cierto, te veo ya totalmente desgualichado!!!! bel

cacho de pan dijo...

le he vendido la palabra-marca a ives saint laurent para un nuevo perfume...

Margot dijo...

Quién necesitaría filosofía cuando esta la VIDA?

A mí me sucede igual en estos días... me sube un cosquilleo, un azogue y me da por salir a buscar playas y campos. Tengo alma de nómada en verano, ays

Anónimo dijo...

hummmmm, quiero estar allí.
amelie

desde la isla dijo...

Besos querido, desde este paraíso de bloques de cemento que alguna vez fue ibiza.T.

Anónimo dijo...

¿Y Baires no te dice nada? Néstor

Magali dijo...

Ayyyy... deseos de mar y playas por aquí también. Hoy me siento un poco como mi espegato... snif.
A cambio prenderé el horno (mi complejo sistema de calefacción) y oraré porque el invierno de baires me sea leve.

Gracias por pasar por mi blog! Hay muchísimo para mirar en los tuyos, aunque admito que me encantaron en un primer zapping. Volveré por más!

Glo dijo...

Yo veraneé en una ondulante planicie glaciar a mil metros de altura, rodeado por montañas de dos mil. Nunca nos pudimos bañar en un Ebro helado, nacido ya adolescente; cuando lo cruzaba por el puente romano, me interesaban solamente las algas de filamentos paralelos que ondulaban en el fondo de sus rápidas y transparentes aguas, entre las que se adivinaba una trucha de vez en cuando. Las mañanas podían ser calurosas en aquel páramo, pero recuerdo pocas tardes en las que no se echara una niebla meona, que nos obligaba a buscar nuestras chaquetas de lana y a refugiarnos en algún garaje, donde jugábamos largas partidas de monopoly. Una brisa fresca eterna era como una compañía que susurraba siempre algo amable al oído, y que se llevaba el calor de la siesta valle abajo. Aquel clima no invitaba a la sensualidad, pero la belleza del paisaje virgen sí lo hacía a la contemplación. Vivimos en la última casa, y durante mucho tiempo, más allá de la ventana de la cocina en la que se reflejaba su fuego de leña, no hubo una sola luz hasta el horizonte crepuscular...

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Creo que conozco esa sensación.

ybris dijo...

Usaremos tus sensaciones para ir adelantando las nuestras para dentro de un mes.
Y es que resultan una buena introducción.

Abrazos.

el objeto a dijo...

qué aire y brisa que desprende esa foto! Ni en el más inspirado de mis momentos lacanianos habría encontrado las palabras tan adecuadas para describir mis síndrome primaveral de cada año: "Es como si el alma me quedara grande o el cuerpo hubiera encogido y ya no pudiera contenerla" Ecco!! overwhelmed soul

zbelnu dijo...

Overwhelmed sould... podría ponerme bajo esa etiqueta yo también, sobre todo, si a la locura diurna añadimos unas noches sin sueño...
No habíamos quedado en vernos, inspired piece of bread?

el objeto a dijo...

por cierto, me he hecho con L'esprit vacances de Cote Sud (fui a mi tienda favorita de revistas a por el número de verano de martha stwart, LIving, pero me encontré con l'estprit y no lo resistí... sí, nos vemos dimanche (con alvértigo included)!!

Arcángel Mirón dijo...

Es que creo que se trata de eso: de vivir como si cada lugar fuera una fiesta. Dentro de lo posible, claro. Quien lo hace en la trinchera es medio héroe, medio loco.

Señor Cacho, gracias por su presencia en mi blog. Me cayó bien de entrada.

:)

amasado dijo...

MARTHA STWART? Living? la cara de cacho de pan se convierte en un cacho de masa informe y su dedo corre a picar google para enterarse de qué habla la pequeña a...

Anónimo dijo...

Huy esas revistas, a mí me encantaban antes, y ahora ya no me atrevo apenas a comprarlas, como el elle francés, porque creo que me dolerán, ahora convertida según Cacho en el dirk bogarde (más patético que en la novela de mann, porque el color del cine es mucho más duro que el de la imaginación) de muerte en venecia, con el tinte ese negro sobre el maquillaje blanco de su frente, contemplando la belleza con la fascinación levemente dolorosa de la vejez... Uf (Matusalem)

cacho de pan dijo...

Ay, Matusalem...no te equivoques. Hay que recordar el pasado cuando por alguna razón llega hasta tí, pero sin entramparse en él, sin intentar repetirlo. Es imposible. Visconti, y Mann, lloraban por lo que no se habían atrevido a ser, o hacer, que es casi lo mismo. Cada edad, cada momento, tienen su belleza, su esprit particular. Hoy ya no aguantaría el sol del mediodía, y estar tirado en una playa me parecería una irreparable pérdida de tiempo.

La Gata Insomne dijo...

Aquí en el Caribe, y en esta isla los 365 días son una fiesta, con pocas celebridades, menos alculrnia, pero mucho mucho azzzzzullll y un mar inmenso y siempre una sonrisa amiga.

