viernes, marzo 28, 2014

BEA(TRIZ DOUMERC), ADIÓS


Esta mañana, mientras desayunaba, recibí un email:
 
Querido Dante:
Para decirte que ayer, 26 de marzo, la Bea de todos los veranos y de todos los inviernos, se ha ido, tranquila y en calma.
Un abrazo muy fuerte
Gabo
 
 
Sabía que pocos meses atrás había despertado sin despertar, sin embargo, aunque las esperanzas de una recuperación eran remotas,
algunos guardábamos la ilusión de un milagro.
Ahora, su hijo Gabriel me anunciaba que ya no volveríamos a verla nunca más.
Quizás por causa de esta idea insoportable, me sumergí un poco más en la corriente que me había acercado tan mala noticia
y busqué su cara, esperando encontrarme con muchas versiones de aquella mujer tan afectuosa como inteligente,
tan cálida en su hospitalidad como aguda en sus observaciones;
una parienta adoptiva que solía recibirte feliz, acompañada siempre por sus empanadas y sus ironías.
 
Había una sola foto, sólo una, junto a una lista de su extensa obra.
No llegué a conocerla en esa, su espléndida, bellísima juventud.
La escritora argentina Beatriz Doumerc fue uno de los regalos imprevistos de mi exilio europeo, cuando,
ya viuda del artista plástico Ayax "Pacho" Barnes, se había convertido en la rama central de una familia tan especial como ella, igualmente cosmopolita y variada, además de numerosa.
Para nuestro dolor, se murió ayer con 85 años.

Me dicen que tranquila y en paz.
Encendida, luchadora, apasionada amante de la vida, espero y deseo que haya sido así.

Adiós, querida.

(La foto de Beatriz en una playa de Punta del Este, Uruguay, es un regalo de su hijo, Gabriel.
Me la envía diciéndome que lo hace pensar en "Un verano con Mónica", la melancólica película de Bergman. Sí, es verdad: Un verano con Bea.)

jueves, marzo 06, 2014

EL CARTEL DE LA MUESTRA DE CINE IBEROAMERICANO DE LLEIDA 2014


LA MUESTRA DE CINE LATINOAMERICANO DE CATALUÑA PRESENTA EL CARTEL DE LA 20 EDICIÓN
La Muestra se celebrará en Lleida (Lérida) del 4 al 11 de abril, ha presentado el cartel de su 20 edición: una creación del diseñador Dante Bertini, quien explica que en esta ocasión, para celebrar la 20 edición de la Muestra, ha decidido alejarse de las habituales ilustraciones fotográficas o pictóricas sobre temáticas afines a ella y nos subraya: “Contradiciendo al tango, estos veinte años son mucho. Mucho cine, mucho trabajo, muchas visitas, muchos encuentros, muchos amigos, muchas buenas películas. Muchos recuerdos, en suma. Y si a veces los recuerdos son sombras en nuestra memoria, para mí, el recuerdo de estos años está lleno de imágenes, destellos, color, nombres, personajes. Superpuestos y mezclados –la información es cuantiosa- pero tan cálidos y vibrantes como el rojo que elegí de color predominante. En el UNO está Lleida, no podría ser de otra manera, y el CUATRO, con esa pierna quebrada, tanguera, nos muestra el camino futuro, el comienzo de otra década de descubrimientos y revelaciones.”

La Mostra, que se celebrarà a Lleida del 4 l’11 del proper mes d'abril, ha presentat el cartell de la seva 20 edició: una creació del dissenyador Dante Bertini, que explica que en aquesta ocasió, per celebrar la 20 edició de la Mostra, ha decidit allunyar-se de les habituals il·lustracions fotogràfiques o pictòriques sobre temàtiques afins a la Mostra i ens subratlla: "Contradient al tango, aquests vint anys són molt. Molt cinema, molta feina, moltes visites, moltes trobades, molts amics, moltes bones pel·lícules. Molts records, en definitiva. I si de vegades els records són ombres en la nostra memòria, per a mi, el record d'aquests anys és ple d'imatges, centelleigs, color, noms, personatges. Superposats i barrejats - la informació és molta - però tan càlids i vibrants com el vermell que vaig triar de color predominant. A l’U està Lleida, no podria ser d'altra manera, i el QUATRE, amb aquesta cama trencada, tanguera, ens mostra el camí futur, el començament d'una altra dècada de descobriments i revelacions."

