viernes, julio 01, 2011

Páginas Rosadas


Harto de tanta belleza natural, de la inocente y provisoria paz de un lugar de vacaciones tan despoblado de turistas como de sus pobladores habituales, casi hastiado de la compañía no invasora, musical, armónica, de olas, gatos, nubes, aromas, gaviotas, mirlos, lagartijas y gorriones, recurro al honorable, presque bilingüe, diario La Vanguardia para sumergirme nuevamente en la incómoda aunque más reconocible realidad cotidiana.
Las páginas de actualidad y política suelen proporcionarme cada día un poco más de lo mismo: actualidad teñida de política y política disfrazada de actualidad. Negro sobre gris, tinta sobre papel, sangre sobre sangre.
Mejor pasar con etérea ligereza y soterrada alegría a aquellas otras, las que vienen tintadas de un ambiguo rosado cultural; tal vez en ellas encontremos el equilibrio justo entre la cruda realidad y el siempre fugitivo ensueño.
Desde allí, un señor a quien no había leído nunca antes, nos habla de la actual proliferación de biografías noveladas, esa prolongación culta de los programas televisivos donde triunfan personajes con nombre o apellido de otra cosa: belén, campanario, zapatero, botín o, ¿por qué no?, mingitorio.
El articulista cuenta que Bertrand Russell, filósofo, matemático, activista social y Premio Nobel de Literatura, uno de esos tipos aburridos a los que nunca se nombra por televisión, decidió en un momento de su vida preguntarse para qué había vivido.
Como era un intelectual sensible y un hombre respetuoso de sí mismo, tuvo a bien contestarse. Confesó haberlo hecho por tres pasiones a las que consideraba tan simples como intensas: "el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento humano".
No creo que sus motivaciones tuvieran el más mínimo interés para las plateas televisivas medias, más inclinadas al lagrimón sentimental, a la condena judicial o al siempre resultón y excitante estupro.
Para redondear la descripción de un personaje al que supone, sin equivocarse, poco recordado, el periodista agrega: "hubo una época en la que los intelectuales enarbolaban banderas críticas y éticas, aún con el riesgo de perder cargos y conferencias o ir directamente a prisión. Russell fue uno de esos intelectuales."
Y no le fue nada mal, al menos en la longitud de su existencia. Vivió casi cien años colmados de todo tipo de experiencias.
Ahora, ¿puedo yo, sin ningún cargo importante esperándome a la vuelta de la esquina, con poco poder y mucho menos talento y crédito que el longevo y nobelado señor Bertrand Russell, arriesgarme a decir en todo momento lo que en realidad pienso?
No lo sé, temo que no, que quizás no debiera, ¿pero acaso puedo tragar sin atragantarme lo que pugna por salir mientras escribo?

Ilustra un retrato de Bertrand Russell de autor desconocido.

28 comentarios:

39escalones dijo...

Muy buena pregunta, sí señor, una cuestión que está presente, aun latente en muchos casos, en cualquier ámbito de nuestra vida actual. Peor que la censura es la autocensura, o la censura inducida o autoinducida. El estado de cosas que nos lleva a esa duda sí es puro terror. Y luego dicen que somos libres...
Abrazos.

Dante Bertini dijo...

Alfredo,
has empezado la mañana leyendo este blog ¿o es que te levantas muy temprano?
Gracias de cualquier manera. Siempre lo compartido, sea bueno o malo, suena diferente.
Quizás se pide un imposible, sin embargo es notable como la palabra propia, dicha sin temor, puede cambiar tu destino.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Thanks for the excellent post. I love reading it!

Beatriz dijo...

Habla ahora, no calles ¡Hay tantas cosas por decir!. Dicen que es una buena terapia sacar aquello que nos atraganta.
Grita, escribe, murmura, susurra nunca enmudezcas.
Tú lo haces muy bien.

Cariños y buen fin de semana.

QUIRON dijo...

Coincido con Beatriz Dante.Sigue esccribiendo, lo haces muy bien. Nos provocas toda clase de "emociones".
Un abrazo virutal

Ātman dijo...

Yo no sé para qué he vivido. Pero ese entorno de belleza natural que describes al principio debería bastarnos para no tener que hacernos tantas preguntas, y a veces también me pregunto hasta qué punto las palabras no serán solamente vehículos para la incomunicación.
Un Abrazo

Dante Bertini dijo...

Anónimo,
si es que existes como persona, Thanks to you.


Quiron,
el misterioso:
gracias también por tu virtualidad
cariñosa.

Dante Bertini dijo...