Espero que tu alma y tu cuerpo se apañen de nuevo

Nostalgia dijo...

Ibiza y la Gaynor...
mmm.....
tendremos que tomarnos un café someday....

IMAGINA dijo...

La vida simepre hay que vivirla como si fuese una fiesta.
Y que te quiten lo bailado.

wílliam venegas segura dijo...

De pronto mi blog siente un olor panadero, justo ahí en el artículo sobre Fincher y "Zodiaco". Gracias por su pasada, ojalá no sea la última ni tan solo un cacho.

el cachito dijo...

ya están apañados, gata insomne...escribir aclara las ideas y aligera el cuerpo...
estoy seguro que esa isla es maravillosa, lo presiento.
¿a quién le hacen falta los personajes y la alcurnia cuando hay gente con la que compartir cosas?

estoy aquí, escondido dijo...

nostalgia: hecho!
william: última? qué va!un cacho y medio.

Letra de Mujer dijo...

Cacho, aquí vengo a devolverte la visita a mi blog y decirte que me podés tutear. Vos sos argentino? O lo fuiste quizás?
Me dieron tantas ganas de estar en esas playas que no conozco!
En realidad, hace tanto frío en Bs As que me dá igual cualquier playa hoy.
Muy buenas sus añoranzas, buenas leerlas así contadas

Liliana dijo...

Te comenté ayer y desapareció mi comentario... Te decía que las vacaciones hacen falta, que una isla, una playa, son ideales. Yo extraño las del Caribe, que son como las imaginas, cuando uno quiere irse a una isla desierta. Ibiza debe ser muy bonito. En cambio, yo espero para enero del año que viene poder viajar a Barcelona. Es una ciudad que me fascina.

cacho escondido dijo...

sigo sin saber dónde contestar, si en mi blog o en el de los que escriben, pero bueno, a los visitantes que preguntan:
me podés tutear, letra de mujer, y si entras a mi web verás de dónde soy (almagro!)
liliana: te esperamos por aquí desde ya. ¿nos conoceremos, verdad?
y te digo que ibiza no era tan bella como acogedora.

Liliana dijo...

Claro que sí, espero que nos conozcamos. Ya te avisaré cuando viaje :)

zbelnu dijo...

Tal vez tengas razón, Cacho de pan, se duelen de lo que no hicieron, pero y la nostalgia, contradictoria pero persistente, la contemplación nostálgica de la belleza más joven como un "yo también estuve allí"? Lo cual no excluye, como decíamos, que a mí me gusten también las flores marchitas (no las muñecas viejas)... Qué bien estuvo ese largo brunch...

Letra de Mujer dijo...

A qué web hay que entrar? Por chusma, claro!

India Ning dijo...

Que sí, que sí, que Ibiza era una fiesta en aquel entonces, y pasarse las horas con los amigos charlando entre risas y magia mediterránea, era todo un placer.
¡Qué tiempos aquellos!

Letra de Mujer dijo...

Cacho: me metí en tu web y te confiesto que ahora me siento como...extraña. Sos un groso! Y me pongo a pensar que quizàs hayas leído algunos de mis posts, humildemente escritos, y me da un pudor raro. Vos que sos jurado, ilustrador, escritor, etc, etc.
Luego entro otra vez a leer tus escritos.
Conocès a la gente de La Productora de Moròn?

cacho de pan dijo...

letras: de humildad nada, de groso menos.
está todo muy bien, verdad?
no, no sé quienes son
los muchachos de morón (en plan cancha)

Anónimo dijo...

Parece que tu shreinsteein es bastante generalizado, por lo menos pa los que no somos de este pueblo.
Este calorcito me lleva, como quien se la lleva al rio, al Mediterraneo de mi Poblenou con animo de seducirme pero mi bobo no tiene otro amor que el del Rio de la Plata, que piruja, pero es ansi, vio?

marcelo aparicio dijo...

Querido Bertini: gracias por llevarme, aunque sea un rato, junto a Tina y Néstor. No sé si sabes que Néstor fue a Ibiza porque yo lo convencí cuando nos conocimos en Roma y que fui el primero en verlo muerto, en la esquina de mi casa de Salinas después de haber convenido que esa noche no salíamos porque iba en moto... Mucho antes que llegaras a Ibiza, mi rincón favorito era entre lo que hoy es Es Cavallet y el Chiringay, entre las dunas y donde sólo se llegaba en moto, el único ruido de entonces. Sólo o acompañado, allí pasé los mejores días de mi vida. Me doy cuenta ahora, aunque ya los disfrutaba a pesar de la falta constante de guita, que nunca alcanzaba por más bolsos, cinturones, hebillas o pulseras que se hicieran para los finlandeses u holandeses que tenían boutique. ¡¡qué tiempos aquellos!!. Entre tu relato de Caballito junto al indestructible Zampaglione y tus paseos por las arenas de Es Cavallet, nos queda este asfalto caluroso lleno de guiris baratos. Si nos tendrían que subvencionar para volver a vivir como entonces. Y pensar que era barato... Un abrazo. Marcelo