jueves, septiembre 10, 2009

¡No me saques la lengua! (prima puntata-primera parte)


¡Ay, la lengua!
Cuántos crímenes se cometen en tu nombre...
Casi la mitad de mi vida la viví en un país de habla argentina. En él, nuestras primeras, entrañable maestras, nos enseñaban a leer y escribir con métodos que ahora me parecen algo primitivos:
-C y a, ca, b y a, ba, elle y o, llo: Ca-ba-llo... ¡A ver niños! Repitan: Ca...ba...llo.
Tenían detrás un gran rectángulo de pizarra negra y en la mano un puntero de madera para señalar la palabra que pretendían hacernos repetir, escrita con tiza blanca y con mejor o peor letra sobre la áspera superficie de lo que llamábamos, con lógico énfasis, pizarrón.
-Ca...ba...llo...
Las más fanáticas de la pronunciación castellana acentuaban la Ll, logrando un sonido que se parecía a una L seguida de varías íes:
-Ca...ba...liiiio.
Sonaba raro, por supuesto, sin embargo nadie se negaba a imitar el sonido que nos proponía aquella señorita avejentada de guardapolvo blanco. Nuestra educación admitía reprimendas, amonestaciones, insultos, expulsión de la clase y hasta un buen punterazo de tanto en tanto. Algo parecido a lo que sucede actualmente, aunque con los personajes trastocados. Los alumnos dábamos por sentado que las horas de escuela estaban regidas por reglas distintas a las de nuestra vida fuera del aula, de la misma manera que sabíamos que el caballo de la maestra era otro, de especie muy diferente a los de Cisco Kid, el Zorro o Poncho Negro.
-Póngase de pié, alumno Aracama... Bien... Ahora repita conmigo: ca-ba-llo...
Y Aracama o cualquier otro de la clase pronunciaba ca-ba-llo sin pensar realmente en lo que estaba diciendo. Qué necesidad tenía de hacerlo, si nada más salir de allí ese ca-ba-llo desconocido se convertiría en alguno de los cabayos habituales de nuestros "cauboys" favoritos.
Carne fresca para los mercachifles de la educación, nadie se preocupó nunca por la coherencia idiomática de nuestros textos de lectura, por tanto los editores usaban sin culpa y con total desparpajo traducciones argentinas, centroamericanas y españolas. De pronto la pequeña princesa protagonista de un relato no podía dormir por la nada inocente presencia de tres guisantes bajo sus treinta colchones de plumas, o un pirata malvado exclamaba "cáspita" o "pardiez" sin que aparentemente, y nunca mejor dicho, viniera a cuento. Los que éramos afectos a los diccionarios podíamos enterarnos de que aquellas palabras querían decir algo concreto en una lengua extranjera que, vaya confusión, se suponía era la nuestra. Los otros, poco amantes de la letra escrita -para qué negarlo: una inmensa mayoría- pasaban por alto el significado de esos extraños vocablos al mismo tiempo que despreciaban los cuentos, las princesas europeas con problemas de insomnio y hasta el mismísimo pirata con pata de palo y loro alfabetizado al hombro.
Sin sospecharlo siquiera, esas mujeres tiernas y voluntariosas con vocación educadora nos estaban acostumbrando al escepticismo y la desobediencia. Si aquel mayestático caballo escolar se convertía en un simple y vulgar cabayo apenas poníamos un pie fuera del aula, ¿quién nos aseguraba que todo lo demás que nos enseñaban en aquel lugar no era igualmente arbitrario, discutible, relativo?
Muchos años después, ya crecidito y porteñamente acentuado, desembarqué en España, cuna de nuestro idioma... pero de eso, si no les molesta, me ocuparé en el próximo capítulo.
Ilustra: foto promocional de Doris Day, sin guardapolvo.

Posdata: ¿Qué será, será? Gracias a Poli, recuerdo que hoy, 11 de septiembre, es el Día del Maestro en Argentina. Colgué este post sin pensar en ello, pero resulta que mi inconsciente trabaja, como suele hacerlo siempre, por su cuenta. Pues gracias, felicidades y recuerdos para los, mis, maestros. A su manera, con acierto y equivocaciones, todos me enseñaron algo sobre esta carrera sin diplomatura que resultó ser la vida.

38 comentarios:

Fede dijo...

