Mostrando entradas con la etiqueta estrellas de la semana/de pantalla en pantalla/memoria de mí. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estrellas de la semana/de pantalla en pantalla/memoria de mí. Mostrar todas las entradas

martes, agosto 25, 2009

un camino de cuarenta años...


Algunas canciones también llegan a la madurez.
Ésta acaba de cumplir sus primeros cuarenta años.
El original francés ((des)amor pasión)

Comme d'habitude
Je me lève
Et je te bouscule
Tu n'te réveilles pas
Comme d'habitude
Sur toi
Je remonte le drap
J'ai peur que tu aies froid
Comme d'habitude
Ma main
Caresse tes cheveux
Presque malgré moi
Comme d'habitude
Mais toi
Tu me tournes le dos
Comme d'habitude
Alors
Je m'habille très vite
Je sors de la chambre
Comme d'habitude
Tout seul
Je bois mon café
Je suis en retard
Comme d'habitude
Sans bruit
Je quitte la maison
Tout est gris dehors
Comme d'habitude
J'ai froid
Je relève mon col
Comme d'habitude
Comme d'habitude
Toute la journée
Je vais jouer
A faire semblant
Comme d'habitude
Je vais sourire
Comme d'habitude
Je vais même rire
Comme d'habitude
Enfin je vais vivre
Comme d'habitude
Et puis
Le jour s'en ira
Moi je reviendrai
Comme d'habitude
Toi
Tu seras sortie
Pas encore rentrée
Comme d'habitude
Tout seul
J'irai me coucher
Dans ce grand lit froid
Comme d'habitude
Mes larmes
Je les cacherai
Comme d'habitude
Mais comme d'habitude
Même la nuit
Je vais jouer
A faire semblant
Comme d'habitude
Tu rentreras
Comme d'habitude
Je t'attendrai
Comme d'habitude
Tu me souriras
Comme d'habitude
Comme d'habitude
Tu te déshabilleras
Oui comme d'habitude
Tu te coucheras
Oui comme d'habitude
On s'embrassera
Comme d'habitude
Comme d'habitude
On fera semblant
Comme d'habitude
On fera l'amour
Oui comme d'habitude
On fera semblant
Comme d'habitude

Los autores de la versión inglesa (el amor propio)


¿Quién sino Él?

Robbie, el divino...y su mamá también

El Rey, melancólico, quebrado

y finalmente, el naufragio sin restos:


(para R.C., ayudante de campo, cariñosamente)
Fotografía de Elliot Erwitt

viernes, marzo 06, 2009

Mysteries of life, love and sex

"A vecccessss iegan cartasss", cantaba Raphael , munido de tacón aguja y morritos mimosos, y uno suponía que aquellas misivas desconocidas jamás podían ser inocuas.
En estos tiempos virtuales, sin sobres de papel ni carteros insistentes, nos llega un e-mail-amigo con archivo adjunto y al abrirlo algo explota en nuestros ojos, en nuestros oídos, en nuestra cabeza.
Lo cuento porque hace poco más de diez días mi recobrada amiga Marta B. me mandó uno de estos mails-bomba. El subject decía: para que lo gocéis, pero nunca pude hacerlo porque mi máquina se negaba a abrir el prometedor archivo. El martes pasado, cuando comimos en casa de los 144 Living Art, la misma Marta me preguntó si había recibido aquel regalo. Conté lo que había sucedido y arrastrados por los comentarios más que elogiosos, elogiosísimos, de nuestra amiga común, decidimos entrar a You Tube para ver de qué se trataba. El regalo que nos llenaría de gozo resultó ser un grupo musical, Antony and the Johnsons, que se dice neoyorkino y nuclea a intérpretes de diversos países. Antony canta como Nina Simone en sus mejores épocas: sensible, relajada, desgarradamente. Si a la incomparable Billie Holiday llegó a notársele el dolor en las venas, a Antony, como a la Simone, se le intuyen todos los rasguños y costurones que lleva en el corazón. Y como si esto fuera poco, que decían los vendedores de baratijas en los metros porteños, estos chicos no son nada tontos para elegir compositores y canciones: igual se marcan un Badalamenti con textos de David Lynch que ralentizan un clásico de discoteca como el mil veces versionado Sobreviviré de Gloria Gaynor, himno inmarcesible de todos los gays bailones de nuestra galaxia.
Como las sorpresas nunca llegan solas, al volver a entrar en Youtube para ver sus otros videos, descubrí cómo las letras aparentemente ingenuas de sus canciones han servido de disparador creativo para muchos adolescentes masculinos de distintos países.
Gris es toda teoría y verde el árbol de oro de la vida, decía el gran Goethe, así que mejor pulsan sobre los links internos de este post y sacan sus propias y seguramente muy, más, valiosas conclusiones...
Fotografía de Josef Astor para la cubierta de ST

