jueves, mayo 15, 2008

alrededor del blog

Anoche tuvimos la mesa redonda sobre el blog. (Si buscas en actividades realizadas podrás ver nuestras caritas) Fue en el Aula de Escritores de ACEC, la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña. Un encuentro agradable con buenos viejos amigos y algunas apariciones estelares del mundo blogger barcelonés. Lokita, Letra perpleja, Frikosal, Tres musas, Gisella -todos linkeados entre los habituales- vinieron a apoyarnos con su cálida presencia. Después de las intervenciones de Jorge Chapuis, Isabel Núñez y Vanessa "Objeto A", sólo un momento antes de las preguntas e intervenciones del público -estuvimos reunidos allí hasta casi las diez de la noche- leí el texto que había escrito ayer mismo, mientras trataba de recuperarme de una noticia tristísima: la muerte, temprana y dolorosa, de Rosa María Segalés. Sobre el blog y otros embolados
La vida es sorprendente si uno permite que lo sea.
Hace año y medio vino a casa Georgina Roo para festejar mi cumpleaños y me trajo como regalo la receta para la hechura de un blog. En estos momentos estoy llevando cuatro de estos inventos y hasta me atrevo a hablar de, sobre ellos, con todos vosotros.
Cuando las relaciones eran más ingenuas, o tan sólo más forzadas, solían preguntarte de sopetón, como para abrir boca: ¿y tú a qué te dedicas? Ahora pasa algo parecido cuando te piden que sueltes el currículum. Suelo decir que soy dibujante y escritor sin saber nunca el orden que ocupan esos factores, un detalle que seguramente no altera esa suma de cosas que voy siendo, en distintos momentos y a medida que vivo.
Sin embargo a esta altura de mi tiempo puedo decir que me siento básicamente un narrador, o sea: alguien que mira, observa, desmenuza con los ojos, para después trasladar aquello que ve a otra forma de imagen o simplemente intenta traducir esa observación previa al diálogo cotidiano, a la palabra hablada.
En mis años adolescentes muchos parientes solían pedir que les contara las últimas películas que había visto. Decían que lo hacía con precisión y gracia, enfatizando detalles que no eran muy evidentes a simple vista. Esa opinión no era unánime, por supuesto. Siempre estaban los Otros por antonomasia, esos primos antipáticos que detestaban mis cuentos porque me encontraban fabulador, mentiroso, exagerado, barroco.
La palabra escrita fue, más que el resultado de una búsqueda, el producto de un afortunado accidente. Sí: la vida es sorprendente.
Con mi compañero y socio de vida compramos un ordenador para trabajar en gráfica y cuando el aparato entró en casa descubrí que aquello era lo que siempre había necesitado para escribir. Casi no hacía ruido, tenía luz propia y si te equivocabas no gastabas resmas y más resmas de papel ni llenabas de molestas miguitas de goma de borrar toda la mesa de trabajo.
Como soy bastante enemigo de las profundidades pero también lo soy de las alturas excesivas,
-la claustrofobia y el vértigo ocupan espacios bastante notables dentro de mis síntomas-
suelo saltar de tema en tema, de situación en situación, sin quedarme demasiado en ninguna.
No es algo que me preocupe.
Para decirlo de forma metafórica: si estoy mirando un cielo de incomparable belleza y un ángel se posa sin aviso previo en una rama cercana, mis ojos, y mis pensamientos, abandonan aquellas nubes sonrosadas para ir rápidamente hacia estas alas en reposo.
La escritura y el ordenador están relacionados conmigo, y en mí, de forma muy directa.
Escribo desde siempre, aunque sin pretender nada, perezosa y pausadamente.
La literatura exige sacrificios muy variados. No es bueno entretenerse mucho tiempo con otra gente ni acudir demasiado a saraos, vernisages y/o banquetes.
Se hace imprescindible sacrificar los vuelos innecesarios y quedarse en la jaula, picoteando teclas. No puedes bailar ni cantar mientras escribes y el simple hecho de ir al cine, ver un poco de televisión o leer novelas ajenas, puede entorpecer de manera notable tu laboriosa tarea narrativa.
Por el contrario, un post requiere el tiempo justo de tus ganas. Como no cobras entrada puedes decidir cuántas líneas durará el espectáculo. Como no tienes más patrones que tu conciencia, decides si aquel día habrá o no un nuevo escrito en tu página. Además, y esto es un verdadero lujo, puedes elegir desde el formato de tu entrada hasta quién ilustrará visualmente tus palabras. En un año y medio, por las mías han pasado fotógrafos y artistas plásticos tan reconocidos como Henry Matisse, Diane Arbus, Torres García, Annie Leibovitz, Irving Penn, Horacio Coppola, Horst P. Horst, Francesca Woodman o Nicolás de Stael.
Gran parte de mi vida he trabajado como ilustrador de diarios. En ellos no hay tiempo para la duda ni el arrepentimiento: te encargan un dibujo hoy y mañana mismo lo ves publicado. Me gusta afrontar ese riesgo: crecer en la acción, aprender con los aciertos y las equivocaciones. Nuestro trabajo creativo se desprende de nosotros una vez publicado, nos obliga a verlo con ojos nuevos, ajenos, extranjeros.
Y llegado a este punto, que en realidad es llegar a ninguno, tomo conciencia de que llevo escritas tres páginas. Suficientes para que tengamos tiempo de dialogar alrededor de este nuevo fenómeno. Demasiadas para el post que colgaré mañana.
ilustra : pintura de Gun Wei

martes, mayo 13, 2008

del bloQUEo al bloGUEo

MIÉRCOLES 14 DE MAYO A LAS 19.30 HORASen las Ventas del carrer Canuda, (calle Canuda 6, quinto piso)
a pasos del Mercado de la Boquería:
Vanessa Lakhan, "la Pequinesa"
Isabel la Pletórica, "Madona der Guadarquiví",
Catxo Centeno y Espelta, "er kiler"
y Jorgillo de los Chapuis, "er Mesié"
Un espectáculo completo,
con capea, paseo y banderillas:
LIDIANDO AL BLOG
Sol y Sombra al mateix preu: ¡GRATIS!
¡MIÉRCOLES 14 DE MAYO A LAS 19.30 HORAS!
¡no se us perdáis!
ilustración : anónima, extraída de la red

viernes, mayo 09, 2008

En el nombre de la "Rosa, Rosa"

Me llaman de Gualeguaychú, Corrientes, para preguntar por qué no he colgado el post semanal de la Estrella. ¿Cómo explicarme? Últimamente la historia, esa mía personal, con minúsculas, está resultando de lo más ajetreada y viajera. No atravieso las fronteras de Cataluña, todo hay que decirlo, pero para mí, tan afecto a la vida casera y al dolce far niente, tanto movimiento trasvasador intercomarcal acaba por quitarme hasta las ganas de teclear. Como hoy llueve, poniendo fin a esto que hace unos días denominé "primavera seca" -una imagen que impresionó gratamente a Zbelnu-, me quedaré en casa haciendo unos dibujos sobre el Informe Pisa. Me encanta trabajar por encargo, así que no sufráis por mí. También se hace necesario aclarar que esta estrella de la semana estará con vosotros por muy poco tiempo. El necesario para que pueda verlo Rosa, la encantadora empleada de Au nom de la rose, una tienda empeñada en sorprendernos con esa flor que tanto conocemos. Por ello, y por ella, vagan también por aquí las fragancias de Rosalía de Castro, Amancio Prada, el omnipresente Borges e, imposible olvidarlo, Umberto Eco, que reconoció haberse inspirado en el porteño Jorge Luis y su poema El Golem para escribir un libro que, casi con seguridad, ha vendido muchos más ejemplares que toda la obra completa del bibliotecario ciego de la bonaerense capital argentina.
Los dejo con Sandro de América, el Gitano. Han pasado cuarenta años desde estas imágenes y posiblemente su erotismo a lo Elvis resulte algo descafeinado, sin embargo llevaba con soltura los pantalones pata de elefante, y atreverse con los jabots después de desmentir una y otra vez sus supuestas inclinaciones homosexuales, tenía bastante mérito.
photo : retrato de Borges por Diane Arbus

