lunes, junio 18, 2012

Louise Hay, ¿puede sanar tu vida?



Nuestra mente es como un ordenador. Si te ponen delante un aparato de última generación, el mejor posible, y no sabes qué hacer con él, resulta pura chatarra, pero si aprendes a usarlo... ¡puedes lograr cosas maravillosas!
Louise Hay, curadora estadounidense.

En los 80/90 del siglo pasado, los libros de esta mujer se vendían en los supermercados. Yo la leí en Ibiza, cuando mis pulmones maltrechos me decían que se hacía necesario abandonar con urgencia el tabaco. Me ahogaba al subir escaleras, me ahogaba si me dormía boca arriba, me ahogaba en cualquier espacio cerrado. A un vicio adquirido con bastante esfuerzo -los primeros cigarrillos de la adolescencia me resultaban asquerosos- tuve que ponerle el doble de trabajo en el momento que decidí abandonarlo. Hacía más sesiones de yoga y saunas diarios, pero al salir de las clases o al abandonar aquel agradable espacio con aromas y vapores relajantes, me apresuraba a encender un Camel o un Marlboro, ¡puaj!, vaya a saber por qué necesidad inconsciente de castigo. Me lo habían vendido en la infancia como un amigo leal, que siempre, y no importaban las circunstancias en las que me encontrara, estaría a mi lado. Sin embargo nadie me había dicho el altísimo precio que tendría que pagar por su turbia, polucionante, hedionda, asesina compañía. 
Cuando finalmente logré dejarlo, convencido de que estaba conviviendo con un enemigo que, disfrazado de amante compañero, en realidad deseaba destruirme, padecí una serie de síntomas atroces que varios médicos alopáticos -fumadores ellos- intentaban solapar empujándome a una posible nueva esclavitud -el diozepan, el Valium-  y que sólo la homeopatía, los masajes terapéuticos, las flores del Bach británico y los consejos prácticos, aparentemente ingenuos, de esta señora ya octogenaria lograron disipar. 
25 años después y luego de dos meses de antibióticos, antiestamínicos, antitusivos, inhalaciones de Rilaz y un sinfín de análísis y radiografías que me decían "Usted está bien, ¿de qué se queja?", vuelvo a la rubia y bienintencionada Louise como quien vuelve al primer amor. Al menos hasta que decida regresar, para siempre y físicamente, a mi lejano Sur, esa utopía.


ilustra: Retrato de (otra) Louise (Bourgeois) (París, Francia, 25 de diciembre de 1911- Nueva York, Estados Unidos, 31 de mayo de 2010 , por Robert Mapplethorpe.





20 comentarios:

Gise =) dijo...

Que biennnnnnn me alegro que te alejaras de las medicinas tradicionales, y que recurras a los sabiso consejos de esta mujer, que a mi me ayudo a sanar una alergia que no encontraban su origen... la medicina natural para mi es mucho mas efectiva... de hecho es practicada por la mayor poblacion mundial, la china...
te quiero corazon!!!!! cuidate muchoooooooo!!!!!!!!!

Ātman dijo...

¿Libros de autoayuda? ¿Por qué no? ¡Hacemos tantas cosas mal! Juzgarnos en exceso, o (el contrario) ser inconscientes de nuestras faltas, limitaciones y contradicciones, por ejemplo. Sea como sea, la salud tiene mucho que ver con la felicidad y ésta con hacer las cosas bien, con lograr al menos un poco de armonía. Como un cocinero, con o sin recetas, deberíamos cocinar y seleccionar aquellos platos con los que nos sintamos capaces y sean de nuestro agrado.

Un abrazo, al dente y mi deseo, que te mejores.

Dante Bertini dijo...

Gise,
querida, sigo luchando con molestias a las que parecen no dar nombre ni diagnóstico.
He vuelto a los libros y las medicinas que en algún momento me ayudaron a superar historias que parecían no tener solución.
Te tendré al tanto.
Gracias por el interés y, aún más, por el cariño.

Dante Bertini dijo...

Átman:
muchos oscilamos entre la culpa y la autosuficiencia, entre la euforia y la depresión, pero, ¿es sólo nuestra culpa o ayuda que el mundo esté movido por intereses que no son precisamente nobles, piadosos, humanitarios?
Gracias por el, los deseos...buenos, como siempre.
Un abrazo

39escalones dijo...

¿Y lo que lleva bajo el brazo es el tratamiento que receta? Ya verás, ya, como se entere la ministra del ramo, qué pronto lo suma a eso del copago (repago, en realidad)...
Abrazos

SUSURU dijo...

me alegra que hayas tomado las riendas de tu vida en lo que respecta a la salud.
abrazo

aliciamannino dijo...

Dante querido, es curioso que esta mañana le contaba a una amiga como después de tres años de vivir con una depresión profunda y habiendo tocado fondo,cayo en mis manos "Ud.puede sanar su vida"...realmente empece con descreimiento, a la desesperada...y terminó por convertirse en el principio de un largo proceso de curación a todos los niveles (mental,emocional y fisico).Creo en el poder de sanación personal...Te quiero

aliciamannino dijo...

