viernes, junio 01, 2012

La Ninfa Inconstante


"Idiota", pensó, "pájaro idiota". Se había acercado a la cotorra -en realidad una ninfa australiana de brillante plumaje gris y erguido penacho amarillo- con la intención de cogerla, pensando que allí, en medio del tránsito acelerado y compacto de la rambla barcelonesa, el pobre pájaro estaría aterrado y no tendría ninguna posibilidad de sobrevivir. Contradiciendo sus pensamientos, el ave escapó de la posible ayuda y se posó en el techo de una camioneta que se había detenido momentáneamente por el cambio de luz en el semáforo.
Decidido a no dejarse intimidar por la primera derrota, el tipo volvió a acercarse con el brazo estirado, mientras decía "venga pajarito, venga", sin preocuparse por los demás viandantes que, metidos en sus mundos particulares, ni siquiera se enteraban de la escena que se desarrollaba frente a sus ojos.
"Venga, pajarito, venga", y la ninfa emplumada, constante, reincidente, evasiva, volvió a levantar vuelo hasta posarse en otro coche, que arrancó llevándosela vaya a saber dónde. La vio alejarse, la cabeza erguida y el pecho firme, como si fuera ella la que en realidad conducía el automóvil.
"¡Estúpida!", pensó, enfadado por la frustración de su intento salvacionista, pero nada más pensarlo se dio cuenta que  el idiota era él, pretendiendo un cuidado que al ave -con toda seguridad recién escapada de su jaula, gozando alegremente de esa libertad recién conquistada- le parecía como mínimo prescindible.
"La libertad es riesgosa" -se dijo, deseoso de sacar algún provecho, aunque sólo fuera literario, a su derrota- "y la aclimatación cómoda, aunque mortalmente aburrida."

(Que seas feliz, muchach@...)

15 comentarios:

Andrés Pinotti dijo...

Que el post, a diferencia de los últimos, haya aparecido en Facebook,inquieta la curiosidad de los internautas, como es mi caso. A juzgar por tal motivo, entiendo que era necesario que más de una persona lo viera para interpretarlo y descomponerlo. El pájaro se perdió un hogar y alimento del mejor; prefirió aventurarse en otros caminos donde la inseguridad lo torturara menos. Qué se puede esperar de un pájaro.
Alpiste, pájaro, perdiste...

Apretón de manos con guiño de ojo para usted.

Dante Bertini dijo...

estimado Pinotti:
"alpiste, pájaro, perdiste..."
La sabiduría popular es eso, sabia.
No lo conocía o, perdido en un campo de alpistes ajenos, la había olvidado.
Gracias.
No es la primera vez que el cacho de pan se promociona a través del face, como diciendo: "¡eh, que puedo escribir más de veinte caracteres!".

¡Qué linda emoción la de la cabeza erguida y el pechito pleno...aunque el final de camino sea otra celda!

un abrazo

Ātman dijo...

Perdona Dante, pero desconfío del consuelo intelectual de tu desenlace. Creo que acudir al rescate de los animales abandonados es la mejor solución, dadas las circunstancias y a pesar del rechazo que cualquier amante de la libertad pueda sentir por las jaulas. Así de cruel y peligroso se ha convertido el mundo que hemos creado para el resto de las criaturas que han tenido la mala suerte de encontrarnos.

Ātman dijo...

y un abrazo

Dante Bertini dijo...

Atman,
verlo como lo vi producía una gran inquietud, te lo aseguro, pero era sobre todo por su singularidad.
Hay palomas y gorriones andando, o volando, por allí, y no se me ocurriría intentar cogerlos, pero n pájaro con ese plumaje resultaba demasiado evidente...Quizás debería haber hablado de la necesidad de parecerse al resto, de no diferenciarse...otra vez lo haré.

Un abrazo

39escalones dijo...

Pobre, el pajarillo corre el riesgo de que alguien quiera pintarle cuatro barras rojas sobre su penacho amarillo...
Abrazos

Dante Bertini dijo...

Alfredo:
¿quieres decir cuatro barras como cuatro barrotes?
Un abrazo, amigo

jnj dijo...

Ha sido un placer volver a leerte, tras tanto tiempo.
Un abrazo.

Dante Bertini dijo...

JNJ:
y un placer volver a encontrarte aquí, después de tanto tiempo.
Un abrazo, y dos.

Diana H. dijo...

Este post me encantó, y no lo había comentado. Yo soy de las que se aburren con la aclimatación, pero les falta el coraje del emplumado. Así que así seguimos, tratando de llevarnos lo mejor posible con los barrotes que hemos elegido y perdiendo la mirada de vez en cuando en algún horizonte de cartón pintado. Jaja...
Abrazos, y gracias por la visita.

Diana H. dijo...

Ah, justamente hace un par de días se metió un gorrión poco agraciado detrás de mi lavarropas. Te aseguro que ni el aspecto del pobre animalito ni el escenario daban para un relato parecido al tuyo...

Dante Bertini dijo...

DIANA:
TÚ Y O SOMOS PÁJAROS DE LA MISMA ESPECIE,
amantes de la reja y del espacio libre al mismo tiempo, o alternativamente, que lo mismo da...me gusta que te rías, quitándole dramatismo a lo que es sólo indecisión, capricho, incertidumbre, así que hasta en esto trataré de parecerme a vos: JAJA...
Un abrazo, y otro al pobre gorrión, que, aunque no literario, espero siga vivo.

mi nombre es alma dijo...

Salvar un pájaro que quizás no necesite ser salvado, quizás sea trabajo de hombres.

Dante Bertini dijo...

Alma:
mejor que arrastrar esas piedras que siempre vuelven a su lugar al pie de la montaña.
Sísifos alados.

Anónimo dijo...

Cuando se escapo y donde. Creo que llego a mi casa