lunes, mayo 05, 2008

in giro per Girona

Lo que hace unas horas fuera viernes 2 de mayo de 2008, ya es parte del (mi) pasado. Desde ese día hasta hoy, hasta este mismo momento en el que escribo, han pasado segundos, minutos, horas y, junto a todo ese tiempo, también pasaron un buen puñado de cosas agradables. Trato de recordarlas sin proponerme un orden demasiado preciso: el viaje en coche atravesando una verde y plácida Girona con música del recuperado Ray Orbison, ese desafortunado rockero que te hace bailar con los brazos si tus piernas no pueden hacerlo; el desayuno tardío en la plaza de Monells (buenísimo, recomendable); la llegada a la masía de J., con el dueño de casa esperándonos en la puerta mientras R. dormía una siesta intempestiva de la cual se levantó con excelente humor e impactante peinado "deux visages"; la habitación azul con su ventana al campo y las lagartijas que hasta un segundo antes ocupaban resquicios del vano escapando presurosas de nosotros, tan precavidas como ignorantes de cuánto se las quiere por este lado de la frontera; la comida nocturna en un restaurante ampurdanés y el despertar con té de rosas "made in france"; las interminables conversaciones alrededor de las diferentes mesas que supimos compartir, tirados de cualquier manera sobre el césped sin cortar o reclinados sobre las hamacas de tela blanca a un costado de la gran piscina rectangular que nadie se atrevió a usar ("corre una brisa ligeramente fría"); todas esas sabrosas, disparatadas, envolventes, divertidas charlas de este fin de semana gironense. Este bondadoso Abril me envolvió en un sayo de atercipelado paño. Parece que mayo no me obligará a quitármelo. El jueves anterior por la noche nos habíamos acercado hasta Masnou para oír la guitarra de un argentino viajero, Federico Parducci (La Diabla dúo), homenajeando a Atahualpa Yupanqui. En algunas canciones lo acompañaba un hijo violinista medio barcelonés llamado Nicolás. Resultó ser un dúo singular, de particular belleza. Una pareja de hecho funcionando tan bien o mejor que las más tradicionales. Al final del concierto, envalentonados por nuestros sinceros, emocionados, merecidísimos aplausos, se atrevieron con el Gracias a la vida de Violeta Parra. Pues eso: gracias a la vida.

fotos de dante bertini

viernes, mayo 02, 2008

algunas estrellas para este fin de semana

esta película es una delicia y en este making of (pulsar abajo)
aparecen algunos de mis favoritos de otra época: Vincente Minelli, Leslie Caron, Nina Foch, Gene Kelly. Si el adelanto os gusta mucho y todavía no la habéis visto, podéis correr a alquilarla. Me voy, por unos pocos días, "a las afueras" de Barcelona.

lunes, abril 28, 2008

Francesca Woodman: un ángel al borde del volcán ardiendo

Hoy por la tarde el psicoanalista Alejandro Gómez Franco y yo presentaremos este pequeño libro de poemas de Zulema Moret inspirado en algunas fotos de Francesca Woodman.
Los dejo con parte de la obra -sus padres y albaceas guardan cerca de diez mil negativos- de esta fotógrafa tan especial.
Vale la pena:
Una vez pasado el evento, adjunto el texto que escribí para la presentación:
Ya desde la cubierta, este pequeño volumen anticipa, aunque con intrincadas pistas, gran parte de su contenido: muestra la imagen borrosa de una mujer que ha dejado atrás sus alas, y, despojada de esos incómodos atributos celestiales, liberada de toda responsabilidad angélica, escapa apresuradamente del escenario de su crimen. Intenta hacerlo saltando hacia este lado del espejo, sumergiéndose en el mundo que hasta un momento antes observaba su vuelo. Dentro, en cincuenta páginas y tres idiomas, las palabras no han perdido sus alas y navegan libres, despojadas hasta la desnudez de complementos y accesorios. Imágenes únicas enriquecidas por la ambigüedad del misterio. Haikus de vocación surrealista, donde la naturaleza humana se funde con ese paisaje desprovisto que pretendía encerrarla, enmarcarla, limitarla:
"¿Qué relación existe
entre la corteza del cedro
y tus brazos
bajo las vendas blancas
del poniente?"
Frases sucintas, concisas, que más que decir, susurran, esbozan, sugieren. En estos poemas, la voz de Zulema Moret recuerda la de los ángeles cinematográficos de Win Wenders, musitando al oído de los transeúntes berlineses sus secretos mandatos, sus particulares exorcismos. Exorcismos y secretos que solamente podemos imaginar, suponer, intuir, ya que ni siquiera son audibles para el encallecido, nada angelical oído humano.
"Un ángel al borde de un volcán ardiendo."
El título del libro de Zulema Moret nos habla de la más extrema fragilidad al borde del más amenazador peligro. Delicadas plumas de ángel y una piel que podemos imaginar traslúcida, acercándose de forma por demás temeraria a las implacables, nada piadosas, lenguas de fuego. Según nos dice la autora en el prefacio de su libro, esta estremecedora imagen se desprende de una exposición antológica que, en algún momento del año 2000, la Tecla Sala de Barcelona dedicó a la fotógrafa estadounidense Francesca Woodman, quien durante escasos diez años, los que van de los trece a los casi veintitrés, expuso su cuerpo a los ojos de una cámara, experimentando con ambos a la vez. Descubiertas casi por azar, la serie de fotos allí expuestas mostraban a una artista extremadamente sensible en el vórtice mismo de su devastadora creatividad, a una jovencísima mujer presa de sus impulsos autodestructivos, arrastrada por la vorágine de revulsivas pasiones propias que sin embargo eran vividas como ajenas. Siempre al borde del naufragio, presintiendo el cercano e inevitable ocaso, Francesca Woodman se fotografiaba una y otra vez, aunque evadiendo la mirada frontal, el gesto directo, el retrato sin más. La Woodman modelo se niega a mirar ese ojo que la mira, que no es otro que el suyo propio, y en un doble juego de connotaciones esquizoides, se exhibe sin pudor alguno al mismo tiempo que trata de pasar desapercibida, fundiéndose con el atrezzo de sus fotos. En ellas -todas de pequeño formato y en austero blanco y negro- la vemos tapándose con el papel pintado que hasta un momento antes cubría las paredes de un cuarto desposeído; ocultándose tras un movimiento rápido e imprevisto que, al ser apresado por la cámara, desvanece sus contornos; escondiéndose detrás de máscaras, muebles, volúmenes o cuerpos ajenos. “Hago fotos de la realidad filtradas a través de mi mente”, escribió Francesca en un pequeño cuaderno rosa que le servía de diario íntimo. En los poemas de este libro, Zulema Moret escribe, o reescribe, esa mirada angélica; transforma en palabras desprovistas de toda puntuación y ornato, en frases susurradas a vuelo de ángel, las imágenes que la conmueven:
“…palabras como alambrecitos circulan sobre el poema herido…”
También ella, como la muy fugaz Francesca Woodman, se acerca peligrosamente al borde de ese hipnótico abismo ardiente, corrobora ese trágico presagio final del cual se hace imposible escapar:
“tú vestida de luto
en el borde de las ramas
la pierna sobre
el sillón
de pana
dialoga con la sombra”
Poco antes de cumplir veintitrés años, Francesca Woodman se arrojó al vacío desde una ventana de su apartamento en el Lower East Side de Manhattan. Dejar de Ser, para unirse, místicamente, a un Todo indivisible, único. Un vuelo final, impulsado tal vez por esas “Desordenadas geometrías interiores”, que dieran título a su último trabajo, editado un mes antes de su muerte.
“¿Dónde estás
Francesca, dónde
Estás?
Dos sábanas blancas
Te sostienen.
Un ángel al borde del volcán ardiendo.”

jueves, abril 24, 2008

versión original (Lleida tres)