Posdata: no todo ha de ser adioses. Este blog da una esperanzada bienvenida a la librería Bertrand, recién inaugurada en Barcelona. Es grande, nutrida, luminosa y prometen una cafetería junto al estimulante jardín trasero, con cerezos, hiedras y plantas tropicales. La simpatía, me ha dicho uno de sus directores, es parte esencial de la política de empresa.

miércoles, enero 21, 2009

un poco más

Veo por Imagenio una buena película de John Sayles de la que ni siquiera tenía noticia: Casa de los babys. Un grupo de mujeres estadounidenses esperan, aposentadas en un colorido y algo descascarado hotel de México, a que las siempre burocráticas autoridades (im)pertinentes les otorguen un niño en adopción. Situaciones cotidianas, actrices espléndidas (aunque con este adjetivo no describo ni lejanamente lo acertado y sensible de sus actuaciones), un guión original, diferente, y diálogos con chispa, agudeza, sentido del humor. Aunque el cartel del film no la menciona, también anda por allí mi admirada Rita Moreno (West Side Story), tan en forma -a pesar de las décadas transcurridas desde su aparición en aquel mítico musical de Robert Wise y Jerome Robbins- que dan ganas de gritar ¡miracolo, miracolo!, como lo hacía el personaje de una vieja y tierna película de Vittorio de Sica.
Yo sigo algo lacónico, sin ganas de acercarme a la máquina, y mientras leo el libro de Isabel Núñez, Cuando un arbol cae, un amigo me llama para contarme, casi entre lágrimas, que en el patio de un edificio anexo a su casa -a dos calles de la Plaza Real, a cien metros de las Ramblas y quinientos del Excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona-están derribando un solitario y majestuoso plátano centenario por decisión mayoritaria de los vecinos de ese inmueble vecino al suyo. El árbol ocupaba gran parte de un espacio sin uso preciso -porción importante de aquella manzana, compartida, como más que necesario patio de "aire y luz", por varias construcciones diferentes - y algunas de sus ramas llegaban hasta la altura de un quinto piso. Pero, según me cuenta mi ahora desarbolado amigo, a los habitantes del edificio, propietarios del solar donde estaba emplazado, les molestaba que por él se pasearan gatos, loros y palomas y las hojas caídas ensuciaran el suelo que casi nadie transita nunca. Quizás sea necesario aclarar que todo esto sucede en un barrio donde la mugre y el desorden suelen ser muchos más evidentes que la limpieza. Me estoy poniendo de pésimo humor, así que mejor abandono la casa de los insensibles taladores y vuelvo a la cinematográfica Casa de los babys.
Entre otras muchas notables virtudes, la película de Sayles tiene una banda sonora muy recomendable. Por no oírlos decir que sólo comunico tragedias, los dejo con la mexicana Lila Downs y su honorable versión de Un poco más... que a lo mejor nos entendemos luego.
Posdata: Gustavo Fogel me dedica un texto en su blog de cuentos. Orgulloso, abandono mi frío laconismo de este helado enero, para agradecer públicamente esa narración, poema, canción, llegada hasta mí desde un cálido y no tan lejano verano marplatense.
ilustra: Pregnant Barbie

