viernes, julio 22, 2011

Freud, el otro



Descubrí a este Freud otro, hosco hombre de imágenes que no de palabras, en la abarrotada cubeta de una librería parisina, hace ya un buen montón de años.
La sorpresa fue grande. Antes de abrir aquel folleto-libro algo ajado que tenía ante mis ojos, yo esperaba encontrar manchas metafóricas, abstracciones de color; a lo sumo signos, fórmulas o símbolos indescifrables. Cuando separé las manos hacia los costados, separando al mismo tiempo las páginas satinadas de aquel libro en un gesto mecánico, propio de un negligente (h)ojeador de librería, me sorprendió esa explosión de humanidad cercana, esa galería de rostros evasivos, vacilantes, intensamente humanos. No esperaba encontrarme con aquella planta tropical domesticada, tan alta como el hombre que la había pintado: arrinconada y sola como él mismo, conservando como él sus hojas muertas, su pasado mustio, acartonado, anclados los pies a un oscuro suelo de madera. Me sorprendí espiando por la ventana que da a un cultivo de basuras, o frente a aquella niña con ojos como hojas frescas o a la mujer rubia que despierta o convalesce en un hotel ¿de encuentros furtivos? mientras su partenaire la observa desde las sombras de un contraluz más cinematográfico que pictórico.
Pasaron los años y su pintura no se separó nunca más de mi. Lo vi adentrarse en la materia, olvidar la metáfora, la veladura, las supuestas elegancias estilísticas, para descubrirnos, descubriéndose, una realidad más carnal y desprovista de coartadas.



Nieto de aquel Feud que desnudó nuestro inconsciente buscando esa verdad siempre evasiva, diversa, personal, subjetiva, desvestía sin piedad los cuerpos más rotundos buscando la ternura escondida detrás de la piel fláccida y los músculos vencidos, adentrándose en la materia que envuelve y modifica nuestros sueños.
Se retrató a lo largo de su vida con el mismo impío valor no desprovisto de ternura conque retrataba al mundo. Quizás haya llegado a conocerse en profundidad, hasta la misma médula. Es posible que siempre fuera esa la verdadera meta de su largo viaje.
A partir de ayer, de las últimas horas, hay un punto final para su obra, no así para las interpretaciones que puedan, podamos, hacer sobre ella.
Gracias por haber trabajado tanto y tan bien, estimado Lucian. Es una suerte para todos que hayas heredado la estirpe curiosa, creativa, inteligente, analítica, arriesgada, de tu también imprescindible abuelo.

12 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

A mí también me gustaba (bueno, me sigue gustando) mucho este Freud, casi más que el otro, aunque la comparación sea idiota. Lástima.

RECOMENZAR dijo...

Me ha encantado tu blog Dame mas tiempo para leerte todo....

Dante Bertini dijo...

Miroslav:
te podría decir que esta familia en su totalidad me cae bastante bien, pero supongo que sería un comentario de lo más superficial.
Una pena, Bacon y Freud desaparecidos mientras tanto cantamañanas se reinventan el arte cada día.

Dante Bertini dijo...

Recomenzar:
creo que ya lo conocías, pero bueno: tómate tu tiempo.

Frank Invernoz dijo...

"Explosión de humanidad cercana", una frase que me ha cautivado.

Dante Bertini dijo...

FranK,
gracias
como dicen los diarios: "una sensible pérdida"

Caruano dijo...

Qué buen pintor era Freud. Las extraordinarias escenas "cotidianas" que pintaba dejaban casi sin aliento.
(Y qué bonita es la fotografía sepia que encabeza la entrada)).
Un placer, como siempre, leerte.

Un abrazo.

Dante Bertini dijo...

Caruano:
gracias, que lo disfrutes.
Como ves los comentarios no abundan. Vacaciones, aburrimiento o simple falta de ganas...visitas calladas las actuales. Abrazos

Calamity dijo...

Nos (re)conocimos hace no mucho en una cena nipona y prometí visitar tu blog, que, por cierto, encuentro muy interesante. Gracias por evocar a este gran pintor. A mi entender, L.Freud básicamente retrató la materia viva en permanente agonía. Trasladó al terreno del arte lo más distante del concepto de belleza, la sordidez. Lo que apuntaron otros grandes como, por ejemplo, Van Gogh en los Comedores de Patatas o más recientemente su amigo Francis Bacon en toda su producción, él lo llevó al extremo retratando un cuerpo contenedor de organicismo, fisicismo (no se si existe este palabro) y muerte. Si en Van Gogh el protagonismo es para la vitalidad pese a la sordidez y en Bacon la angustia por esa realidad, en L.Freud el protagonismo se lo lleva la realidad misma y nuestra mirada sobre ella que será, por encima de todo, melancólica y angustiada. Creo que sólo retrató una muerte, la de su madre, y según mi criterio no es una serie especialmente doliente comparada con las de otros modelos todavía en vida. Nadie vivo logra ponerse en la piel de un muerto, pero si en la de alguien que duerme y que pierde cualquier control sobre su aspecto. Mi reconocimiento también a los que fueron sus modelos; hay que tener valor para prestarse a ser diseccionado de tal forma, a verse con tanta crudeza. Y mi repulsa a todos esos mequetrefes del tipo Damien Hirst que creen que por meter el cuerpo de una vaca y su ternerito partidos por la mitad en una piscina de formol, está dando con algo grande desde el punto de vista artístico. Hay que ir más allá, hay que ser, por ejemplo, un Lucien Freud.

Dante Bertini dijo...

Calamity ¿Jane?:
recuerdo muy bien la cena y más cosas de la noche del sábado.
Te diría que LF fue retratando lo que veía desde su cuerpo, espejando el deterioro, la decadencia de su propia materia.
Sin embargo no siempre fue así; creo que coincide, insisto, con lo que iba pasándole a él. Los retratos de seres obesos y viejos decrépitos no son todos los que hizo, aunque recién a partir de allí logró más popularidad.
El circo de freaks, la mujer barbuda, el enano torero, la belén esteban, tienen mucho predicamento entre la gente de bien.
Gracias por la visita. Vuelve.

Bacon describía el horror desde la estética de un muy buen ilustrador inglés, con sólida escuela.
Es notable que al menos tres de los más grandes pintores del siglo pasado -Bacon, Freud, Hockney- sean homosexuales confesos.

Gise =) dijo...

Leerte siempre es un placer y hoy me estoy dando una mañana de vos!!!!
Preciosas las obras... lastima que con tanto "hereje" suelto muera esta gente que nos deleita con su arte....
Besotes amore!!!!!

Dante Bertini dijo...

Gise:
no hay una balanza para medir las almas, aunque nos cuenten lo contrario. Solamente unas ciertas coordenadas vitales, el desgaste de un mecanismo bastante perfecto pero con caducidad asegurada, la inevitable muerte.
Él llegó a algún lugar de su búsqueda vital después de un largo viaje lleno de accidentes, de desdichas y felicidades.
Si existe un descanso, sin duda se lo merece.
Besos