Ayer al mediodía me hicieron una entrevista para un programa de Radio Exterior de España. También estaba Cristina Peri Rossi, que salió disparada apenas acabaron con ella, supongo que poco contenta con todo el desarrollo de la historia. Nos otorgaron algo así como cinco minutos para contestar unas preguntas algo erráticas sobre la celebración de Sant Jordi y el efecto que esto produce en los escritores latinoamericanos que tienen la osadía de escribir en Barcelona. Tardaron mucho más en recordar a los que lo hicieron hace más de veinticinco años, pero es que se trataba de nombres poderosos como García Márquez y Vargas Llosa. En aquella época yo ni siquiera soñaba con escribir y tampoco había invitaciones discriminadas para la Feria de Franckfurt. Fue demasiado fugaz. Apenas tuve tiempo de aclarar que no tenía un libro recién aparecido para publicitar (tampoco tengo ninguno esperando a ser editado en los cajones) y el porqué de tan desaprovechada oportunidad : no me creo un profesional de nada, y aunque esto no resulta un impedimento para hacer todo lo que hago de la mejor manera posible, me permite escapar de las presiones conque debería cargar si creyera que realmente lo soy. Pretendo ser sólo un aficionado, o sea alguien que produce por gusto, por placer, por pura afición. Quizás por esto no tengo biografía acreditada en la web de editorial Tusquets, aunque sí en las solapas de sus/mis libros. Acabaron mi entrevista con una cortinilla musical del tipo "El cóndor pasa" -si me lo hubieran dicho podría haberles alcanzado algún cedé con mi música preferida- y como despedida nos regalaron una lapicera-linterna con el logotipo de la radio Nacional de España. Gracias. Me acordaré de vosotros cuando se me pierda algo en medio de la noche. Cuando salí de allí las calles estaban rebosantes de gente con rosas o libros en las manos y de mesas cubiertas con la bandera catalana donde se acumulaban los best sellers en lengua castellana. En su "Invierno en Mallorca", George Sand lanza pestes sobre los habitantes de la isla, sin embargo las tiendas de souvenirs tienen pilas y pilas del libro en todos los idiomas posibles. "Se vende muy bien", me dijo un amigo psicoanalista de origen mallorquí, y en seguida agregó: "Lo demás a quién le importa". Yo sigo con el corazón preso por la Mostra de Lleida, entre otras cosas porque allí se oían lenguas de toda la América hispanoparlante en sus diversas variaciones del castellano materno. Lamentablemente esas voces llegan casi siempre en forma de grito desgarrador, de queja sin esperanza, de llanto amordazado. Gran parte de los documentales que se pasaron en Lleida mostraban los tan diversos como similares infortunios de esos pueblos tan sufridos. Y digo "gran parte" porque entre ellos había uno de homenaje al bandoneonista argentino Rodolfo Mederos -nos conocimos en la adolescencia, cuando el "noviaba" con una amiga mía llamada Noemí- y otro, con buen montaje y un material de archivo excelente, contando la historia del Doctor Muñiz, un anarquista español de principios del siglo pasado. De los largos prefiero no hablar porque apenas vi dos o tres de ellos. Estaba muy ocupado cada día con las películas que debíamos juzgar, la mayor parte del tiempo entre lágrimas y bramidos de indignación, junto a mis cuatro (deliciosas) compañeras femeninas de jurado: Airy Maragall, Lola Mayo, Fernanda del Nido y Pastora Delgado. Y ya no sigo más: debo preparar mi texto para la presentación del último libro de poemas de Zulema Moret, el próximo lunes al atardecer en la sede de ACEC. Tal vez uno de estos días continúe con la Mostra de Lleida. Será cuando la memoria, aún caliente y revuelta, vaya sedimentándose hasta aclarar la superficie.


fotos (Dante Bertini) tomadas durante la proyección de los filmes. Mostra de Lleida 2008

lunes, abril 21, 2008

another country (Lleida dos)

Una ciudad cercana no lo es tanto cuando vives de espaldas a ella. Mi primer viaje en AVE resultó ser al mismo tiempo mi primer traslado a un festival cinematográfico europeo. Hace mucho, mucho tiempo, estuve en el accidentado, muy irregular Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, un ambicioso y bien intencionado evento constantemente amenazado por los vaivenes políticos y sociales de la República Argentina y, en igual o mayor medida, por las diversas Ligas de Defensa de la Moral y las Buenas Costumbres (Ajenas). En aquella época yo era casi adolescente y un amigo productor me propuso acompañarlo. Supongo que lo divertía mi manera de opinar, tal vez algo arbitraria, pero siempre vehementemente razonada. Acepté, por supuesto, y reconozco haber tenido muchísima suerte, ya que ese año pudimos ver de cerca a un antipático, muy agrio, incómodo Pier Paolo Pasolini, acompañado de la que había sido su estrella en Medea, la estatuaria María Callas, invitada de honor de aquella convocatoria. Como la vida suele tejer tramas muy precisas, años después encontraría en Ibiza a Tatiana Pushkin, la argentina que, empujada un poco por la casualidad y un mucho por dos de sus hijos, ambos actores secundarios del filme, interpretaba en la película el rol también ínfimo de la enjoyada madre del trágico personaje femenino. Por aquellos días ví hasta cinco películas diarias, algunas tan inolvidables como La caída de los dioses de Luchino Visconti y, bastante agarrotado por la timidez, me atreví a bailar en la pista de una discoteca a la que todavía llamábamos "boite", muy cerca de un sobrio, jovencísimo, acicalado Helmut Berger. También a él, las tan suaves como embriagadoras olas del mediterráneo lo arrastrarían hasta las playas de Ibiza veinte y pico de años después, convertido esta vez en el vapuleado náufrago de sus innumerables y muy publicitadas dependencias.
Pero Lleida no es Mar del Plata y yo no quisiera ser Daddy Nostalgie. Me propongo contarles algo de todo lo que (me) sucedió durante los siete días de la semana pasada. Como antes he hablado de estrellas rutilantes de otra época, aquí van fotos de algunas de las que pasaron por esta Mostra, bastante más afecta a los directores y guionistas. Como podrán ver, todas ellas aparecen alejadas de las presentaciones públicas, vestidas de andar por casa.

encabezando el post: Juan Ferrer, director de la Mostra; siguen Jordi Dauder, Sergi López y el alcalde de Lleida mirando a cámara; más abajo: Sergi López junto a una foto de la exposición Ausencias, de Gustavo Germano; Sergio Peris Mencheta (Los Borgia) se abraza a Emma Suárez; el director mexicano Pepe Gutiérrez (Todos los días son tuyos) con una constipada Emma Suárez y su eficiente secretaria. Tomadas durante una caminata mañanera por las calles céntricas de Lleida. Postdata: el mundo es pequeño. Esta mañana voy a desayunar a Habaluc con mi amigo, el pintor Gonzalo Elvira, y diez segundos después llega Emma Suárez. Filma (primicia) una publicidad para Panrico en la misma manzana de mi casa. Sonrisas.

domingo, abril 20, 2008

Lágrimas y sonrisas (Lleida uno)

Documental : documentar... Cantamos bajo la lluvia, reímos bajo el sol, lloramos en la oscuridad de las salas de proyección...
Los documentales de Latinoamérica documentan el genocidio de los pueblos indígenas, la persecución, tortura y asesinato de los supuestos militantes de izquierda, la búsqueda de los desaparecidos y el reencuentro de los emigrados, la vejación de niños y mujeres, el expolio sistematizado de las riquezas naturales, el dolor, la miseria, la muerte.
Cara y cruz de una misma ¿moneda? Dinero y poder, una pareja tan indisociable como cuerpo y psique.
Por unanimidad y eligiéndolo entre once finalistas, nuestro jurado (documentales) concedió su premio a M, del realizador argentino Nicolás Prividera.














fotos de Dante Bertini : homenaje al cinematógrafo, Una calle de cine, en la ciudad de Lleida. Uno de los tres grupos escultóricos de Joaquim Ureña, realizados en metal e inaugurados durante la 14 Mostra de Cinema Llatinoamericá.
Posdata: hoy mismo me anuncian un nuevo galardón para el documental que premiamos en Lleida :
YAMAGATA International Documentary Film Festival (YIDFF) 2007 in Japan. Runner-up Prize: M, ARGENTINA / 2007 / Spanish / Color, B&W / 35mm / 150 min Dir: Nicolás Prividera. The film is not only a moving quest for the director but also a powerful essay on Argentina’s recent tragic history.

jueves, abril 10, 2008

En abril, risas mil (me voy unos días a Lleida)