Beatriz:
ayer mismo pretendieron que callara, avasallándome.
Dije que no temía a las palabras;
que sirven para denominar, no para dominar, aunque algunos pretendan apoderarse de ellas para hacerlo.
¿Por qué será que los que se sienten amenazados optan por amenazar a su vez?
Por qué los que dicen defender la libertad propia, atacan impunemente la ajena?
Derechos de propiedad sobre un un espacio que ni siquiera les pertenece.
Cariños, Beatriz. Aquí seguimos.

Dante Bertini dijo...

Átman:
yo he vivido buscando la felicidad en medio de un paisaje humano amenazante, realmente temible.
Usamos las palabras porque muchas de las otras posibilidades están proscriptas, o al menos son consideradas peligrosas, obscenas, antinaturales.
Si puedo acariciar me callo, al menos hasta el momento en que decir te quiero, te necesito, te amo, no te vayas, quédate a mi lado, se convierta en una necesidad
impostergable.
Abrazos, dos

QUIRON dijo...

"He buscado el amor, primero, porque conduce al éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que una conciencia trémula se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Esto era lo que buscaba, y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que -al fin- he hallado" (Bertrand Russell). Yo sugiero que no calles
Un abrazo virtual

Ātman dijo...

Tus palabras de poeta son un bálsamo de belleza que se acercan mucho a la felicidad que todos buscamos. Me has emocionado.

Dante Bertini dijo...

Quiron,
extraño abrazador virtual,
tengo que agradecerte este texto maravilloso que no conocía.
Me cuesta creer que este señor enjuto, empedernido fumador de pipa, amante de la ciencia y de la filosofía, haya sido un amante tan apasionado, sin embargo, al mismo tiempo, ¿cómo no creer, venga de quien venga y hasta el extremo de creerlo propio, un pensamiento tan precioso?
¡Gracias!

Dante Bertini dijo...

Átman,
no se si te refieres a mi comentario sobre el tuyo o a la maravillosa frase atribuida a B.Russell.
Has logrado que me releyera primero y que, deseoso de que te dirigieras a mi, me dejara invadir por un sentimiento agradable y extraño a la vez, gratificante mezcla de auto-satisfacción y pudor.
Así que, si los laureles no me pertenecieran, mejor te callas y me dejas con la certeza de lo contrario...
(Es broma, pero no tanto)

QUIRON dijo...

DE NADA DANTE!
Un placer como siempre leer tu blog.
Atman, el tuyo tambien, aunque el tema parecia traerselas....
Un nuevo abrazo virtual

Dante Bertini dijo...

Quiron,
gracias por la mitad.
La otra es para Átman.

PGB dijo...

Creo que callar no es lo tuyo y que a todos los que te leemos nos gusta qué dices y cómo lo dices.
Sigue, please.

Anónimo dijo...

Estoy en un todo de acuerdo con Patri
¡Adelante Dante!
José Carlos

Aaron dijo...

Ni se te ocurra callar

QUIRON dijo...

Entonces, pues de nada a ambos, un placer leerlos...

Lutsek dijo...

Russell, entrañable como siempre y Ud. Bertini, se cree capaz de no decir lo que piensa. Yo creo que su pensamiento se le filtra entre su bella prosa como el agua que desciende entre las piedras de un arroyo. Es una de esas pocas felices fatalidades.

Átman dijo...

un saludo a Quiron, entonces

Dante Bertini dijo...

AAron,
tú sabes que es raro que pueda hacerlo

Quiron,
Átman:
los dejo con vuestros intercambios epistolares y me alejo en silencio.

Dante Bertini dijo...

Luc,
me ha gustado, para qué negarlo, esa imagen serrana...gracias
Dejaré que crezca, "como el yuyito en la piedra..."

QUIRON dijo...

Lutsek, me cae usted muy simpático en sus comentarios

Lutsek dijo...

Dante, de nada, debe ser alguna propiedad de este blog.

Estimado Quirón, Ud. también me cae muy simpático sobre todo por su labor docente entre los héroes de Hélade.

Dante Bertini dijo...

Luc,
tener amigos con cultura clásica sirve para despejar incógnitas o para hacerlas más indescifrables.
Aquí hay una clínica Quirón y al llegar comentarios anónimos firmados así, recuerdo al misterioso personaje vestido de negro que visitó a Mozart en su lecho de enfermo para encargarle el Réquiem.

Quirón,
ya lo ha visto
Los anónimos, sean o no venecianos, siempre crean mal rollo.

QUIRON dijo...

Creo que Lutsek está más acertado querido Dante

Dante Bertini dijo...

Quirón,
así lo espero, aunque la duda es mi compañera desde que comprendí que los únicos Reyes Magos que me hacían regalos eran mis queridos padres.