martes, febrero 25, 2014

D(IBUJ)ANTE BERTINI EN FACEBOOK:

EL CANTANTE Y COMPOSITOR ARGENTINO LUIS AGUILÉ

GUSTAVO ADOLFO BECQUER, POETA

LUIS SANDRINI, ACTOR ARGENTINO

DREW BARRYMORE, ACTRIZ

ANDREU BUENAFUENTE, PRESENTADOR Y  MONOLOGUISTA ESPAÑOL.

miércoles, febrero 12, 2014

H(0M)ENAJES


 







 
Por orden de aparición: el pintor Baselitz, el músico Charlie García,  Clark Gable,  el pintor estadounidense Basquiat,  el cantautor Luis Alberto Spinetta, Woody Allen, la cantante argentina Elba Picó,  el escritor William Burroughs, Salvador Dalí, Julio Cortázar.

sábado, noviembre 16, 2013

NORMA ALEANDRO: MASTER CLASS


Hace años, cuando la madre de Jorge nos mandaba revistas argentinas cada quince días para que no perdiéramos los lazos con nuestro país de origen, me enteré de que Norma Aleandro iba a estrenar una obra de teatro donde personificaba a María Callas. Llevaba años sin ir a Buenos Aires, pero en aquel momento tuve ganas de tomar un avión y llegar a tiempo para el estreno de aquel acontecimiento, para mí, trascendental.
La había visto en una Hedda Gabler escalofriante poco antes de partir hacia Europa. Dirigida por Alberto Ure, en el elenco estaban también Blanca Lagrotta, Emilio Alfaro, Roberto Durán, Leonor Manso y Heddy Crilla, actriz sutil e inolvidable maestra de actores.
La puesta rompía los cánones clásicos y jugaba con un diálogo discordante entre la acción y la palabra. El texto de Ibsen se respetaba con casi absoluta fidelidad, pero los actores, mientras lo decían, desplegaban técnicas más propias del teatro descarnado y violento de Grotowski. Un tour de force del que todos los intérpretes salían airosos y el público trastocado por la fuerza estallante de una puesta en escena memorable, única, auténticamente revulsiva.
Cuarenta años después, esta mujer increíble vuelve a emocionarme encarnándose en una María Callas terminal, vieja leona que, aunque triste y solitaria, conserva todas las garras y el genio necesario para usarlas sin remilgos ni arrepentimientos.
La esperé a la salida, como solíamos hacer, y con toda seguridad aún siguen haciendo, los fans porteños con sus admirados ídolos. Quería verla de cerca y recordarle que mucho antes del estreno de su Hedda Gabler, había visitado mi pequeño apartamento de la calle Chacabuco, primer piso sin ascensor, en el porteñísimo barrio de San Telmo.
Estábamos con algunos amigos, como cada día, cuando sonó el teléfono. Sería cerca de la medianoche, y aunque éramos porteños, jóvenes y bohemios, nadie se atrevía a llamar a aquella hora a una casa que no fuera la suya, salvo que lo hiciera para dar alguna muy mala noticia. Para nuestra sorpresa era Néstor Tirri, por esos tiempos ayudante de dirección de David Stivel. Me preguntaba si me divertía que viniera a casa para festejar que Israfel, de Abelardo Castillo, (un particular biopic de Edgard Allan Poe) había ofrecido su última función de la temporada aquella misma noche. Dije que sí, sin suponer que nuestro amigo vendría acompañado por parte de la compañía, entre ellos el actor principal, Alfredo Alcón, quizás el más prestigioso de la Argentina, y la por entonces pareja de éste, Norma Aleandro, una actriz de casta, hija y hermana de actores. La visita inesperada se convirtió en una fiesta concurrida y, un poco a nuestro pesar, escandalosa.
Mi vecina de arriba era una cordobesa amable y soportaba con estoicismo nuestra música, charlas y discusiones hasta altas horas de la noche, sin embargo el zapateado flamenco y los olés de mis invitados eran un plus excesivo para cualquiera. Cuando sonó el timbre supe en seguida que era ella y le pedí a Alcón que la atendiera. Una estrategia para alivianar los posibles reproches. La treta tuvo un resultado absoluto. Mi vecina, embobada, terminó disculpándose por la irrupción, pidió permiso al actor para darle un beso en la mejilla y divulgó, por el edificio primero y por todo el barrio después, que nosotros éramos personajes de incógnito que se codeaban con grandes estrellas del cine, el teatro y la televisión.
La otra noche, todavía emocionado por su actuación en Master Class, recordé esta visita a Norma Aleandro, sabiendo que con toda seguridad no se acordaría de una anécdota tan poco trascendente.
Me miró con ternura y dijo: "¡Pero si éramos unos niños!", y enseguida, cambiando el tono y la expresión de su mirada, agregó: "Alfredo está muy malito. Ruega por él".
 

martes, octubre 22, 2013

CUALQUIER DOLOR DE CABEZA...


