miércoles, noviembre 21, 2007

intermezzo

Zbelnu cuelga en su blog Crucigrama una foto que saqué el domingo a primera hora de la tarde, después de un almuerzo Gaucho en un clásico restaurante argentino. Caminábamos entre las ruinas de este urbano campo de batalla que alguna vez fue una tranquila ciudad provinciana con edificios extraños y rincones sorprendentes, cuando ella redescubrió, medio oculta entre los restos de cemento y la grisásea mugre de la indiferencia general, esa chapa conmemorativa adornando la acera frente al colmado Quilez de Rambla Cataluña y Aragón. "¡Qué bonita! Uno de estos días tengo que volver para sacarle una foto", dijo con una entonación entre esperanzada y pesimista. "Si quieres se la saco yo", sugirió sin demasiado énfasis el que ahora escribe. Algo extrañada por este ofrecimiento inesperado, Isabel me preguntó si verdaderamente llevaba la cámara encima. Le dije que sí, que estaba en el fondo de mi bolso negro, junto a una serie de otros muchos utensilios, conformando eso que me gusta llamar "mi set de supervivencia y primeros auxilios". Lápices y lapiceras, algunas libretas de Muji, aspirinas, algo de ibuprofeno, una tijera de podar, gafas de sol, una bufanda, un gorro tejido comprado en Cadaqués, un vaporizador de/con perfume y otras chorraditas que, como voluminosas pelusas, se van acumulando por los rincones sin ocasión de demostrar(me) su presunta utilidad.
Desde muy pequeño tengo la capacidad, tal vez muy habitual en todo el mundo, de sobrevolar algunas situaciones específicas. El domingo, mientras trataba de enfocar aquella barroca placa conmemorativa de bronce ennegrecido, rodeado de mis "espectantes" amigos y del polvoriento entramado de andamios y lonetas que cubre actualmente el frente del "tradicional colmado Quilez" -proveedor desde tiempos inmemoriales de la nostálgica colectividad argentina en dos rubros patrios fundamentales, la yerba mate y el dulce de leche- pude desdoblarme -es un decir- y vernos por unos segundos desde lejos. No creo necesario entrar en detalles. Me parece redundante. Sin embargo me gustó mucho lo que ví: tres seres adultos jugando a buscar un tesoro escondido.
ilustración: René Magritte, La condición humana.

25 comentarios:

Mil Orillas dijo...

Que sensación tan grata...los adultos y el tesoro...
Me gustaría que me pasara a mí.
Pero no me pasa...

¿Seré irrecuperable?

¿una tijera de podar?

Me voy a ver tu foto.

Mil Orillas dijo...

Es bella la foto.

Un tesoro.

Y mil historias en los cuadritos.

39escalones dijo...

Qué buena, las trampas de la perspectiva, las realidades escondidas.
Saludos

zbelnu dijo...

Ajá! Me alegro de que lo hayas contado, y cómo me gusta la visión desdoblada!! Yo tuve una sensación de paseo literario (Ya me parece ver el siguiente hito: la foto del gato de ojos verdísimos perdido en el portal de hierro; o el anterior: la mesa del chico que logró seducir a su pareja en el Gaucho). Lo de las zetas (Quílez) y equis (expectantes) convertidas en eses es una opción tipo JRJ, es un desdén argentino hacia lo peninsular o es fortuito? Es mi espíritu Rottenmeyer...

cacho de pan dijo...

mo: gracias por los elogios, aunque la foto es sólo testimonial.
la tijera de podar va siempre conmigo: la uso con las plantas deterioradas de los amigos, con las de los bares que frecuento y las tienen como si fueran de plástico, sin ningún cuidado, y también para hurtar gajos de los jardines ajenos (!!!).

39: magritte, escorpiano él, tenía una imaginación prodigiosa. lástima que las mueblerías lo convirtieron en un pintor de imágenes desgastadas.

zbelnu: qué va! fue escrito como a las dos de la mañana, medio somnoliento y, además, hubiera jurado que quilez era quiles, por lo de a-quiles supongo. espectante podría ser un palabro, ya que con equix todo me parece más misterioso, tenso, y esta situación no fue así.
espectar, de espectador tal vez?
añadiré comillas en una y corregiré la otra, gracias.

Noemí Pastor dijo...

Mientras sigamos buscando tesoros, seremos siempre niños. O piratas.

Margot dijo...

Sí, esa sensación la tuve yo este sábado pasado con otros tres adultos... será que no crecemos nunca o qué nunca dejamos de buscar aquello que nos asombre? jeje

Tijeras de podar? vive dios!! nunca oí nada semejante como quit de supervivencia, jajaja.

El anterior post me recordó a Vila-Matas en sus mejores libros. Y tu estilo al contarlo no tiene nada que envidiarle, eim?

