Vengo de un país donde a los plumbagos se los llama jazmines del cielo y a las vulgares cintas de jardín, esas plantas de largas hojas verdes y blancas que lanzan hijitos al mundo sosteniéndolos con un fuerte a la vez que flexible cordón umbilical hasta que tocan tierra, desarrollan raíces y se convierten a su vez en plantas adultas, capaces de conservar y difundir la especie, se las ha rebautizado como lazos de amor.
Fáciles de propagar -"llevate un gajito querida, siempre prenden"-y tanto o más fáciles de cuidar, podríamos pensar que estos lazos de amor son indestructibles. Sin embargo no es así. No les gusta el sol directo, pero necesitan de él para que sus hojas adquieran el aspecto bicolor que las caracteriza. Precisan agua, pero el exceso de riego las llena de pulgones y cochinillas y además pudre sus raíces.
Fuertes y a la vez sensibles estos lazos de amor vegetales, verdes, botánicos...y aquí me callo.
Las coincidencias son demasiadas, por lo que resulta casi estúpido hablar de metáforas.
Es viernes y llevo un día muy ajetreado: traslados, mudanzas y cambios; tantos, que hasta la almohada donde apoyaré esta noche mi cabeza es nueva. La otra se fue anoche con el camión de la basura, atiborrada de sueños ya viejos y, deseo, espero, de algunas reiterativas, angustiosas, infantiles pesadillas.
Que este fin de semana los encuentre felices.
Para ayudar a que esto sea posible, los dejo con una antigua ilustración animada. Se trata de una canción pegadiza y tontorrona que me persigue desde la niñez, unida a los dibujos de Max Fleischer (1883-1972), padre de Betty Boop, Koko y muchos otros personajes anteriores a los más exitosos y popularizados del clan Disney. Una estimable bonaerense afincada en Madrid, Noemí Vázquez Rosselli, la colgó hace unos días en su exquisita página de facebook: gracias a ella por recordármela.
A Fleischer me lo hizo conocer mi inolvidable amigo Daniel Melgarejo, personaje irrepetible, dibujante inquieto, buscador insaciable de imágenes y sensaciones; otro lazo de amor indestructible en lo que ya parece el producto de una vida anterior, de tan lejana en el tiempo y la distancia.
Rachel Portman compone la partitura de El regreso de Ulises (The Return,
Uberto Pasolini, 2024), la historia de Odiseo contada desde el momento de
su vuelt...
Hace 4 días


