[image: They Call Me… The Glamorous Monique]They Call Me… The Glamorous
Monique
Recognized through the queer club scenes in Hollywood and London, Monique
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Hace 3 días
Alimento para corazones desesperados : el blog de DANTE BERTINI ダンテ ベルティニ -
En mi primer viaje a Argentina, con el gobierno militar del "Proceso" aún en el poder, trataba de convencer a mis amigos para que escaparan de aquello que yo, ciudadano de la libérrima Ibiza desde hacía varios años, veía como un auténtico reino de la represión involutiva y el terror más sangriento, apenas encubierto por presuntas maniobras regeneradoras de lo que se suponía era la auténtica libertad democrática. En casi todos los casos me encontraba con una respuesta inesperada: aquellos añorados amigos porteños trataban de convencerme de que el equivocado era yo. Acostumbrado a ciertas maneras decadentes europeas, influenciado por la profusa propaganda antiargentina -hábilmente manipulada por los intereses angloestadounidenses, siempre ávidos de la riquezas petrolíferas del Cono Sur- no podía entender una realidad de la cual me había alejado por un impulso que todos encontraban sumamente frívolo y absolutamente irracional.
Posdata: sí, lo sé, murió Paul Newman. El muchacho de la cara perfecta y el cuerpo siempre juvenil, ese actor de mirada limpia al que ni siquiera los personajes de Tennessee Williams lograban dotar de perversidad, ha dejado la vida. Nos ha dejado también a nosotros, aunque podríamos decir que ya lo había hecho mucho antes, al finalizar su última película. Si hubiera muerto joven como James Dean, o al menos como Marilyn, hubiera redondeado el mito: sería un poster en cada habitación adolescente y una camiseta sobre muchos cuerpos jóvenes. Permitirse envejecer con todas sus arrugas resta a su currículum de ídolo juvenil un montón de puntos. Agrega cientos más para los que como él optamos por no acelerar a fondo, permitiéndonos un trayecto más suave; menos aventurero, pero también menos riesgoso.
El sábado nos quedamos en casa para ver Eurovisión. Vinieron amigos, tres, con tartas y empanadas de distinto tipo. Nosotros pusimos macedonia para estar a tono con el certamen. La votación casera anduvo por el lado de los ucranianos, aunque el chico de Israel, prohijado por Dana International, la ganadora transexual israelí de 1988, conmovió bastante nuestras retinas sin dañar nuestros oídos. Ganó la canción rusa, tan extravagante como el Chikilicuatre de origen catalán, aunque en estilo Teatro Bolshoi, con patinador rubio, violinista sinfónico y Stradivarius de cuatrocientos años. Como se trata de un concurso y además no soy modesto, me anotaré dos puntos. Cuando casi al terminar su canción, el ruso comenzó a desprenderse la camisa, comenté: "Este chico tiene muchas ganas de desnudarse..." ´Hoy me enteré que su lanzamiento en el mundo del "show business" fue a través de unas fotos donde aparece cubriéndose las partes más íntimas con un casco de moto color rojo. One point. Memorioso auditivo, creí encontrar parecidos más que evidentes entre la canción ganadora interpretada por el nudista Dima Bilan y alguna muy popular de otra época. Cacho de pan: two points. Resultó ser un tema de Cat Stevens, un cantautor de éxito que cuando su carrera comenzaba a declinar decidió convertirse al musulmanismo, abandonando el mundanal ruido pop. La canción de Cat se llama Wild World, Mundo Salvaje. La ganadora de Eurovisión Believe, Cree. Con sólo pulsar sobre los títulos aseguro un sinfín de emociones muy variadas, además de unos minutos de sano y alegre entretenimiento. No está nada mal para empezar una semana sin demasiados alicientes.
Una larga y triste posdata: Ha muerto Sidney Pollak (1935-2008). Además de que ninguna de sus películas, aún las menos conseguidas, me defraudó totalmente, dirigió algunas tan especiales e inolvidables para mí como ¿Acaso no matan a los caballos?, desoladora imagen de una sociedad en crisis, la divertidísima Tootsie, o Los tres días del Cóndor, donde, además de mantenernos prendidos de la pantalla durante todo su metraje, nos explicaba el porqué de muchas guerras en menos de diez líneas de diálogo. Fue también productor y actor -tan inquietante como precisa su aparición en Eyes Wide Shut, el último film de Kubrick-, logrando, en esta última faceta de su trabajo, convertirse siempre en el personaje que interpretaba, al punto de hacernos creer, como en Maridos y mujeres, que realmente era un señor de la calle, amigo del director, que se había metido en el film a contarnos parte de su vida porque Woody Allen se lo había pedido expresamente.