 
"El suizo Weber fundó en el año 1910 la agencia de publicidad Exitus e importó a Buenos Aires dos calificados artistas gráficos. El farmacéutico Suárez Zabala, dueño del laboratorio que en la Argentina procesaba aspirina con la marca Geniol, era un cascarrabias a quién los excepcionales dibujantes de Exitus, Lucien Achille Mauzán y Gino Bacasille, no lograban complacer.
Cansados de que el industrial les rechazara todas las ideas y suponiendo que ya lo habían perdido como cliente, decidieron vengarse. Realizaron una caricatura del empresario donde este lucía de perfil con su cráneo sembrado de clavos y tornillos, el lóbulo de una oreja comprimido por un clip metálico y su nariz atravesada por un alfiler de gancho. A pesar de tales tormentos, el personaje sonreía con placidez.
Cuando Suarez Zavala vio el dibujo, en lugar de indignarse festejó la creación y exigió que se utilizara esa caricatura como publicidad de su producto.
Corría el año l925 y había nacido del lápiz de Mauzán la cabeza más icónica de la publicidad argentina."
Acento más o menos, palabra más o menos, esta información la extraje de la red. El blog del MUDI, museo bonaerense del dibujo y la ilustración, atribuye la anécdota al humorista argentino Lorenzo Amengual.
Para mí esa cabeza, que en muchas farmacias adquiría presencia física y volumen evidente, de escultura simbólica o busto patriótico, tiene resonancias casi míticas, todas ellas ligadas a mi infancia en la ciudad de Buenos Aires y, mucho más concretamente, a mi barrio natal, Almagro.
Gracias a la testa caricaturizada de Suárez Zabala y a un pegadizo, simplón, familiar jingle (ya nadie usa esta palabra inglesa tan descriptiva), en ninguna casa de familia faltaban las aspirinas del señor  Suárez Zabala. 
Quizás porque, como decía la cancioncilla publicitaria con aires de cueca o chacarera:
 
Venga del aire o del sol, 
del vino o de la cerveza,
cualquier dolor de cabeza
se quita con un Geniol. 
 
Así sea.

sábado, octubre 12, 2013

procrastinando : PROCRASTINANDO


Tendría que escribir un libro, un best-seller a ser posible, para lograr a través de él la fama, el dinero y las relaciones de alto rango que, según se supone, te harán inmensamente feliz.
Sin embargo, como me aburre sentarme a escribir hora tras hora hasta finalizar un volumen con suficientes páginas, suficiente tema, suficiente interés, para luego, una vez terminado, corregido, revisado, impreso, encuadernado, ocuparme de que alguna editorial se interese por él, lo edite, lo difunda, lo publicite, lo distribuya, logre que el periodismo lo apoye, las librerías lo pongan sobre las mesas de novedades en un lugar muy visible, y, como colofón de toda esta cadena de esfuerzos y buenas intenciones, conseguir que la gente lo compre sin discutir el precio, convencidos de que su satisfacción personal no puede ser completa (¡ja!) si no permite que sus ojos transiten por las páginas del que ha sido considerado unánimemente por el público lector y la crítica especializada como "el libro más importante de las últimas décadas"...
¡Uf, qué agobio! Como diría el Bartleby de Melville: "Prefiero no hacerlo".
Entonces aplazo la labor; dejo semejante tarea propia de supermanes para un momento más propicio y enciendo la tele, riego las plantas, acaricio a mi gato, me enchufo a internet, hago dibujitos que nadie me obliga a hacer -ni siquiera mi insoportable, tiránico superyó- o me largo a la calle, me sumerjo en una cafetería con pastas frescas, muy sabrosas, y sándwiches de buen relleno, voy al cine o al teatro, almuerzo con amigos, pierdo alegremente el tiempo.
En suma: PROCRASTINO.
La palabra suena mal, lo reconozco, sin embargo está de moda y sirve para definir, englobándolas, a un montón de cosas que me encanta hacer. Como verbo es de fácil conjugación:
 
Yo procrastino,
¿Tú procrastinas?
¿Él, procrastina?
 