ESTARÉ EN : http://www.mostradelleida.com/ pintura de Yue Minjun, con obra incluída en la magnífica y divertida exposición ROJO APARTE, de la Fundación Miró de Barcelona

martes, abril 08, 2008

Abril, abriles

En abril, lluvias mil, dice un clásico refrán castellano. Hasta ahora mismo el clima barcelonés desmiente ese aserto y ya han empezado a verse, y a sentirse, los efectos de una sequía que pareciera no tener fin. Los propietarios de las tiendas, temerosos de las posibles multas del gobierno tripartito, han decidido no regar más las plantas que decoran los frentes de sus negocios y éstas languidecen, se amarillean y acartonan, contradiciendo los clásicos, biológicamente regulados, efectos de la primavera, con su explosión de diversos verdores y variados capullos.
También yo, nada vegetal, me seco un poco con ellas. Si no fuera porque ni el tiempo ni la energía alcanzan para tanto, me compraría una regadera bien vistosa, le pintaría una B y una V y, bajo el slogan de Barcelona Verdea, me ofrecería para regar todas las plantas que encuentro muertas de sed por las polvorientas calles de Barcelona.
Tal vez esta labor me entretendría la cabeza en algo diferente a mis pensamientos desbocados de estos días. La primavera altera la sangre y los sentidos, lo sabéis muy bien, pero además a mí el mes de abril me envuelve en un tropel de nostálgicos recuerdos. En este mes nacieron, aunque bajo distintos signos astrológicos, mis muy queridos padres: un ariano Don Giovanni -al cielo pongo por testigo de cuánto honor le hizo a su nombre- y una taurina, colorida, aromática y sentimental Doña Flora. La suya no fue una relación fácil, pero casi podría asegurar que se amaron apasionadamente. Si no fuera así, nada de lo que hicieron durante los últimos años de su vida, su cuidado mutuo sin retaceos, su abnegado sacrificio hasta el desolador final, tendría el más mínimo sentido.
También en abril cumplía años Beba, o Bebita, Ferreyra. Fuimos amigos a pesar de la disparidad de nuestras edades y de las experiencias tan distintas por las que habíamos pasado. Cuando la conocí yo todavía no había cumplido los veinticuatro años. Ella tendría unos cuarenta más. Yo salía bastante maltrecho de mi primer relación de pareja, ella estaba separada hacía años de su primer y único marido.
Como a tantísima otra gente, la vi por primera vez en casa del empresario Felipe del Canto, un anfitrión encantador, afecto a organizar reuniones en las que mezclaba jovencitos prometedores con personalidades más o menos relevantes del famoseo porteño: actores y actrices, músicos y cantantes, directores de cine, teatro y televisión, publicistas, modelos de primera línea, artistas plásticos recién llegados de Europa o Estados Unidos y algún jugador de fútbol con buena pinta y un discurso mínimamente inteligible. Bebita, de clase acomodada y sin profesión conocida, era una señora de porte distinguido con un notable parecido a la cantante italiana Ornella Vanoni, visitante habitual de la capital argentina. Además de la melena rojiza, aleonada, compartían unos rasgos fuertes, definidos, nada feminoides, y una mirada cargada de inteligente intensidad, muy alejada de cualquier pretensión de inocencia. Siempre me gustó bailar y solía ser el primero en empezar a hacerlo en todas las fiestas. Desde un primer momento Bebita demostró interés por mí, y yo, al principio por pura vanidad juvenil, correspondí a su interés con el mío hacia ella. A pesar de sus piernas, ya muy cansadas, en todas las fiestas que compartíamos simulábamos algún baile que otro: yo hacía lo necesario para llenar el espacio con la totalidad de mi cuerpo joven, elástico y rebosante de energía, mientras ella se clavaba en un lugar y como mucho movía un poco los brazos, los hombros o la cabeza, aunque sin perder jamás el ritmo, sino siguiéndolo con la misma elegancia felina que envolvía todas sus acciones. Nunca hablábamos de nuestra vida pasada. Ella creía con verdadero fervor en el lema de aquel pajarraco que sobrevolaba La isla de Aldous Huxley repitiendo "aquí y ahora", para que nadie se olvidara de vivir intensamente cada instante de su vida. Sin embargo en algún momento de despiste me contó acerca de una hija compositora viviendo en París y también de los maltratos psicológicos que había sufrido durante sus años de casada. Era feliz en las calles muy transitadas del centro de Buenos Aires, rodeada de apretujantes multitudes de gente anónima, pero apenas llegaba el otoño huía del frío húmedo que solía enfermarla para perseguir los diferentes veranos del mundo. Despreciaba la droga, la corrupción, la estupidez, y sin duda ni resquemor alguno, dividía a la gente en dos grandes grupos: los que odiaban el sexo y aquellos que intentaban vivirlo en plenitud y libertad.
Unos años antes de morir en Nueva York -una de sus ciudades preferidas- se acercó hasta mi casa de Ibiza. Creo que quería despedirse sin decirlo, con la misma discreta elegancia con la que envolvió toda su vida.
Como cada año, este mes de Abril que recién comienza me la recuerda, de la misma manera que lo hacen Doctor Zhivago, Harold and Maude -una versión más hollywoodense de nuestro nada breve encuentro-, las teorías algo olvidadas de Wilhem Reich y las historias familiarmente zoológicas de otro querido amigo suyo, el escritor británico Gerald Durrell. Todos descubrimientos que le debo y, supongo, seguiré debiéndole para el resto de la eternidad.
fotografía de joseph koudelka

jueves, abril 03, 2008

¿De quién son las orejas de Mickey Mouse?

En julio del año pasado envié a Sitges mi participación para una exposición homenaje a la película Casablanca. Preferí ilustrar el tema con ingenua ironía, dejándome llevar por las asociaciones que el título del mítico film de Michael Curtis me sugería en aquel preciso momento. De allí salió el póster que se ve en el link anterior y que dentro de un momento pondré también aquí abajo, o arriba, junto al retrato, también irónico, de un fotógrafo o fotógrafa de prensa llamado Lula Marques. En este retrato el presidente venezolano Hugo Chavez aparece con las mismas orejitas que yo regalé al actual presidente de USA. No creo que Bush y señora se hayan enterado de la existencia de mi cartel, actualmente de gira por Marruecos, ya que pese a estar acompañado de la obra de varios pesos pesados del dibujo español (Forges, Krahn, Elena, Altuna, Ajubel) no logró la difusión mediática que tuvo en estos días el de Don/ña Marques, pero pienso que The President se pondrá bastante nervioso cuando busque sus orejas de ratón y no pueda encontrarlas. Para que todos vosotros os enteréis de qué va la cosa, adjunto a continuación y en negrita cursiva la nota de prensa firmada por Reuters y publicada en Noticias 24. Desearía que no nos pongamos talibanes y podamos aceptar estos juegos gráficos casi infantiles que no dañan a nadie. ¿O hay algo de malo en tener atributos de ratón? Además de Mickey, deberíamos recordar al siempre generoso ratón Pérez, al musculado y volador Super Ratón y al más moderno Ratatouille.Justo mientras se realizaba un encuentro en Venezuela contra el terrorismo de los medios de comunicación, la agencia británico-estadounidense Reuters tomaba partido en contra del Presidente venezolano. El 28 de marzo, un día después de iniciado el foro, la agencia estadounidense redistribuyó a todo el mundo la fotografía mostrada a la izquierda, en una composición hecha por el fotógrafo Lula Marques con la obvia intención de burlarse del líder latinoamericano asociándolo con el ratón Mickey. La foto puede verse por unos días en Yahoo News haciendo click aquí. El sitio español 20 Minutos tituló a la imagen: “Hugo Chávez con orejas”.
¿Terrorismo mediático? La intencionalidad de Reuters es obvia. La agencia ha sido acusada en el pasado por conocidos investigadores, como el periodista francés Thierry Meyssan, director de la Red Voltaire, quien asegura que un periodista de la agencia Reuters asiste diariamente a reuniones en el Pentágono, desde donde se diseña la agenda informativa mundial. (de Agencia Reuters, publicada en Noticias 24)