Esa extraña incomodidad a la que estamos condenados los argentinos. El extraño mundo en donde la nafta es gasolina y los boludos son pendejos o gilipollas, un mundo enyeno de "no te corras", de "esperate tantito" y en donde un advenedizo, irreverente tipejo al que le baten "adiós", pretende ocupar el lugar de un simple, coloquial, sintético e italo-criollísimo

chau

Fogel dijo...

Ja, si mucho de razón tienes, pero con esto de la red de redes y la posibilidad de "bajarse" películas a destajo, mucho de lo que estoy viendo últimamente son películas de habla inglesa traducidas al españolísimo español, y te digo que ya tengo las tarlipes bastante llenas de: "gilipollas" "coños" "joder" "¡ tío, que leche! ¡Hostias! ¡A dar por culo, cabrón! "¡Qué pasada, tío! ...y otros miles. Ya mis hijos juegan a hablar cómo en las películas, y la verdad que me rió bastante, por no llorar.

Un abrazo

Miroslav Panciutti dijo...

Cuando, con dieciséis años, llegué con mi madre al aeropuerto de Lima, me pasmó no ser capaz de entender, durante esa primera media hora peruana, el lenguaje que hablaban los nativos a mi alrededor. Tanto que al salir al exterior donde nos esperaba mi padre les pregunté a ambos, ¿pero .. aquí se habla español?

Pronto, claro está, se me hizo el oído y aprendí casi todas las palabras "foráneas". Y comprendí que no sólo allí se habla español sino que se enriquece, seguramente con mucha mayor fecundidad que en España.

Beatriz dijo...

¡Prolijo, muy prolijo su trabajo! ¿cuánto hace que no escuchas esta palabra? Tan repetida en las evaluaciones de nuestros deberes escolares.
Es cierto lo que dices que el habla argentina con sus particularidades, y no la lengua (que es el sistema),la que nos cambiaba la visión del mundo. Un cabayo argentino no era el mismo caballo del resto de los castellano parlantes, incluído el de la maestra mandona.
Pero, hablando de la lengua, también recordemos cuántas preciosas palabras aún se usan en esas otras tierras y desaparecen en sociedades en las que se van acostumbrando a la jerga de los SMS.
Y ademas puntualizo que me ha gustado el comentario de Fogel.

Un abrazo y espero la continuación que nos prometes.

Antonio Tello dijo...

Bonito y nostálgico post, Dante. Cuando era escolar me resultaba raro (de mayor me parecía esquizofrénitco) el modo como nos hacían conjugar los verbos y la forma en que los conjugábamos habitualmente. Así, la maestra me decía: "Tello, conjugá, el verbo amar". Aparentemente no pasaba nada, pero cuando llegaba a la segunda persona del imperativo saltaba la liebre. ¿Por qué debía decir "ama tú" y no "amá vos"?.

p.d. Por suerte en mis tiempos (¿o debo decir en mis escuelas?) tuve maestras y maestros que nunca daban punterazos. Todo lo más, a sacar a alguno de la clase o enviarlo a la Dirección.
Abrazos

Antonio Tello dijo...

Corrección: esquizofrénico.

Dante B. dijo...

Fede:
cómo andas, o andás (vos)?
Precioso comentario; redondo, como se dice ya no se muy bien donde.
Sin embargo yo no me quejo de saber "otras lenguas" que siempre son más cercanas y reconocibles que las autenticamente foráneas.
Un abrazo

Dante B. dijo...

Fogel:
te digo lo mismo que a Fede. Aunque sea a mi pesar, ya que estos nuevos acostumbramientos siempre cuestan más que el dejarse llevar por las circunstancias habituales y los propios hábitos, aprender castellano de las diferentes regiones de España ratificó mi sentimiento amoroso hacia una lengua que permite casi todo, haciéndose entender más allá de modas y modismos.
El mundo es ancho, pero gracias al idioma que mal o bien compartimos, es algo menos ajeno.
Un abrazo!

Dante B. dijo...

Miroslav:
tu anécdota me recuerda la de la poeta y amiga Neus Aguado, que al llegar a Barcelona de niña, preguntó a su madre que quería decir "res", un vocablo muy usado por aquí.
La madre le contestó: "Nada".
Estaba traduciendo, pero dejó a su hija con la incógnita sobre el verdadero significado, a partir de esa respuesta inexistente.

Beatriz:
cuando a algunas costureras ibicencas le decíamos que terminaran su trabajo con máxima prolijidad, nos miraban espantadas.
Entendían que las obligábamos a trabajar con una laboriosidad innecesaria, excesiva, ya que esa es la primera acepción de la palabra.
Cuando nos explicamos las cosas empezaron a salir muy bien sin necesidad de "virguerías" superfluas.