Ni siquiera exige largas horas de estudio.
Además no hace daño a nadie y, les aseguro, es más que gratificante.
 
Ilustra: foto de Federico el Grande por Dante Bertini

miércoles, septiembre 18, 2013

ESO QUE ALGUNOS LLAMAN ARTE...

 
Me sorprendió que Buenos Aires fuera tan majestuosa a partir de las segundas y terceras plantas y tan ruinosa a la altura del suelo, como si el esplendor del pasado hubiera quedado suspendido en lo alto y se negara a bajar o a desaparecer.
(Tomás Eloy Martínez, El cantor de tango. Planeta)

HE DICHO, y suelo repetirlo hasta el cansancio, que Buenos Aires es una ciudad preciosa.
No tiene un río que la atraviese, ni rascacielos con gorila de celuloide incorporado, ni un símbolo con el prestigio de la Tour Eiffel, pero sus avenidas son espléndidas, el cielo es de un azul celeste que levanta el ánimo y por sus calles hay tanto o más misterios que en una novela de Eugène Sue o Wilkie Collins.
Sin embargo, ¡ay!, siempre hay un sin embargo, tiene también un buen montón de seres aburridos, faltos de talento y rebosantes de agresividad, que se ocupan, es un decir, de llenar cualquier superficie limpia con firmas ininteligibles, insultos de baja estofa, garabatos infantiles y oscura y simple mugre sin ninguna otra posible especificación adjunta.
No resulta nada original. Por aquí, en Europa, no faltan tampoco esta especie de artistas.
En los setenta New York exportó al mundo entero esa supuesta forma de rebeldía, ese supuesto gesto artístico y salvaje, de la misma manera certera y exitosa conque ya había exportado hamburguesas, bebidas gaseosas o pantalones vaqueros.
Para darle más peso a su impronta, tuvo hasta un artista genuino, Basquiat, muerto en plena juventud, como suelen hacerlo las estrellas con desmedida ambición de inmortalidad.

No está bien visto criticar ciertas cosas... y esta es una de esas cosas que, lo se muy bien, son incriticables.
Pasa que desde que tengo uso de razón me muevo entre lápices, pinceles, pinturas y pinturitas de todo tipo y, sobre todo, multitud de imágenes. Son tantas las que han pasado ante mis ojos, tantas las que se quedaron archivadas en mi memoria, que ya no quiero, no necesito, más. Sobre todo si no me agregan nada valioso, si no (me) son necesarias.
Al llegar aquí empezarán las críticas. Ser reacio a ciertas cosas es casi peor que ser adicto a otras. Tu puedes ser de ultraderecha, pero si te adhieres devotamente a los amantes del grafiti y los tatuajes es como si sacaras un carnet de progresista.
Confieso que a mi los cuerpos tatuados no me gustan; los encuentro excesivos. Si son de buena hechura, ¿para qué agregarles firuletes, adornos, fileteados? Y si no lo son, ¿es necesario ponerles abundante publicidad gráfica para compensar sus supuestos excesos o carencias?
No estoy diciendo que los que quieran tatuarse no lo hagan. Allá ellos. Que lo disfruten, que se pongan un tatuaje o mil, que sean tan felices como puedan. Por el momento al menos, nadie te tatúa por la fuerza, salvo que caigas en un campo de concentración o en una cárcel cualquiera (debe haber más posibilidades, aunque en este momento no se me ocurran).


Pero he visto cristales (entre ellos los originales, biselados, de los salones del Palacio de Versalles), mármoles, monumentos, piedras centenarias, esculturas, maderas regias ya inhallables, mosaicos, vagones de tren y metro, camiones de reparto y hasta árboles, cubiertos de torpes gestos, de firmas que descubren la torpeza de los que las ejecutan. Infinidad de joyas irreemplazables del patrimonio urbano han sido arruinadas sin remedio por pura y vanidosa tontería.
Lo comenté entre amigos. "Es la rebeldía juvenil, Dante", me dijeron, como si el solo gesto de ponerle un nombre a algo lo transformara en inocuo o lo hiciera al menos más llevadero.
No es así. Al menos en este caso, los bautizos espontáneos no sirven de exorcismo para lo que en definitiva es pura destrucción del patrimonio urbano y, en muchos otros casos, simple agresión sobre la propiedad ajena.
En Buenos Aires esta "rebeldía juvenil" adquiere características apocalípticas. En una mega-urbe como ella la información es tanta y tan constante que  se agradecerían algunos espacios de silencio.
¿Por qué no permitir que los muros hablen por sí mismos?
¿Por qué no aprovechamos la rebeldía, sea esta juvenil o madura, para aportar nuevas ideas a un mundo que las necesita con absoluta, imperativa urgencia?