miércoles, abril 02, 2008

A veces llegan cartas

¿Ustedes se acuerdan de cuando ¡¡¡Raphael!!! cantaba aquello de "A veces llegan cartas..."? Era exagerado, como todo lo suyo. Puedo imaginarlo presentándose a un casting de OT (Obsesión Trituradora), con el Santísimo Trío Inquisidor -qué necesidad habrá de ser tan rastreramente fascista- obligándolo a cantar en inglés y sin mover las manos:
-Bueno, estúpido mariconazo, a ver si puedes hacer un tema más modedddno, con suinggg, ¿vale?
-¡Vaya tipejo aburrido! ¡Ni una patadita al aire sabe dar el gilipollas este! Yo lo mandaría ya mismo a su puta casa, ¿y vosotros?
-Es que me divierte verlo haciendo el ridículo...¡Coplas, el patético alfeñique sureño canta coplas! ¿No tienes nada más moderno pedazo e' maricón?
-¿Moderno? ¿Qué sabrá este sarasa de modernidad? ¿No ves que ni gorra lleva? Y mira el cutis del pervertido: ¡si parece una niña de pecho! ¡Ni un punto negro el cabrito! ¡Aprende de mí, infame bastardo! ¡Fíjate como tengo las aletas de la nariz por el lado de afuera, ahí donde se encuentran con mis magras y bien maquilladas mejillas! ¡Llenas de grasosa mugre, como debe ser!
-¡Blandengue, más que blandengue! ¡Ahora se pone a llorar el muy hijo de la chingada! ¡No lloro yo que soy mujer y tengo que aguantar tu estrafalaria mariconería!
Para su propia suerte, Raphael nació estrella de otra época en la que no había castings, ni televisión ni programas concursos. Digo yo, aunque no estoy demasiado seguro de lo que estoy diciendo. En estos momentos ni siquiera sé por qué estoy hablando de Raphael. O sí lo sé. lo hago por lo de las cartas que llegan, trayéndonos unas veces buenas noticias y otras facturas, multas y sorpresas desagradables. Pero, ¿es que acaso hoy, con tanto concurso perversamente SALÓmasoquista por la tele, con atroces e injustificadas matanzas de gentes y animales (focas, por ejemplo) en tres cuartas partes del planeta, con los polos derritiéndose segundo a segundo y Cataluña presa de la sequía más temible de toda su historia, pueden seguir llegando a nuestra casa esos anacrónicos, ingenuos trozos de papel, generalmente ¡manuscritos! a los que llamábamos cartas? A decir verdad, al menos a mi buzón llegan menos que pocas. Todo el mundo manda mensajes de email o te habla por teléfono, seguramente porque de esa manera no tiene que ir al correo, ni ocuparse de comprar estampillas, ni quedarse con gusto a goma de pegar en la lengua. Sin embargo hay sorprendentes excepciones: hoy mismo recibí un envío desde Montevideo, Uruguay. Un sobre grande certificado que contenía un libro, igualmente grande, y bellísimo, sobre la poeta Idea Vilariño. Me lo mandó Ivonne, la creadora del blog El perro tendrá su día. Ahora mismo no sé qué decir(le). Nuestra relación es bloggera; nunca nos vimos la cara ni hablamos por teléfono ni, ¡vaya antigüedad!, mantuvimos una relación epistolar como la que sí mantuvieron muchos de los coprotagonistas de este libro, entre ellos Pedro Salinas, Juan Ramón Jiménez, Mario Benedetti, Juan Gelman, Elena Poniatowska, Eduardo Galeano, el imprescindible Rodríguez Monegal. Pues Ivonne se tomó el trabajo de enviármelo -seguramente gastó un montón de dinero en ello- y en estos momentos no sé decirle casi nada, salvo gracias.
Me has dejado alelado, estimada Ivonne. Rebosante de sentimientos pero sin palabras. Hace dos días, festejando el cumpleaños de mi trashumante amigo Marcial Souto, pude acompañarlo virtualmente en su largo paseo visual por las calles de tu ciudad, desde el barrio de Pocitos hasta la terminal de autobuses. Calles y veredas anchas despojadas de gente, un cielo muy azul de un día cualquiera del último marzo y una brisa suave que, al colarse entre las ramas de los árboles, esgrafiaba con luces y sombras los frentes de las casas y hacía vibrar los eléctricos fucsias de esas santa ritas que aquí llamamos buganvillas. Al fondo de cada calle, la playa y el río. ¿Se puede ser feliz en una ciudad tan sosegadamente bella? La última vez que estuve por allí me asombró su aeropuerto: cálido, amistoso, orgullosamente detenido en una época donde los viajeros no eran una masa ansiosa de destino impreciso.
Hoy posiblemente pueda encontrarme con otros testimonios de tu tierra, Ivonne. Presentarán, a escasos trescientos metros de mi casa, el 14 Festival de Cine Iberoamericano de la ciudad de Lleida, dedicado este año a la cinematografía argentina. Me han invitado a integrar el jurado para los cortos metrajes. Pasaré una semana en otra ciudad, viendo películas habladas en mi idioma desde la mañana hasta la noche. De pantalla en pantalla: la síntesis de mi vida. ¿Acaso un trozo de papel en blanco no es también una pantalla donde proyectar palabras, dibujos, fantasías? Hace apenas una semana estuve durante ocho horas, estirado y con la boca abierta, en el tan duro como anatómico sillón de mi dentista. Una larguísima operación que supuse podría invalidar todos mis planes para esta semana, con esperada visita de viejos amigos argentinos, y la otra, cinematográfica, en tierras leridanas. Sin embargo salí de la consulta caminando y así llegué hasta mi casa. Al día siguiente estaba festejando un cumpleaños y dos días después otro (Gracias Silvia T., nos la pasamos muy bien en tu fiesta sorpresa).
La vida está siendo suave y cariñosa conmigo. Tal vez me lo merezca. Y si no fuera así, ya pagaré en su momento con mi eterno silencio.
Ilustra : cartel del Festival de Lleida sobre foto de Héctor Zampaglione.

domingo, marzo 30, 2008

el Mapa de los Deseos

Había leído sobre aquel Mapa de los Deseos en el grueso volumen de la escritora neoyorquina Mary Louise Health, archiconocida autora de "Curarse con su propia mano", líder durante meses y meses en las listas de éxitos -best-sellers, según los amantes de los anglicismos- de las librerías de medio mundo, con cerca de setenta y cinco ediciones y más de quince millones de ejemplares vendidos. Entre los diversos secretos curativos de aquella deliciosa pelirroja de mediana edad -¿mediana? ¿se suponía que iba a vivir cuarenta, sesenta o noventa años? ¿esa medianía eran los treinta o los cuarenta y cinco?-, pues bien, entre todos los consejos y recetas de aquel libro que había leído a los trompicones, entre mudanzas, cambios de pareja, diversos conflictos familiares y varios duelos inesperados que habían ensombrecido de forma definitiva su ya vapuleado corazón, sólo recordaba aquella cartografía mágica, capaz de otorgar todo lo necesario para ser inmensamente feliz. Se trataba de realizar un collage con fotos de todo lo deseado, fueran objetos, experiencias o personas. No era tan irracional como para creer que aquella receta de artesanía doméstica solucionaría su vida, pero pasaba por una época de tristeza tal que cualquier cosa que pudiera alejar su mente aunque más no fuera por un momento de depresivas elucubraciones, era bienvenida. Deseaba ser feliz, sin ninguna duda, ¿pero sabía cómo construir aquello? Siempre había considerado que sus intereses eran más literarios que visuales. Creía poder entender las palabras mucho mejor que las imágenes; quizás de allí salía su poca afección al cine y el teatro. Todas sus relaciones habían sido y eran cinéfilas, sin embargo, cada vez que se le había planteado la disyuntiva, prefería quedarse en casa con un buen libro a hundirse en la oscuridad de una sala abarrotada de gente con el cogote tieso y la mirada fija en una pantalla de imágenes en movimiento.
"Para empezar, cómprese una cartulina del color que más le guste". Negro, pensó inmediatamente, pero Mary Louise descartaba de lleno aquella posibilidad: "Aunque su ropa sea habitualmente muy oscura o negra, le aconsejo que descarte por esta vez los colores sombríos y se incline por aquellos que estén asociados con la naturaleza, como pueden ser el verde, el azul, los naranjas y amarillos, el rojo, los lilas y los fucsias". Se imaginó un rectángulo fucsia colgando en la pared enfrentada a su cama -allí debía poner el mapa de los deseos para poder verlo cada día nada más despertarse-, y sintió una especie de descarga eléctrica recorriéndole el cuerpo. Sin pensárselo demasiado optó por un sobrio color arena clara -más natural imposible-, y apenas se sorprendió, sin llegar a cambiar de parecer, cuando la empleada de la papelería lo llamó "té con leche". La mujer demostraba tal certeza profesional que hacía imposible, e innecesaria, cualquier discusión al respecto.
Extendió la cartulina sobre la mesa del comedor. La de trabajo estaba llena de facturas, libros a medio leer, invitaciones a eventos ya pasados y fotos, cartas y postales que, alguna vez, se repetía cada cinco minutos, debería ordenar. Sosteniendo aquellas pilas inestables de papeles diversos, aparecían cacharros con lápices, lapiceras, bolígrafos, abrecartas y tijeras de distinto tipo y tamaño, todos utensilios convertidos en inútiles desde la llegada del todopoderoso ordenador. ¿Qué deseaba en realidad? ¿Qué cosas podían producirle un poco de felicidad? Descartado desde el vamos "el vocablo amor con toda su porquería", había empezado recortando la foto de un Jaguar clásico de los años sesenta y la de esa casa rodeada de árboles en algún rincón de Costa Rica, ideada especialmente para el poseedor de una biblioteca con miles de volúmenes. Le gustaban los animales, pero nunca había tenido decisión ni tiempo para adoptar alguno. Hojeando revistas -ni siquiera se le había pasado por la cabeza destrozar sus queridísimos libros -encontró fotos de un golden retriever de cara sonriente, del perro que anunciaba una popular lotería, de dos galgos y una gata snow shoe rodeada de sus cachorros. Un suplemento dominical bastante envejecido le regaló la imagen a toda página de un fondo marino con peces tropicales y también la de un espléndido tucán posado sobre una gruesa caña de bambú. Abrió el cajón superior de un mueble con ruedas que tenía en su estudio con el convencimiento de que encontraría dentro la barra de cola transparente guardada allí hacía al menos...¿tres años? ¿Habían pasado ya tres años desde la última vez que usó aquel pegamento? La barra de pegamento estaba totalmente seca, era más que evidente, sin embargo necesitó cerciorarse restregándola varias veces sobre una hoja de diario donde un titular catastrófico anunciaba el fin de unas negociaciones de paz en algún lugar del mundo. ¿Qué podía hacer ahora? Eran las ocho y cuarto de la noche de un sábado de invierno en un barrio elegante donde para su desgracia no había comercios chinos o pakistaníes. ¿Tendría que soportar una nueva frustración, esperar hasta algún otro día donde el ocio coincidiera con esas ganas, de verdad poco frecuentes, de tontear con los deseos? El mapa aquel era una estupidez, quién podía dudarlo, pero el hecho de haber intentado montar aquel collage sin finalmente llegar a hacerlo, ¿no le acarrearía un sinfín de desgracias?
"Todo el mundo tiene algún adhesivo en casa", pensó, mientras se dirigía de forma resuelta a la de sus vecinos más cercanos. Ni siquiera sabía con quien o quienes compartía el rellano: había oído ruido de otras mudanzas poco después de su llegada al edificio, pero nunca se había preocupado por enterarse de la identidad de los nuevos inquilinos.
Tocó el timbre y esperó a que abrieran con la espalda rígida y los brazos cruzados sobre el pecho. "Una actitud defensiva", se dijo. No le pareció en absoluto ilógico: el mundo estaba lleno de psicópatas.
La puerta se abrió de pronto, sin ruidos, dejando ver una silueta oscura que se recortaba sobre la claridad luminosa de las paredes, pintadas con un amarillo áspero que imitaba el color de algún cereal maduro. La sonrisa amplia, fresca, clara, sin duda alguna deslumbrante, flotaba juguetona, como suspendida en el aire. "El gato de Cheshire", pensó, dejando caer lentamente los brazos.
-¡Buenas noches!
-Buenas noches!...
Después del saludo algo forzado se produjo un silencio espectante. ¿Podía ser que los planetas hubieran decidido detenerse para observar con atención aquella escena carente de trascendencia? Ajenas a todo, las dos figuras se mantuvieron en su sitio, una a cada lado del vano de la puerta. Finalmente, y después de un suspiro, la boca de la amplia sonrisa en suspenso volvió a hablar:
-Bueno...Sólo se me ocurre darte la bienvenida. ¡No sabes qué alegría me das! Empezaba a pensar que jamás tendríamos la posibilidad de conocernos.

