
En septiembre del 2007 publiqué este poema, Baldío, en mi blog amorimás. Aunque está guardado en la carpeta de posibles de algún editor, hasta el día de hoy nunca fue publicado en libro. El lunes de esta semana lo leí en la librería Bertrand y al final del encuentro varias personas se acercaron a preguntarme donde podían encontrarlo. Regalé las dos o tres copias que llevaba conmigo y además prometí hacerlo llegar a todos aquellos que me lo pidieron. Aquí y ahora cumplo, como es debido.
Volvería.
Si supiera que tú estás allí,
parado ante la misma puerta
y la puerta estuviera en su lugar
enmarcada en su marco
encastrada en sus goznes.
Si existiera todavía aquella casa
en la misma esquina
con la misma farola, el mismo árbol
yo volvería.
Volvería, sí
si pudiera encontrarte caminando por la misma calle
si pudiera sentarme a conversar contigo como antes
asustado yo de tu energía desbocada
cabalgando vos en ella, sin importarte nada.
Volvería, sí que volvería.
Si pudiera entrar en el portal que acogió mi infancia
si pudiera trepar por la escalera, atravesar las puertas,
encontrarme a mis padres esperando ante la mesa recién puesta.
Volvería, no lo dudes,
volvería
si la casa que fue
fuera mi casa
y no un campo yermo, desolado
donde de mí no queda nada.
En la foto -de Carlos Saevich, gracias- mi amiga Diana Godement y yo, ambos con dulces diecinueve años en la terraza de mi casa paterna: Rivadavia 3819, barrio de Almagro, Buenos Aires.

