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lunes, febrero 22, 2010

susurros, gritos, susurros


Cincuenta años, medio siglo.
Una buena cantidad de tiempo para una vida humana, realmente poco, casi nada, para la historia del planeta.
En este año, durante el último mes en realidad, han cumplido cincuenta años años los gritos de Janet Leight en la impoluta bañera del espigado y nervioso Norman Bates.
Motel, ducha, sombra, cuchillo, sangre y como resultado Psicosis. Una película inmensa, sobre todo durante su primera mitad, cuando Alfred Hitchcock decide inaugurar la modernidad en el cine. Lo había intentado antes con un experimento que basculaba entre el teatro clásico y la recién aparecida televisión: The rope, pero aquel tour de force auto-impuesto -largas escenas rodadas sin corte ni montaje alguno- sólo había demostrado que el nuevo medio no podría con él.  Psicosis debía ratificarlo en ese lugar de privilegio dentro de la modernidad que la aparición de la nouvelle vague francesa parecía poner en duda.



Otros cincuenta años, el mismo medio siglo.
La edad de la bella cantante nigeriano-británica Sade.
Críticos y periodistas suponían que su retirada del mundo de la música sería definitiva.
Afortunadamente se equivocaban.
Para que todos aquellos gourmets, y gourmands, de su música susurrante podamos festejarlo, ha sacado un nuevo disco.
Se llama Soldiers of Love y en él sigue tan fiel a sí misma como muchos deseábamos.

martes, octubre 27, 2009

¿Simpatía por el demonio?


Otra semana trajinada a pesar de la ausencia sin preaviso de un trabajo bien remunerado.
Insoslayable exposición Mallol en La Pedrera, Trío de Tango (Bataglia, Picó, Mercadante) al alcance de la mano en la librería Martínez Pérez de la calle Valencia, comidas con risas, azucares y abundante colesterol en casa de amigos.
Hubo bastante más, aunque prefiero no comentarlo.
Si pudiera desdoblarme, ahora mismo debería estar en la presentación del nuevo Premio Anagrama: el viernes llegó una invitación para esta tarde a las 19.30, y yo, que no sabia si tendría impulso suficiente como para llegar hasta allí rebosante de Energía, Encanto, Elegancia, Envolvente Evanescencia, Erótico Envión y todas esas otras pequeñas cosas tan suplerfluas como imprescindibles para un gran Evento de estas características, dejé que el tiempo pusiera mis dubitativas ganas en su sitio. Aquí estoy, el reloj marcando la hora señalada en el tarjetón gris convite y yo aún en mi casa. Otra vez el tiempo implacable ha decidido por mí, aposentando mis asentaderas en la incómoda silla de Ofiprix, obligando a mis manos a jugar torpemente con el teclado gris y negro de Logitech en un intento posiblemente vano de elaborar otro post sin rumbo fijo y destino náufrago. Todo resulta demoníaco, como aquellos depravados rockeros que confesaban sin ningún pudor su fascinación por Belcebú. Me pregunto si los morritos de Jagger hubieran despertado la compasión del monseñor Torquemada, Tomás de, ese ínclito vallisoletano tan enemigo del diablo y el judaísmo como afecto a las carnes muy bien asadas, a fuego lento.

Leo a Foucault comentado por Miguel Morey. Nunca es tarde si la dicha es buena, decía mi madre mientras se le escapaban los ojos hacia un cielo no demasiado lejano y bastante poco angélico, con toda seguridad sensual y demoníaco.
Copio una cita de Deleuze, hasta el momento desconocida. Por extrañas razones que la razón no alcanza a descifrar del todo, describe certeramente la que pretendo sea mi posición habitual frente al mundo, el demonio y la carne:
No se trata de predecir, sino de estar atento a lo desconocido que llama a nuestra puerta.
Vamos siendo, y ese ser propio que decimos conocer, el mismo que podemos describir, definir, estereotipar, ya no es actualidad sino historia pasada. Vamos siendo, y es la acción la que nos define con más certeza que nuestros engañosos intentos hagiográficamente autodescriptivos. Satán nos confunde, haciéndonos juzgar nuestro pretérito presente desde un yo desdoblado que se supone otro.
Me levanto del asiento. Necesito música. ¿Conocen a Concha Buika, esa demonia?