BSO : Lakmé de Delibes. Ilustra : Poster con errata sacado de la web

jueves, marzo 27, 2008

¡I'm Fucking Ben Affleck!

Como la cosecha de muertos nunca se acaba, ayer ha muerto Richard Widmark, un buen actor "de carácter", especializado en papeles de pistolero, de militar o policía. Personajes de pocas palabras y mirada escrutadora; hombres duros, en suma. Me pregunto si de existir el paraíso estos tipos de cara seria y pensamiento soterrado entrarían en él. También me hice esta pregunta cuando el día siguiente al de mi último cumpleaños, 10 de noviembre de 2007, murió el escritor Norman Mailer. Había leído con admiración algún libro suyo cuando la adolescencia no me permitía distinguir con claridad dónde estaban los enemigos disfrazados de corderos. Siempre lo supuse inteligente -nadie llega a ocupar el sitio que tuvo, y en cierta medida retiene, sin serlo bastante- y no me cuesta reconocer que fue un hombre incansablemente luchador, al menos por la causa del Mailer-ismo. En una de sus novelas, tal vez Los desnudos y los muertos, el personaje principal se paseaba borracho por la cornisa de un altísimo apartamento de Manhattan, dispuesto a demostrarse que podía ser valiente o, de lo contrario, morir en el intento como un auténtico héroe. Mailer nunca se bajó de aquella cornisa. Le gustaba el riesgo casi tanto como sentirse en las alturas. En una escena de Sleeper (El dormilón, 1973), Woody Allen comenta al que lo acompaña: "Este es un retrato de Norman Mailer. Acaba de donar su ego a la Facultad de Medicina de Harvard". Algo así como el célebre chiste sobre los argentinos suicidas. Como era de esperar, la muerte de un personaje tan polémico e indudablemente carismático, provocó comentarios de todo tipo. Transcribo dos de ellos.
Tenía fama de ser un matón, un siete machos, un Pancho López. Quiso hacer de todo, y se salió con la suya. Se desbordaba a sí mismo. Era un superhombre. Fue soldado, novelista, ensayista, periodista, guionista, cineasta, político, niño terrible, anciano temible, mosca cojonera, duende zumbón, Pepito Grillo, jaranero, escandaloso, libertino, radical, antisistema, creyente, paradójico, seductor, amante de mil mujeres, marido de seis esposas, padre de nueve hijos, abuelo de once nietos, padrino de cinco ahijados, estadounidense hasta las pobladísimas cejas y mitómano a más no poder. (Fernando Sánchez Dragó)
Tenía defectos. Nunca he dicho que fuera una vida para imitar. En España, Norman Mailer viviría alejado de sus seis mujeres según la Ley de Violencia de Género. No era homófobo, ni machista, pero riñó a cabezazos con Gore Vidal, una loca; una de sus seis esposas -Adela Morales- le dio para siempre fama de machista. Pero fue ella la que le provocó: «Vamos, pequeño maricón, ¿dónde están tus cojones?». Mailer la apuñaló. (Raúl del Pozo)
Algunos meses después de su fallecimiento, Youtube nos muestra -disfrazado de respuesta a Matt Damon y Sarah Silverman- el irónico homenaje que le han dedicado una serie de famosos (Cameron Díaz, Brad Pitt, Harrison Ford y Robin Williams, entre otros). Tal vez no le perdonan ni después de muerto muchas de sus actitudes y declaraciones, indudablemente machistas, abiertamente homófobas. A pesar de todo lo que pueda decir en contrario ese bendito señor Raúl salido de no sé cuál pozo.
Pueden ver el video que da título a este post con sólo pulsar sobre estas estrellas *** (de la semana)

