miércoles, junio 13, 2012

Encuentro fortuito

Arriesgándome, sin pensarlo demasiado, escribo "fortuito" y, repentinamente temeroso, corro a buscar en el diccionario virtual la definición que nos da la esplendorosa RAE.
No me equivoco.
Fortuito: que sucede de forma casual, inesperada.
De eso se trata.
Paseaba yo mis brutales zozobras junianas por la calle Consejo de Ciento a la altura de Aribau o Muntaner -ahora mismo no podría precisarlo y tampoco importa- cuando decidí volver a viejas costumbres que creía olvidadas. Se trataba de entrar a un típico local de libros de segunda mano con olor a humedades varias y ponerme a rebuscar entre los invisibles ejércitos de ácaros, escondidos y alertas entre las pilas desparejas, en delicado equilibrio, de los innumerables volúmenes amarilleados por todo ese tiempo pasado en soledad, sin amo ni lectores.
Supongo que era un intento, más que vano, de revivir una antigua, inocente, alquímica ilusión: la que en otras épocas me hacía descubrir oro entre aquellos restos desahuciados de miles de naufragios literarios. Antes de traspasar el umbral, me detengo en él, inquieto. Esta vez las madalenas proustianas tienen olor a pis de gato, a perros de paja húmeda, a amargas lágrimas de Petra von Kant.
Pero qué importa. Mi vida, nuestras vidas, no huelen mejor en estos momentos. El paraíso de nuestras fantasías abrió sus compuertas y un montón de mierda depositada a interés fijo ha caído sobre nuestras cabezas.

En las mesas abarrotadas de las librerías de viejo nunca faltan unos cuantos clásicos inmortales; tampoco muchos títulos contemporáneos que intentaron serlo e inclusive estuvieron a un paso de lograrlo durante algunas, en general pocas, semanas.
No me dejo atrapar por lo ya conocido y voy directamente a las mesas de los saldos finales, las de "todos por un euro/tres por dos". Los desechados del desecho. Espero encontrar algo que me atrape, un libro del que después pueda enorgullecerme y repetir, ufano, aquello de "no busco, encuentro".
Tengo suerte, supongo. Allí, verde entre un montón de grises desvaídos, estaba el libro, una plaquette en realidad, de una para mí desconocida Florencia Pérez de Ayala. Poemas perdidos. Una docena de poesías sin nombre y una breve reseña biográfica donde se nos cuenta que la poeta nació en Montevideo, Uruguay, en 1979 y murió "de forma trágica" (?) en el año 2008. Ninguna foto, ninguna reseña sobre ella y/o su obra en Google. Sigo buscando y tampoco encuentro noticia alguna sobre los editores. Vuelvo esa misma tarde a la librería para preguntar sobre la tablette y su procedencia:
-No sabría decirle. Llegan publicaciones y libros casi cada día.

Tal vez me deje llevar por el misterio y la escasa información, por el nombre con resonancias literarias y  cinematográficas.
Y tal vez estas sólo sean coartadas. Las explicaciones bastardas que le doy, pobre de mí, a una emoción sin nombre.

"Rosa es una rosa es una rosa es una rosa"
y cielo es un cielo es un cielo es un cielo
...al que tu me llevas para mi desvelo.



13 comentarios:

Ātman dijo...

Tú también, como el protagonista de Midnight in Paris, te dedicas a traspasar las barreras del tiempo ¿quizás por eso la cita final de Gertrude Stein? Claro que lo tuyo es más misterioso, pues no sabemos nada de esa alma perdida y señalada ahora por ti para Google.

Me ha gustado mucho la atmósfera irreal y fantasmagórica de tu relato, como en la ensoñación tenebrosa de un cuento de Lovecraft… la profanación y el despertar de cosas terribles que permanecían dormidas. Porque aunque en tu caso se trate de haber desenterrado un libro de poesía, queda el pequeño asunto de la muerte trágica de su autora.

Abrazos

mi nombre es alma dijo...