viernes, agosto 29, 2008

vidas de sueño

Según me contó ella misma, mi amiga Milda se llamaba así porque su padre era un anarquista que deseaba imponer en el mundo el esperanto, ese idioma universal que nunca llegó a serlo. También me dijo que su nombre se podía traducir como reposado, plácido, suave. Ella no lo era en absoluto. Alta, de huesos grandes, cabeza imponente, una voz fuerte, decididamente colocada en un tono alto y claro, y una risa franca que solía soltar sin freno alguno en los momentos más inesperados, no puede decirse que produjera un efecto relajante. Tampoco me atrevo a describirla como una mujer hermosa a pesar de que podía resultar muy seductora, y su presencia, envuelta siempre en colores netos, definidos, jamás pasaba desapercibida. Creo que esto se debía en gran parte a su más que notable aunque casi controlada torpeza, producto de una miopía que la obligaba a usar gafas de cristal grueso -culo de botella, solíamos decir en Argentina-, que ella, por coquetería, prefería oscuros. A Milda le gustaban casi por igual la filosofía y la política, y a pesar de sus tan categóricas como inflexibles opiniones sobre cualquier tema, no solía enfadarse con facilidad. Acostumbrábamos encontrarnos para ir al cine, hablar de bueyes perdidos en algún café cualquiera de aspecto vienés o hacer cursos intensivos de francés en las luminosas aulas de l'Alliance Française de la calle Córdoba porteña. Un día llegó a nuestra cita visiblemente preocupada. Había soñado que Eva Perón, muerta hacía años, la encontraba fregando de rodillas las escaleras de la Casa Rosada y, después de acariciarle suavemente la cabeza, la ayudaba a ponerse en pie y la invitaba a sus habitaciones privadas. Allí "la Señora" Eva Duarte, Santa Evita, la popular "madre de los descamisados", abría sus innumerables y bien nutridos armarios y dejaba que mi amiga cogiera toda la ropa que pudiera interesarle. El sueño terminaba allí, felizmente, sin embargo para Milda resultaba intranquilizador. "Me tiene sometida", decía. "Y ni siquiera soy peronista". Hoy la recuerdo porque la noche pasada soñé con Rock Hudson. Visto de cerca parecía bastante menos alto y corpulento que en las películas, pero ya se sabe que en los sueños esas precisiones no suelen ser muy determinantes. Lo cierto es que el galán preferido de Doris Day venía a mi casa y se paseaba por ella como si siempre hubiera vivido allí. Hablaba mucho, de manera ininteligible, y me trataba con excesiva confianza, como si fuera mi dueño, mi pareja, mi tutor o encargado. En ningún momento me dijo nada particular ni me hizo regalos de ningún tipo. Esto último tiene sentido: supongo que su ropa me hubiera quedado demasiado grande. Tampoco pasó nada especial. Todo el asunto terminaba allí, en la visita misma. ¿Por qué entonces me sentí algo estúpido al recordar el sueño? Quizás por verme como mi amiga Milda: dominado por un figurón de Hollywood del que ni siquiera era fan. Esta mañana, mientras hacía algunos odiosos trámites de Hacienda, pensé otra vez en el asunto y saqué algunas conclusiones. Hace pocos días volví a engancharme con Far From Heaven (Lejos del cielo), el exquisito melodrama de Todd Haynes con Julianne Mooore, Dennis Quaid y un casting de secundarios tan cuidado como la ambientación, el vestuario, la música (Elmer Bernstein) y cada uno de los planos, en una recreación revisionista, nada melancólica, de los dramones clásicos de Douglas Sirk. La historia transcurre en 1957 en una ciudad de Connecticut, cuando la palabra gay todavía no se había convertido en un suave sinónimo de otras mucho más insultantes y a la gente de color se la llamaba negra torciendo la boca en un gesto despectivo. Hudson es un actor emblemático de esa época -Gigante y Escrito en el viento son de 1956, Adiós a las armas de 1957- con una imagen pública impecable y una vida privada mucho más tumultuosa y melodramática que las de los personajes que interpretaba en la pantalla.
Algunas veces la Asociación Libre se cansa de tanto papeleo innecesario y sintetiza sus archivos sin dar ningún preaviso al usuario.
¿Qué más puedo decirles? Dejo que los demás cabos los aten ustedes, si es que tienen ganas de hacerlo.

POSDATA FELIZ: gracias a Alma me entero que el Círculo de Lectores ha reeditado uno de mis libros en una nueva colección para sus socios. Podéis verlo en: http://www.circulo.es/Colecciones/2008/052008/00106.aspx?tipo=INICIO&volver=/Colecciones/Default.aspx