lunes, marzo 24, 2008

destellos fugaces en una semana atípica

Durante estos días no ha ocurrido nada demasiado importante en mi vida. Y lo digo con verdadera placidez, sumamente agradecido y contento de que haya sido así. Pasamos gran parte de la Semana Santa (?) en casa de amigos -Pilar y José Luis en Cadaqués, Ana y Sabel en Gavá-, gozando de charlas, comidas, juegos de mesa muy letrados, paseos con abundante diálogo y un mucho más de charlas y comidas. En los momentos libres leí algunas revistas, varios diarios y apenas unas páginas de la biografía de Roberto Arlt -El escritor en el bosque de ladrillos- que escribió Sylvia Saítta y editó Sudamericana de Argentina. Parece entretenidísima y muy documentada. Jorge y yo hicimos la ilustración de la cubierta sin conocer el texto, basándonos en lo que nos sugería el título y ese escritor tan apreciado por mi tierno Yo adolescente. Todos -autora, editor, "cover designers"- quedamos contentos con el resultado. Gracias a los medios de difusión, no estuve tan aislado como para no enterarme de que muy cerca explotaron bombas y bombonas. Quizás para estar a la altura de estas demostraciones de violencia demencial, el Canal Plus y la Ser han usado estos días de asueto laboral para publicitar orgullosamente, con auténticos bombos y platillos, la transmisión televisiva de la tortura y asesinato de un buen montón de toros. Extraña manera de potenciar la sensibilidad ya bastante cascada de los telespectadores españoles.
Una tarde fría con sonora tramontana cadaquense de fondo, entretuve mi tendencia al pánico viendo una película de Hal Hartley, Trust (Confía en mí, en la más explícita traducción española). Aunque estrenada en un lejanísimo 1990, ni siquiera tenía noticias de su existencia. Hal Hartley me resultó un Ken Loach escéptico, con menos pretenciones de denuncia y más bilioso humor alquitranado. Es que nunca he visto fumar tanto y tan intensamente como en esta película. Si no fuera porque los personajes son poco modélicos y además se la pasan mal todo el tiempo, se podría pensar que es una publicidad larga duración de Marlboro o Camel. Una idea realmente infumable, pero dado que los designios de la publicidad suelen ser insondables, me quedaré para siempre con la duda. Como esta no era la única que tenía sobre el film, su director y sus intérpretes, nada más verla me metí en Internet -ese dios de los no creyentes- para despejar todas las otras lo antes posible. Mal hecho. En Google me encontré con la noticia de que a la protagonista, Adrienne Shelly (1966), guionista, directora, actriz y madre de una niña de tres años, la había asesinado un obrero de escasos 19 en su apartamento del Greenwich Village neoyorkino durante una acalorada discusión por ruidos molestos. No era una noticia reciente. Estaba fechada en noviembre del 2006. No sé si tuvo poca trascendencia o simplemente yo no me enteré en su momento. Me dá igual: para mí el crimen sucedió esta semana. La noticia era bastante desagradable, llena de detalles morbosos que prefiero no transcribir.
Mientras escribo esto, transcurre el domingo de Resurrección. Me gustaría creer que este día nos traerá de vuelta, vivitos y coleando, al director Anthony Minghella, al actor Paul Scofield y al escritor y científico Arthur C. Clarke, tres* pérdidas a tener en cuenta, todas ellas producidas en esta última semana. (*Cuatro, ya que un día despues de colgar este post me entero de la muerte de Rafael Azcona, escritor y guionista.)
También esta semana, la modelo Martina Klein, hija de unos amigos, casi amiga, estrenó programa por la Sexta. Se llama Celebrities. Va de famosos con glamour, evitando todo lo posible los sangrantes despojos de mercado. A pesar de ello, la noticia estrella de esta edición fue que una de las protagonistas de Sexo en Nueva York, Cynthia "Miranda" Nixon, había decidio abandonar el armario y presentar públicamente a su amada pareja, otra señora algo gordita de cabellos también rojos. Nada se dijo sin embargo sobre Stipe, el líder del grupo REM, que decidió declararse homosexual para ayudar a otros más tímidos a "asumirse" como tales. Ni tampoco se comentó que Victorio y Luccchino ya no podrán hacerle ropita bien cortada a las imágenes de la cofradía de San Esteban. La junta de esta hermandad decidió prescindir de ellos porque el año pasado se habían casado. Parece que a la junta de los copones no les molestaba que los modistos vivieran en concubinato, sobre todo si lo hacían calladamente, pero una ceremonia a toda pastilla, publicitando abiertamente su unión matrimonial -y por ende todas sus otras uniones, de techo, hecho y lecho- les ha parecido inaceptable. Para aligerar un poco este carnal caudal de noticias, acabo de leer que Jim Carrey (46), a quien hace pocos días vi haciendo un corto papel de asesinado en La lista negra, The Dead Pool, -protagonizada por Clint "Harry el sucio" Eastwood-, asegura curar sus depresiones con la ingestión de abundantes vegetales y legumbres. No piensen que estoy deprimido, pero esta noche comeré solamente una ensalada de lechuga acompañada de alguna que otra acelga y dos o tres garbanzos. ¡Viva la Santísima Salud! ¡Abajo los depresivos colesteroles!

Posdata: "Esta es la primera época que ha prestado mucha atención al futuro, lo cual no deja de ser irónico, ya que tal vez no tengamos ninguno." Arthur C. Clarke

miércoles, marzo 19, 2008

Los setenta años de Rudolf Nureyev.

Parece que la primavera se acerca danzando. De un post a otro, de un blog a otro blog; entre piruetas interminables y soberbios grandes jetées. Maurice Bejart inspira a De Lirium, que recuerda el aniversario del inolvidable bailarín ruso Rudolf Nureyev. Y a su vez, Vanessa me recuerda una anécdota que le había contado nada más conocerla. El 17 de este mes Nureyev hubiera cumplido 70 años. Sería un viejo felino, aunque con toda seguridad, igualmente bello, con ese porte majestuoso y ese orgullo de raza que sólo la enfermedad que finalmente lo mató pudo doblegar. Me crucé con Él un invierno de los ochenta por las calles de París. En aquel viaje vi también a Charlotte Rampling entrando a una zapatería del boulevard Saint Germain y desayuné junto a un avejentado Laurent Terzieff en un pequeño bar que todavía conservaba su decoración original de los años cincuenta, a escasos doscientos metros del mítico y carísimo Les Deux Magots. Yo pasaba unos meses allí, en un apartamento duplex de la rue de Lille, enfrentado a la que había sido la casa-consultorio de Jacques Lacan. Me enteré de esa proximidad varios años después, aunque de poco hubiera servido saberlo en aquel momento porque cuando nosotros vivimos allí el señor Lacan ya había muerto. Aquella zona era, y aún es, la de los más importantes anticuarios de la capital francesa. Pasearse por esas calles ordenadas y de poco tránsito era un verdadero lujo. Se vivía rodeado de objetos y muebles bellísimos, casi un anticipo de lo que nos esperaba allí mismo, cruzando el Sena, en ese Louvre pre-Pyramide al que me gustaba llamar, con infantil arrogancia de recién llegado, "El Museo de Mi Barrio".
Un triste y frío atardecer de sábado, sin planes precisos ni ordenador para ocupar el tiempo libre, decidí dar un paseo por las cercanías de nuestra casa. Los escaparates abigarrados y cambiantes de los anticuarios permitían encontrar cada día algo diferente donde entretener la mirada. Me detuve, como lo hacía siempre, en un local especializado en sombreros de todo tipo, época y lugar. Las paredes pintadas de negro hacían resaltar el color de las plumas y las cuentas de cristal, la textura de los fieltros, satenes, pieles y terciopelos, el brillo de los apliques de metal y el dibujo de las barrocas pasamanerías de algodón o seda. Un poco más lejos, en el escaparate lateral de una tienda especializada en petit meubles, habían colgado un pequeño grabado ochocentista sabiamente enmarcado con un entrelazado de hojas y frutos en oro viejo. Mostraba a un joven hombre desnudo recostado sobre unas rocas. Estaba allí, deslumbrado por la sutil belleza de aquella imagen, cuando, doblando la esquina más lejana, apareció una figura imponente. Maxi abrigo negro de paño con abotonadura doble, sombrero de astrakán calado hasta las cejas, botas altas de cuero y una enorme cartera cruzada en bandolera sobre el pecho. Le noire sorte et gagne, decía un slogan de moda por aquellos tiempos. En aquel hombre, que reconocí inmediatamente como Rudolf Nureyev, la frase cobraba todo su sentido. Me despegué del escaparate y, olvidando la imagen del grabado, caminé hacia su encuentro. Salvo nosotros dos, la calle estaba absolutamente vacía. Pasó a mi lado mirando al frente -una pantera harta o desganada que desprecia a su posible presa- y se detuvo un instante en el mismo escaparate donde había estado yo antes. Era más que evidente: a Él también lo había impresionado el dibujo del hombre desnudo sobre las rocas. Me quedé hasta ver cómo entraba a la tienda y después seguí mi camino. No me hubiera gustado verlo salir con aquel cuadro bajo el brazo, ufano cazador camino de su cueva.
fotografía en color de Lord Snowdon
retrato desnudo de Richard Avedon

domingo, marzo 16, 2008

La primavera sin Béjart

Una primavera sin Maurice Béjart, la primera.
http://it.youtube.com/watch?v=vNt0mvjoS08&feature=related
Otros bailarán por y para él.
Ya no será lo mismo.
retrato de MB durante el rodaje de B comme Béjart
(ah!...me tomaré unos días de santo descanso)

jueves, marzo 13, 2008

"Todo verdor perecerá..."