Si la mayoría respondiera afirmativamente me harían pensar en luciferinas conspiraciones, ya que esta chica isleña no consigue siquiera que los noticieros nacionales de televisión (¿o debería decir los noticieros de televisión nacionales?) le dediquen tantos minutos de promoción como los que suelen dedicar, por ejemplo, a esa petarda incombustible llamada Marta Sánchez. Cierto que la Marta es rubia platino, y la Concha, con perdón, mallorquina, mulata y agitanada, pero entonces, ¿para qué sirven las campañas de discriminación positiva? ¿Acaso para el exclusivo regodeo de esas señoras ministrables de ilimitado, e indescriptible, vestuario?
Encallado en las cenagosas aguas de la duda, debatiéndome entre el proceloso mar del inconsciente y las corruptas orillas de la cotidianeidad, llego al final de este texto sin destino preciso. Mientras tanto, y como contrapartida a la insistente campaña de "Somos Iglesia Catolica"(¡SIC!), el diablo seguirá sobrevolando los posts, navegará alegremente por internet, se paseará con absoluta libertad por los sillones presidenciales, las alcaldías y los escaños.
Posdata: la curiosidad me lleva hasta la página web de Anagrama. ¿Quién habrá ganado el premio de novela de este año? No hay ninguna noticia sobre los premiados. Tampoco la he visto publicada en ningún otro medio. Extraño. Busco la invitación y la releo. La entrega es el lunes que viene, día dos de noviembre. Todavía tengo tiempo de crearme ganas. Espero que Luzbel no siga metiendo la cola también por mi casa y pueda contarles a mi regreso los pormenores de la fiesta.
Fotografía de Jamie Baldridge

viernes, junio 20, 2008

¿Bailamos un Tango?

Mayo glorioso, junio fatigoso. Al menos mis sentimientos podrían describir estos meses así. Mi razón, siempre más lenta, necesita un poquito de tiempo para llegar a definir de manera relativamente precisa todo lo que está pasando. Estos últimos días la realidad ¿exterior? se abalanzó sobre mí con una prepotencia bastante desagradable. Tomé conciencia de muchas cosas que prefiero no contar aquí. Sería verme obligado a poner nuevamente debajo de este post, como etiqueta, "la horrible realidad".
A cambio dejo una función de gala para todos los amantes del cine musical, de la danza y el espectáculo en general. Cuando hace unos días falleció Cyd Charisse me puse a buscar imágenes suyas, cualquier trozo de película donde pudiéramos verla bailando en alguno de sus momentos de máximo esplendor. Encontré la rareza que quiero compartir con ustedes. Cyd, una tejana estadounidense que tomó clases de danza para superar un ataque de poliomielitis, baila Orchids in the Moonlight, un tango "de salón" interpretado por la orquesta habitualmente caribeña del catalán Xavier Cugat. La acompaña Ricardo Montalbán, un galán mexicano convertido con los años en un personaje intergaláctico de la saga futurista Star Trek. La película, ON AN ISLAND WITH YOU, se estrenó en 1948 y estaba dirigida por Richard Thorpe, un profesional todoterreno con un apellido que no inspira demasiada confianza.
Los abanderados de la fusión globalizada no han inventado nada nuevo. Los defensores de las purezas nacionales podrían tomar nota de cuanto más divertido resulta mezclar las cosas.
Postdata: Raúl "Alma Difusa" me pide un mejor partenaire para Cyd. ¿Quién puede, como este, subir a un coche de caballos con tanto desparpajo y elegancia? Por otra parte, Isabel quería saber el nombre de esa película con números musicales realmente perfectos. Pues allí van estos plus para ellos. Pulsad sobre las líneas coloreadas y sabréis de qué estoy hablando.
ilustra : portada de un disco de Xavier Cugat con un dibujo hecho por él.