Abrazos por doquier

Dante B. dijo...

Tello por dos:
mi nada esquizofrénico amigo, ussted sabe bien que el amor nos desbarata siempre y para hacerlo se sirve de trucos variados que no excluyen, cómo podría hacerlo, las palabras, el lenguaje.
La maestra nos estaba dando, sin saberlo, dos lecciones al unísono.

Yo fui, también, a colegio de curas. Allí el guardapolvos se convertía en sotana y la reprimenda en punterazo.

Poli dijo...

Coño! que a mi la maestra de primer grado me daba con la regla (de 30 o 40 cm)en los dedos! (jajaja)
Terminada la tortura de la primaria y la despreocupación (o preocupación en otra cosa) de la secundaria, comencé la facu y el diccionario pasó a ser mi libro de cabecera. Y una pestaña presente en mi conexión a internet, a través de rae.es, para saber de qué hablas cuando hablas en españolito.
Por eso digo que con vos aprendo, incluso más de lo que te propones, de lo que publicas.

Feliz día maestro!
Feliz día a todos los maestros/as (menos a la que me pegaba)

Beso pa' los dos che!

mi nombre es alma dijo...

Teniendo en cuenta que en tiempos fuí profesora de matemáticas y que las caritas de los ya adolescentes lo decían todo, no entendía nada y siempre como todos los escolares del mundo hacían la pregunta ¿para que sirven las matemáticas? y tu les contestabas que para aprender entre otras cosas a razonar por uno mismo, a componer música, a jugar al poker....y seguían sin tenerlo claro, no seré yo quien diga como debe enseñarse la lengua aunque diré que la peor lengua es aquella que no se habla.

Un abrazo

Dante B. dijo...

Poli:
coño! que mi inconsciente viaja a mayor velocidad que yo!
11 de septiembre, día del nacimiento de Sarmiento y día del maestro en Argentina, y yo, sin pensarlo, monto este post con maestra incluída.
Gracias, Poli.
Como ves, yo también aprendo siempre...o al menos me aclaro las ideas...
Un abrazo en dos lecciones

39escalones dijo...

Creo que si Doris Day me hubiera dado clase, jamás hubiera aprendido a hablar.
Un abrazo.

MGJuárez dijo...

Hola de nuevo, Dante.

Yo no soy profesora, una alumna permanente sí. Tuve suerte, mis profesores no se parecían en nada a la acaramelada Doris. Los míos (hablo de la enseñanza primaria, exactamente lo que se decía EGB) fueron personas increíblemente estimuladoras de nuestras circunvalaciones (yo digo circunvalaciones hacia el criterio). Las clases se iniciaban (hablo de 6º EGB) con 15' de un ejercicio matemático sin papel ni lápiz, al final quien acertaba recibía un premio (un libro de la incipiente biblioteca). No te puedes ni imaginar cómo nos despertaba este pequeño ejercicio.

Leer en voz alta también era otra actividad peculiar, no solo leíamos poesía o narrativa, también teatro (siempre recordaré mi personaje de una obrita de Tagore).

Y por último, recuerdo otra entrañable. Cada fin de semana nos llevábamos una libreta (hacíamos turnos) que era una especie de diario compartido. Ahí podíamos escribir lo que quisiéramos, incluso inventarnos cómo había sido de insulso o de divertido, nuestras horas fuera del colegio.

En fin, tuve suerte, mucha suerte. Te preguntarás en cual idioma era todo esto. Pues mi profesor era bilingüe, como muchos otros, -como yo misma soy ahora-, pero su enseñanza era obligatoria en castellano. Él era de Vinaroz (Castellón).

Te ofrezco un enlace donde escribí un pequeño texto en homenaje a quienes me han enseñado a querer seguir indagando sobre la vida, nuestra vida.

Sobre cincunvalaciones y enseñanza

¡Aps!, puse una nota en Face, a ese dibujo con personaje en tan lindo caballo, creo le subiste en un pedestal inmerecido ;)

Un abrazo,
Montse

MGJuárez dijo...

Creo no sale el enlace...

Sobre cincunvalaciones y enseñanza

Ahora creo que si.
Disculpa.

cacho de dante dijo...

Alfredo,
posiblemente, pero con toda seguridad te hubiera hecho cantar
aunque no quisieras.
Abrazos

Bertini dijo...