Todo el día de hoy se dió vuelta como un guante
-no sé muy bien por qué se dice esto,
si bien lo encuentro mundano y elegante-
cuando en una página del periódico
leí una noticia de verdad escalofriante.
Juro de rodillas que la frase anterior no pretendía rima alguna, pero salió así tal cual, de corrido, y no pude hacer ojos ciegos a semejante cosa. (Se suele usar aquello de "hice oídos sordos" con absoluta naturalidad, todos entendemos a qué se están refiriendo cuando lo oímos, pero me parece que trasladado a los ojos no causa el mismo efecto. Es más: resulta espantoso.)
Quizás se hace necesario una explicación más extendida de la ripiosa entradilla. Tenía cita con el dentista, y aunque no temo a los odontólogos como suelo temer a las alturas, ni los encuentros con sus utensilios de labor me producen esos sudores fríos que me producían los debates televisados de la última campaña electoral, transformados en auténticos ataques de pánico por los comentarios de los periodista especializados en manipulación de masas, todos ellos empeñados en hacerme ver lo inexistente, encuentro bastante más agradable coquetear con los camareros del Habaluc o quedarme en casa haciendo jardinería de maceta, que visitar los ascéticos y musicalizados consultorios de mi actual dentista, el afable doctor Moret.
Ya lo decía mi tío Alfredo: "Un día signado por el torno es un día mal torneado". Para colmar la copa de los males, Nancicomansi, aún triste por la pérdida de su amado Ulises, se despide del blog no se sabe por cuanto tiempo. Tal vez debería pulsar en el link de 4 gatos y buscarse una nueva amistad felina. La extrañaremos. Mientras tanto, y como siempre, la vida baraja oros, bastos, copas y corazones de manera azarosa, arbitraria. Con la enternecedora intención de hacerme -hacernos, ya que mis malos humores salpican de forma inevitable a los que viven conmigo- todo este trance dental más llevadero, mi amiga Pilar Sigourney se presentó en casa esta misma mañana munida de un inesperado regalo: una mona de pascua representando una oronda gallina ponedora (de chocolate) rodeada de los correspondientes huevos (también de chocolate) y de varios pollitos amarillos (todos ellos de peluche). Una verdadera monada para alegrarnos un miércoles más bien de mierda, en el que también me había enterado que una banda de desalmados talaron una encina varias veces centenaria en la cercana Collserola. Gracias a la dulce visita de Sigourney fui al consultorio del dentista algo más ilusionado y, como era de esperar, en la sala de espera encontréme con la habitual mesa rebosante de revistas del corazón. No suelo tener dudas: siempre me inclino por la madre del cordero. Ya con el Hola en mis manos volví a mi asiento y por la amplia ventana que da sobre avenida Diagonal pude contemplar cómo el escacharrado Messi me sonreía desde un cartel que cubre casi la mitad de la fachada de un gran edificio de apartamentos de la citada arteria.
Desde aquella privilegiada posición, tan agigantado como una Anita Eckberg felliniana, el futbolista argentino me aconsejaba viajar no importa dónde en la clase preferente de una línea aérea que ahora no recuerdo. ¡Como si él y yo ganáramos lo mismo y fuéramos igual de famosos! Suerte la suya, además, que atraviesa fronteras sin dar explicaciones ni verse obligado a mostrar salvoconductos de todo tipo. Para no pensar demasiado me sumergí en la revista más leída en España: una tercera parte de ella estaba dedicada a una pareja de treintañeros con su hijo recién nacido. Lucían a su niño con el mismo orgullo conque un coleccionista de pintura podría mostrarnos su recién adquirido Modigliani. Algunas páginas más adelante, Máxima de Holanda caminaba, erguida cual walkiria wagneriana a punto de soltar un aria, hacia su futuro reinado, llevando al futuro rey de la mano y un ajustado traje en reluciente amarillo oro sobre el resto del cuerpo. He visto cosas peores. La misma revista me deparaba algunas sorpresas más, como el traje largo rojo de la Presidenta de la Academia del Cine Español en la Gran Noche de los Goya. Nada más verla, recordé aquello tan goyesco: "El sueño de la razón engendra monstruos". De semi perfil, tocado con un sombrero cordobés y vestido con su traje de luces, los colores y el papel cuché no lograban dar brillo a una imagen especialmente sombría del torero viudo que no acaba de retirarse de los ruedos, como tampoco enlucían el nuevo "desacierto look" del apuesto Brad Pitt: traje príncipe de gales y barba recortada. ¿Acaso le has prestado tu asesor de imagen, ma jolie Angelina? Ya al borde del oprobio, abandoné la revista y abrí un periódico. Un titular anunciaba que en algo más de 7.500 millones de años el insaciable sol se tragará a la tierra. "¡Qué importa nada!", me dije entre suspiros, "¡todo verdor perecerá!".
Posdata: en algo menos de un día, la gallinita marrón ha perdido tres de sus también marrones huevos.
ilustra : gatito convalesciente from Miho Sadako / zoo aviar from Sigourney Brea/ producción, montaje y fotografía de Cacho de pan

lunes, marzo 10, 2008

Idea Vilariño

Llama un amigo por teléfono. Me tiene presente, piensa en mí, recuerda las cosas que me gustan. Somos del mismo barrio porteño, donde nos conocimos hace muchísimos años.
Sabe también que nunca compro el diario que él sí compra cada día.
-Te guardo el suplemento. Hay una nota sobre Idea Vilariño... Sé que te gusta mucho.
No tengo paciencia suficiente para esperar hasta encontrarnos, así que bajo a comprar el periódico a mi quiosquero habitual, el de Enric Granados y Valencia.
Es verdad. Idea está allí, en una foto de hace unos cuantos años. Bellísima mujer, el cronista, Antonio Muñoz Molina, queda atrapado por sus ojos y, sumergiéndose en el placer del retrato que esboza, se empantana en sus propias palabras. Su retrato literario, perfectamente escrito, no me dice demasiado.
Tal vez sea porque esta mujer no necesita anécdotas ni descripciones. Le basta con escribir poemas como éste:

Ya no será,
ya no viviremos juntos,
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa,
no te tendré de noche
no te besaré al irme,
nunca sabrás quien fui,
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca,
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.
Ya no soy más que yo para siempre, y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
ilustra : graffiti con poema de I.V. en un muro de Montevideo.


viernes, marzo 07, 2008

Comunicando

Ayer, haciendo limpieza, decidí tirar las revistas viejas acumuladas por todos los rincones de la casa. Algunas llegan sin que las pidamos y a otras las compramos por capricho, dispuestos a devorar ese contenido que nos pareció imprescindible y que, muy poco después, deja de ser interesante, envejece, se traspapela sin remedio. Algunas de estas revistas ni siquiera fueron hojeadas. Se las ve nuevas, están crujientes como un pan recién salido del horno. Tirarlas sin más, sin siquiera saber qué llevaban dentro, me resulta realmente imposible. Fue así que encontré el número 11, fechado en junio de 2007, de InfoCatalunya, revista de información al ciudadano de la Generalitat de Catalunya. En ella resplandecía esta publicidad tan comunicativa:Ahora, para que esta comunicación con el ciudadano sea posible, ¿no creéis que falta algo?

miércoles, marzo 05, 2008

Mi estrella eres ¡TÚ!

- Sé que voy a darte una gran sorpresa: ¡la estrella de la semana eres tú! No sabes hacer absolutamente nada, eres más aburrida que una galleta de arroz y ningún dios del Olimpo se acordó de que andabas por allí cerca cuando llegó el momento de repartir los dones. Además, siempre has sido más negada que Jesús por Pedro y un poquito más torpe que tú misma, lo cual es decir demasiado. ¿Pero quieres que te confiese algo? Nada de todo esto me parece importante, ya que... ¡yo te amo, mi amor! ¡No sabes bien cuánto te amo!
ilustra : retrato de Mia Farrow por Diane Arbus
BSO : Grace y Frank (pulsar aquí delante)

domingo, marzo 02, 2008

función de gala : william forsythe

«Si quisiera expresarme a través de la palabra, lo haría, pero mi lenguaje es el movimiento. No tengo una fuente de inspiración única; en alguna ocasión es la música y en otras el movimiento o la historia que quiero contar».

William Forsythe, bailarín y coreógrafo estadounidense residente en Europa.
Una muestra de su trabajo coreográfico en el Frankfurt Ballet (con vestuario de Issey Miyaké, el talentoso diseñador japonés radicado en Francia) pulsando aquí: ***
La taza es de BODUM, el té no lo sé.