Un besote!

Las3Musas dijo...

¿¿La tijera de podar representa para vos un artículo de primera necesidad?? jajaja
Y yo que me sentía rara con la foto de Mafalda simpre en el bolso.
Ese colmado es una maravilla... Los alfajores de maicena de ahí me gustan mucho y no se consiguen en otro lado. A veces pienso cuántos de nosotros nos cruzaremos por ahí sin reconocernos...

un beso
Musa

Isa S.B dijo...

Quizá porque cuando esa memoria- colectiva de infancias perdidas aparece, es fácil volver a ser Peter Pan y sobrevolar el instante de una sonrisa.
Saludos.

Waiting for Godot dijo...

Es precioso descubrirse así. BEsos.

cacho de pan dijo...

isa, waiting, ahora paso por vuestros blogs. besitos desde la tierra de nunca jamás.

Lucía dijo...

Qué gracia, también llevo la cámara en el bolso, con un montón de cosas más, y yo lo llamo el kit de supervivencia. ¿Casualidad?
Besos.

ava gardner dijo...

no quiero crecer!
la gente grande no juega! (y los que juegan, juegan a cosas aburridas!).

te mando un beso desde la hamaca roja de la plaza pichincha.

vladimir maiakovski dijo...

tu kit de supervivencia son tus palabras. no necesitás nada más!

saludos!

cacho de pan dijo...

Lucía: ya sabes lo que pienso de las casualidades...
Ava: me guardás un cachito la de al lado? Pichincha...¡God!
V.Maiacovski: gracias maestro!

u minúscula dijo...

me vuelve loquita magritte. éste es casi mi cuadro favorito. pero no. suele ser la llavade los campos..
pero es que me gustan tantos!!!!!!!!!!!!!

migramundo dijo...

¿Y para qué y por qué se pueden llevar unas tijeras de podar en un bolso? ¿Quizá para cortar lo que nunca ha de poder hacer brotar? Duele de pensarlo. Saludos.

cacho de pan dijo...

u: bueno, al menos te he esperado con una buena imagen. un abrazo.

migramundo: hummmm! me suena un poquito raro y rebuscado.
a veces las cosas son muy simples.
llevo tijeras de podar porque tengo alma de jardinero y siempre estoy cogiendo esquejes de todos lados. además es bonita y no pesa. o pesa tanto como un paquete de cigarrillos y como yo no fumo...

Alma Larroca dijo...

me sorprendió bastante lo de las tijeras de poder (ops! lapsus...quise decir podar, es clar...), pero después cuando leí lo de hurtar gajos de jardines ajenos me gusto mucho la idea! a ver si me hago con unas pronto, que ya estoy queriendo plantar algo en el futuro jardín.

y muy lindo el tesoro-chapa quilez!

zbelnu dijo...

Ah Aquiles, en efecto, mítica de los soldados y la muerte hermosa, tan peligrosa... El Quilez en cambio qué sería,una oda al colesterol? Y en cuanto al espectantes... parece de JRJ, completamente...

nomecentro dijo...

Agradezco siempre esos detalles porque me viene bien cualquier respaldo ante tanta incomprensión. Y es que me gané a pulso la fama de rarito por guardar hormonas enraizantes en la mesa de mi despacho. Cuando veo una rama de enredadera agonizando en el suelo la intento revivir. Los pocos pacientes que no pierdo deben hacer ya un bosque en conjunto. La parte de rarito no mejora porque suelo tocar al pasar algunas ramas de mis árboles.

Cayetana Altovoltaje dijo...

A alguien tan observador y que ama la ciudad de Barcelona, le interesará esto: http://jamillan.com/destrubar.htm
Una verdadera pena.
Alguna vez me ha pasado eso que cuentas tan bien de la visión desdoblada. Y en mi mega-bolso, entre bolígrafos, libretitas, gafas de repuesto, libro y pañuelos de papel, también suele figurar la cámara. Aunque últimamente no encuentro apenas ocasión de usarla.

cacho de pan dijo...

almita buena: felicitaciones por el futuro jardín del edén!

cacho de pan dijo...

zbelnu: mi guardiana lingüística...viendo el maltrato a JRJ por parte de sus conciudadanos, espero no parecerme a él ni en eso.
nomecentro: amor compartido. nunca tuve mucha suerte con las hormonas de enraizamiento. me mataban los gajos. tal vez deberíamos entrar en detalles.
cayetana: suerte que mi retrato no te arrojó lejos de mi vida. un beso y entré donde me dices. brutal.

Tarántula dijo...

Me encantó como escribiste esta anécdota, siempre disfruto lo que escribes, qué evocativa, melancólica, foto sugerente...