Alma,
siento esta distracción que me ha hecho traspapelarte, pero tengo problemas en el ordenador y escribo desde un pecé ajeno.
Estoy contigo, aunque añadiendo algo más: la que no se habla... o la que se obliga a hablar.
Un abrazo


MGJuárez,
te digo lo mismo que a Alma: estoy con problemas de conección, ¡horrible!, paso a verte apenas se solucione.
Y bienvenida!

carmen dijo...

Me encanta aprender distintas maneras de hablar para expresar lo mismo.
Recuerdo cuando fui a Venezuela en el año ochenta y me preguntaron,¿te provoca un marroncito ? y ,¡que chévere es lo que dices!y, ahorita y a las alubias caraotas y a la sandía patilla y a los plátanos cambures, etc etc.
Siempre enriquece aprender nuevas palabras para expresarse.
He disfrutado con muchos coments de por ahí arriba de congéneres tuyos.
¿ " Amá vos "?. Me imagino que si.
Saludicos.

Dante B. dijo...

Carmen:
a mí también pero hay temas que son tabú en Cataluña y la lengua sin ninguna duda es uno de los que más. Cualquier mención es vivida como un ataque y pasa lo mismo con la ciudad, sus gentes o no importa qué cosa que no sea extranjero/a.
Por eso abundan los mensajes de sudamericanos o españoles y cada vez tengo menos comentarios de catalanes . Me leen, lo sé muy bien, pero no comentan; es como si tuvieran miedo al contagio. Para criticar o simplemente matizar: España, Madrid, el Rey o la Belén Esteban.
En esta tierra la palabra verdadera es cada día más una sola, única y...no sé qué más, ya que a mí nunca me enseñaron ese slogan.
Una pena, habrá que pensar en hacer las maletas. No será la primera vez.
Saludos y gracias por la visita


MGSuárez:
algunas matizaciones a tu comentario. Primero: no pude escribir nada en tu blog porque creo que no hay posibilidad: al menos yo no la encontré.
Doris no fue siempre acaramelada y es una cantante de voz prodigiosa para el jazz, injustamente valorada por sus comedias algo tontas. Maravillosa dicción, además.
Hablo del primer grado de la primaria, cuando nos enseñaban a escribir y teníamos entre cinco y seis años.
Vi la nota en face, aunque el caballo bonito, gracias, ridiculiza el tamaño del personaje, no lo enaltece.
Los argentinos de mi generación éramos casi todos bilingues como mínimo, ya que nacimos de parejas de inmigrantes mezclados, y muchos de nuestros profesores europeos hablaban un remedo del castellano y con él nos enseñaban diversas maneras, todas inteligentes, de descifrar el mundo.
Gracias por leerme con tanta minuciosidad y respeto. Un abrazo

RAQUEL BARBIERI dijo...

Dante,

Tuve un problema con las cookies (de la máquina) y no podía hacer comentarios ni en mi blog ni en los otros (acabo de arreglarlo).

Me hiciste reír tanto con lo del caballiiiio de la maestra primaria, ese caballo inexistente para nosotros, en donde encuadraba también una lliiiuvia que no guardaba relación con la yuvia, en fin. Me queda sonando tu reflexión:

"Si el caballo escolar era en realidad un simple cabayo apenas poníamos un pie fuera del aula, ¿quién nos aseguraba que todo lo demás que nos enseñaban en aquel lugar no era igualmente arbitrario, discutible, relativo?"

Hablando de otra cosa, recién vi una película en donde el personaje principal era un gato parecido a Federico. El gatito era el hilo conductor de la trama, siempre testigo de situaciones humanas tremendas.

Abrazo doble mío y de Renata:)

MGJuárez dijo...

Hola, bon dia, Dante. Sobre el blog, está cerrado a comentarios, no creo tenga la mayor importancia. Es un espacio reciente y así me ofrece más tranquilidad hasta estar más segura qué hacer en él, o con él. Gracias por tu interés, es la segunda vez que me lo dices. Yo no soy anónima, es decir, puedes ver mis diferentes sitios con un ¡clic! rápido.

Como te comentaba, soy bilingüe y como tal escribo en dos lenguas, eso es una suerte; ¡ojalá! escribiera en muchas más lenguas, ¡ojalá! supiera hablar en las diferentes lenguas de tantas personas de fuera que tienen la necesidad de que las atienda, aún así, lo intento, y no les impongo ninguna de mis dos lenguas, mi ética profesional y personal me lo impide. Creo que se hace un gra massa con las lenguas, cuando los problemas son otros en nuestra sociedad. Se habla, pero no se dialoga.