Fortuito si, y misterioso. Por curiosidad busco en internet y como dices no hay absolutamente nada. Pareciera hoy que lo que no está en la red no existe, pero si, existe y hasta se encuentra en alguna librería de viejo. Todo un descubridor el señor Dante.

Dante Bertini dijo...

Átman:
como siempre, me tratas con afectuosa delicadeza, elogiando lo que escribo de la forma más cercana a mis ¿personajes más queridos?
Un misterio es un misterio es un misterio, parafraseando a Stein y a esta Florencia evanescente del Río de la Plata.
Seguiré buscando, por supuesto...aunque quizás así no encuentre.
Un abrazo, y dos.

Dante Bertini dijo...

Alma:
fue el destello de un trozo de vidrio en la arena; tal vez ella, o su pequeña plaquette verde, me encontraron a mí.
A partir de "transAtlánticos", el libro de los poetas argentinos de BCN, descubrí que no todo está en la red, como a veces creemos. Hay gente que sabe esconderse muy bien.
Te mando un abrazo, como siempre

Andrés Pinotti dijo...

Esos momentos en los que uno se topa con mágicas obras desconocidas, son tal vez unos de los pequeños placeres que la vida nos regala. Hace poco, hurgando en una librería roñosa, encontré una novela policial de un fulano, guionista de TV yankee, que me atrapó y me divirtió como pocos libros. En alguna oportunidad también descubrí un artículo en una revista de los 80, sobre el cual escribí (no tan bien, con semejante expresividad como ud. , Dante, pero bueno...se hace lo que se puede) un post titulado SOBRE UNA PERIODISTA, el cual me generó cosas dentro e hizo que me interesara en saber de quién era la pluma. Oh coincidencia, había muerto también fatalmente. Cosas de la vida...
Me despido sin más,

Andrés

Dante Bertini dijo...

Andrés:
se da cuenta que todos mis comentaristas tienen nombres que empiezan con A?
Un lujo, una joya, gente de primera...
Apenas cierre aquí iré a buscar su post, por supuesto.
Y en cuanto a nuestras homenajeadas,
¿no será que todas las muertes son trágicas?
Le mando un abrazo desde Barcelona
a Chilcochino.

39escalones dijo...

Aquí otro con la A...

¿No te parece esta historia tuya un buen principio para una buena intriga poética o un buen suspense literario? Tira del hilo, hombre...

Abrazos

Dante Bertini dijo...

Alfredo:
intuición o brujería?
Acabo de hablar con mi editora.
Ya estoy en ello.
Un abrazo, y dos.

Y dijo...

¨...
Ser rosa es luchar contra otra rosa,
visible o invisible,
contra todas las rosas.
Y más aún:
es luchar contra lo que no es rosa.
Y más todavía:
es luchar contra su propia ausencia de rosa.

La lucha escandalosa
entre dos seres que se aman
es una manifiesta afirmación de ser.
La derrota del amor es su triunfo¨.
...................................
Sobre ser, cielo...rosa...Google...
recordé este poema de Juarroz,
a quien muy probablemente esta
joven y tierna poeta habrá leído y re leído.

Dante,al encontrarla la dejás ser una vez más.
Bonito encuentro fortuito.Gracias.
Cynthia Fittipaldi,
Y en este caso.

Dante Bertini dijo...

Cynthia;
Juarroz es un poeta de y para los poetas; gracias.
No puedo decir demasiado sobre la joven poeta, aunque estoy en ello.
"La dejás ser una vez más..."
Y yo también soy a través de ella.

Abrazos, que te daré en vivo cuando vengas.

Diana H. dijo...

Un misterio es un misterio es un misterio
... al que nos trasladas con esta preciosa historia.
Muy disfrutable.
Un abrazo fuerte.

Dante Bertini dijo...

Diana:
gracias, yo disfruté contándola, te lo aseguro...
y habrá más, espero

Abrazos

Gabriel M dijo...

Querido amigo, ya me habías hablado de esta poeta, y el verso que habías citado era magistral. Me gustó la posibilidad de llevar a la ficción narrativa ésta idea. ¡Ya nos tenés atrapados!