Quiero agregar que no es Louise Hay ...sino tu mismo.
Y ya que tengo espacio ..adoro a Louise Burgeois tuve la fortuna de ver sus maravillosas esculturas hace unos años en el Reina Sofie
Besos escorpiano y coge el espejo para decirte lo amable delicioso crativo y guapo que eres!(Todo esto lo pienso y hace poco se lo comentaba a Ricardo Martínez Paz por TE.)

Dante Bertini dijo...

Alfredo 39:
son dos Louises diferentes y una sola forma de vivir intensamente. Lo demás es pura asociación libre de mi parte.
Buscando imágenes de Hay me encontré con esta Bourgeois tan poco burguesa que tanto me gusta...
Te mando un abrazo, y otro más, como siempre.

Dante Bertini dijo...

Susuru:
no se si ya habías estado por aquí, pero tu presencia huele a nueva.
Me alegra que algo referido a mi te alegre, por supuesto.
Un abrazo y una visita prometida.

Dante Bertini dijo...

Alicia:
¡la Mannino por dos! ¡Vaya sorpresa!
No se si ya habías estado por aquí, pero estoy seguro de que esta es la primera vez que dejas comentario(s).
Gracias, cariño. Hemos compartido enormes espacios de nuestras vidas, así que resulta casi natural este nuevo encuentro a través de estas Louises maravillosas y longevas.
También me encontré con Ricardo en la red y hablamos de ti, como corresponde. ¿Será posible un encuentro? ¿Querrían, querrías tenerlo?
Que las Louises nos amparen, acercándonos felicidad, salud y la fuerza suficiente para lograr todo lo que necesitemos.
Un abrazo enorme. Te quiero.

Raquel Barbieri dijo...

Dante querido,

Qué lindo texto, qué perfecta descripción del cigarrillo que se acerca como un amante fiel y termina intoxicándonos.

He leído alguna vez a Louise Hay y me gusta. Es una mujer lúcida de palabra honesta.

Como verás, vuelvo de a poco a bloggear y quise venir a visitarte después de dar mis clases del día.

Te envío besos :)

Colecciones Teatrales dijo...

Ah, yo también soy un exfumador! Hoy gasto buenos mangos en medician por el daño del tabaco. Aquí hay un canal de TV de cable que se llama "Volver" porque allí pasan viejos programas de TV, es notable ver que habían 4 tipos en pantalla y fumaban 5, hoy, por surte, me parece que hay mejor conciencia sobre el buen vivir (al menos en cuanto al faso) Un abrazo

Dante Bertini dijo...

Raquel,
¿cómo va tu escorpio? ¿o tengo que culpar de mis desarreglos físicos a mi ascendente, leo?
Me alegra que no te alejes definitivamente de la red. Tú también eres "una mujer lúcida de palabra honesta".
Besos y gracias por la visita. Continuemos.

Dante Bertini dijo...

Querido Roberto:
hay escenas en los filmes clásicos donde el humo del tabaco lo nubla todo...y no era necesario que la acción transcurriera en los bajos fondos ni en ambientes gangsteriles...Las señoras elegantes llenaban de humo sus salones y la gran Bette, que no tragaba el humo según parece, casi siempre aparecía acompañada por un pucho.
Nos vendieron mierda como si fuera un manjar y la compramos hipotecando nuestra salud. Y muchos hablan de libertad cuando sólo se trata de un negocio sucio más, como tantos otros.
Abrazos sin telón...ni humo.

Noemí Pastor dijo...

Hola, Dante. Me gusta leer estas historias que tienen tanto que ver con la mía. Yo dejé de fumar hace más de diez años. Recuerdo unas primeras semanas infames, de una mala hostia envenenada. Luego, poco a poco, se me fueron yendo los síntomas del mono, pero uno se me quedó, el más puñetero quizás: el insomnio. Y creo que hace unas semanas, dos meses a lo sumo, me libré de él. Cruzo los dedos, no obstante, porque una mala noche puede sobrevenir en cualquier momento. Te envío un abrazo.

Dante Bertini dijo...

Noemí:
una alegría que tu boquita pintada asome nuevamente por aquí.
Cuando dejé el cigarrillo, hace más de 20 años, pasé un mes o más de terror, de mono sin paliativos alopáticos, porque según me decían los medicos especializados: "podemos ayudarlo a dejar el tabaco, pero no a superar el mono, que siempre es distinto en cada individuo..."
Por suerte, las tan despreciadas medicinas alternativas, en forma de homeopatía, masajes y acupuntura, me sacaron del trance.
Frente a la posibilidad de una mala noche, recomiendo pastillas de valeriana. Suelen ser efectivas.
Abrazos, y que vuelvas.

Alberto Pez dijo...

Felicitaciones, Dante; en mi caso creo que ni esta mujer, ni Wayne Dyer, ni Deepak Chopra pueden contra el delicioso Germain's Brown Flake que estoy fumando en mi pipa Big Ben holandesa mientras te leo desde el lejano Sur con un fresquete de novela.
Abrazo!!

Dante Bertini dijo...

Pez Alberto:
aunque no te lo creas, estos días también son frescos aquí...aunque nadie fuma tabacos ingleses (?) en pipas holandesas...ni en ninguna otra cosa...
Que lo disfrutes mucho
Abrazos y gracias por la visita

mi nombre es alma dijo...

Podría decir, que Louise es mi madre, o viceversa.