El caballo de tu dibujo me encantó, creo quedó manifiesto; se entiende perfectamente la "pequeñez" del personaje que lo monta. Pero el tipejo dolía tanto, que hasta verlo así magníficamente empequeñecido, tal cual era, vil e insignificante, encima de tan bello animal, me cuesta aceptarle. Solo quise decir eso.

Un abrazo,
Montse.

carmen dijo...

A eso que me cuentas lo llamo yo cerrazón( segunda acepción del diccionario de la R.A.E),incultura etc etc.
¡ Una pena !.
Saludicos.

el objeto a dijo...

sí, pero está claro que esa naturalidad para cohabitar diversas lenguas, también los préstamos italianos, os ha hecho más rápidos, más astutos con el lenguaje, creativos y analíticos,

mi sueño de pequeña fue siempre poder habitar esas otras lenguas y hasta el chino llegué!
sigo disfrutando del sueño cumplido

abrazo Cacho

Anónimo dijo...

Montse:
lo de los comentarios tiene la importancia que tú le adjudiques; te hace sentir más acompañado...a veces.
Envidio la posibilidad del bilingüismo, algo que algunos quieren (hacer) olvidar. Como tú, quisiera saberlas todas o que todos hablaran mi lengua: para mí la comunicación con los demás es muy importante, fundamental.
A veces se intenta pagar con la misma moneda, reproduciendo una y otra vez lo que nos ha herido. Son vidas condenada al fracaso, la soledad y el enfrentamiento, con los que sólo algunos medran. Y mucho.
Maticé algunas cosas por puro preciosismo. Espero lo entiendas.
Entrecortadamente, ya que el aparato me estaba dando el día.
Abrazo!

dante B dijo...

Montse,
el del comentario anterior vengo a ser yo con antifaz, en plan el Zorro.


Raquel:
supongo que para tí esto de los idiomas no tiene secretos. Has decidido hablarlos todos!
Algo verde de envidia, al menos puedo compartir contigo los pequeños secretos porteños, los tics de los que nacimos algo extranjeros en nuestro lugar de origen.
Creo que todo viene de colapso y catástrofe: a mí tampoco me funciona muy bien el pecé estos días.
Me hiciste releer una frase mía y siento la necesidad imperiosa de agregarle algo más. Gracias.
Un abrazo para las adorables chicas Erre

dante d'aquí dijo...

Carmen:
tú lo has dicho con todas las palabras. El peligro es ese: la cerrazón, la incultura, siempre generan violencia.


Vanessa:
el error de algunos es que al entender un poquito de cada uno de los idiomas que teníamos cerca, olvidamos o desechamos la posibilidad de profundizar en ellos.
Y perdimos, o no ganamos, tu posibilidad de disfrutar como un chino, por poner sólo un ejemplo.
Besitos

MGJuárez dijo...

Jajajaajaa, Dante... el ¡Zorro! Simpático el personaje. Muchas gracias por comunicarte, siempre.

Ahora te invito a leer -cuando tengas tiempo ¡eh!, no me gusta nadie se agobie-, pues a leer una entrevista que realicé a Jean Portante, la traduje yo, pero finalmente me ayudó en el repaso una persona increiblemente generosa y encantadora, verás su nombre al principio de la entrevista.

CdP entrevista a Jean Portante

À bientôt!
Montse.

Bel M. dijo...

Yo tuve una educación primaria, y hasta bien entrada la secundaria, tan franquista, pertinaz, mezquina y tremebunda que lo que tú cuentas me parece una especie de paraíso.
Eso sí, también afuera me esperaban libros y cuentos y canciones, si no, ¿cómo hubiéramos sobrevivido?
Es encantador cómo lo cuentas, especialmente la alusión a la "princesa europea insomne". Ahora me siento mucho mejor, ya no soy una española con problemas para coger el sueño.
¿Conoces el poema de Pere Gimferrer
"Arde el mar"?
"Oh ser un capitán de quince años
viejo lobo marino las velas desplegadas
las sirenas de los puertos y el hollín y el silencio en las barcazas
las pipas humeantes de los armadores pintadas al óleo...
(fragmento)
Besos.

Dante B. dijo...

Montse,
no te preocupes por mí, no me agobiaré. No suelo hacerlo salvo que sea de extrema necesidad.
Cuando lo lea te lo comento.
Ignorante, no se quién es este señor.

Dante B. dijo...

Bel:
es así como suenan ciertas cosas en mi cabeza. Para nosotros, tan republicanos a pesar de todo, las princesas y los reyes eran seres de cuento, personajes irreales o al menos propios de otras épocas.
La niña de piel de asno, algo histérica ella, notaba los garbanzos a traves de una parva de colchones: vaya delicadeza de piel y de sentidos. Todo esto mientras se escondía de un padre violador sin piedad alguna. Si hasta la palabra asno para nombrar a un burro nos parecía aristocrática.
No conocía el poema. A Gimferrer, vecino de Rambla de Cataluña, lo veía cada día hasta que se mudó a Madrid, quitándose el abrigo, el pelo largo, la bufanda y según puede verse, el malhumor constante.
Un abrazo

Daniel Rico dijo...

En el industrial, era el año 81, tenia una profesora de dibujo tecnico que acostumbraba tirarnos con el borrador por la cabeza para hacernos ver, mas alla de toda duda, que estabamos distraidos. Pensamos en quejarnos al director, pero nos advirtieron que era un interventor: un oficial de la armada.

Dante B. dijo...

Daniel,
simpática la profesora.
Aquí sucede casi lo contrario: los golpeados suelen ser los adultos.
Ahora se discute si dejar de tutear a los maestros y profes, como si todo fuera algo formal y no un malestar profundo, un terrible cambalache sin arreglo a la vista.
saludos

Gise =) dijo...

Hay cuantas cosas les enseñamos a los niños que deben decir y luego cuando hablamos en las reuniones con sus propios padres ya damos por olvidadas... lo digo incluyéndome como maestra que soy, y comparto lo que dice Tello de la tercera persona del singular que nunca lográbamos entender, pero y la conjugación de los verbos en pretérito pluscuamperfecto??? "hubiera o hubiese cabido" quien de la plantilla docente de algún colegio hablaba así en una reunión de padres???
Por suerte en mi época de estudiante el puntero no existía no así la campana con la que pretendía hacernos cayar la maestra de jardín de infantes...
Al llegar a España como todos los argentinos tuve que cambiar mi forma de hablar para poder hacerme entender, no era facíl en una cafetería preguntar " de que querés el bocadiyo de tortiya?" porque dicho así no me entendía nadia... en fín que ocmo mi madre es adepta al cine español tampoco me costó tanto pero tengo amigas que aún no lo logran....
Ahora eso sí la gran influencia del inglés en el castellano -argentino tampoco creo que sea muy buena... porque como dice Beatriz con respecto a los sms allá, en Baires, al menos pasa lo mismo o peor si le agregas vocablos ingleses...
Besitos y que geniales los comentarios que generó este post!!!

Gise =) dijo...

Te acrodás de Jacinta Pichimaguida???? quien tenía una maestra asi???? creo que solo la imaginación del autor de la serie...
Más besos!!!!

Dante B. dijo...

Gise uno y dos,
cómo no acordarme?
Evangelina Salazar, la mujer de Palito...Era taaaaaaaaaaaan buena que no se la creía. Ahora, frente a la invasión de personajes despreciables de carne y hueso, sería de agradecer alguno así, aunque fuera de ficción.
Ye estoy A FAVOR DE TODAS LAS FUSIONES!!!
Las lenguas puras existen solamente en los libros de texto.
Besos, Gisella

Darth Tater dijo...

¿Qué es un punterazo? A mí me es más familiar el castigo de Daniel, ése de aventar el borrador a la cabeza de los distraídos.
Yo también tuve la fortuna de contar con una educación bilingüe durante mis primeros años. Lo que me dejó es una pasión por las plumas fuentes y los tinteros porque fuera de ello no suelo practicar el francés. Recuerdo, más que los castigos, el morbo que nos producía el notar que la Mademoiselle no usaba ropa interior.
Por otro lado es una pena que una lengua tan noble como el castellano se esté ridiculizando gracias a éso del sms. Pero supongo que igual sucederá con otras lenguas. ¿Será que algún día los estadounidenses lo logren y el inglés prevalezca como la lengua universal?
p.d. Voy corriendo a la segunda parte, me has dejado picada con el texto.

Dante B dijo...

Darth:
¡Vaya! tú corriendo y yo detrás...
Un puntero es lo que tiene la señora Day en las manos. Se usaba para señalar algo en el pizarrón y también para sacudírtelo por algún lugar del cuerpo cuando no hacías lo que te ordenaban.
Creo que los chinos ganarán esa batalla. Son muchos más y tienen ganas.