Ilustran: pedestal de una escultura bonaerense y un vagón de metro porteño con todos sus cristales grafiteados por fuera. Imposible saber en qué estación te encuentras.


sábado, agosto 31, 2013

Jorge Luis Borges y el amor

 
Jorge Luis Borges contaba que se quedó ciego durante un viaje en tren que hizo alguna vez, no sé muy bien adónde.
Decía que comenzó a ver pequeñas luces, chispazos, brillos -lo más parecido, supongo, a los pixelados de un antiguo aparato de televisión en sus últimos días- hasta que al terminar el tránsito, cuando iba a bajar del coche que lo transportaba, se dio cuenta de que ya no veía nada o casi nada; como mucho, sombras fantasmales.
Sin embargo, escondiendo su timidez detrás de una por momentos decadente elegancia, nunca habló de su presumible desesperación y en algunos poemas se refiere a su ceguera como una perversa bendición divina más que como un castigo sin posibles justificaciones.
Cinéfilo confeso, Borges siguió asistiendo a las salas de estreno a pesar de su ceguera y, acostumbrado a dar las opiniones que se le pedían sin medir demasiado las consecuencias que solían acarrearle, criticaba los filmes por la banda sonora, aunque supongo que, amante como era de los textos y las sagas, el argumento y el guión pesarían lo suyo.
Por este afán comunicador del autor de El Aleph y Fervor de Buenos Aires, en el mismo momento en que toda la Buenos Aires que se consideraba culta o al menos informada, se sumergía estremecida de placer en una Nueva Ola cinematográfica que llegaba, vía Cahiers du Cinéma, desde la nunca demasiado lejana costa francesa, el incorregible Jorge Luis se atrevió a decir que Hiroshima, mon amour de Alain Resnais - Marguerite Duras, le había parecido una película aburridísima.
Su comentario, quizás superficial, apresurado o demasiado inocente, acrecentó la repulsa de toda la progresía supuestamente intelectual de la argentina; la misma que ya lo tenía entre ceja y ceja por otras razones muy distintas.
La mayoría se rasgaba, entre exclamaciones airadas de asqueado rechazo, las Lacostes y los Levi´s, ya que, no totalmente faltos de razón, "¿Cómo podía un ciego opinar sobre cine?" 
Otros, más arteros, acerados, ácidos, proclamaban que Borges entendía muy poco de cine, casi nada de amor y mucho menos de sexo.
No recuerdo que J.L. haya respondido a aquellos comentarios. Cuando sus opiniones causaban demasiado revuelo, cuando no eran aceptadas simplemente como tales, se escondía en su hermético laberinto personal; volvía a sus juegos solitarios:
"¿Piedra, tijera o papel?"
Y como él siempre elegía palabras, en vez de arrojar, cortar o estrujar, escribió uno de los poemas de amor mas contundentes de la lengua castellana.
Se llama 1964.
Ese año Borges, nacido el 24 de agosto de 1899 bajo el terrenal signo de Virgo, estaba rondando los 65 años.
 
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado
Ya no compartirás la clara luna
Ni los lentos jardines. Ya no hay una
Luna que no sea espejo del pasado,
Cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
Que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
La fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
Sino lo que no tiene y no ha tenido
Nunca, pero no basta ser valiente
Para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
Y te puede matar una guitarra.


(ilustra una imagen del filme Hiroshima, mon amour)

viernes, agosto 23, 2013

Una de cowboys, pero con ángel



19 de mayo de 2013 15:46
(Chat con Silvia Silviado. Buenos Aires/Barcelona)

 
-Anoche casi me mandan al otro lado...

-Qué pasó????

 -No, no pasó nada, estoy vivo y sin rastros físicos del hecho.

-Te hicieron daño??? ¿Dónde te metiste?

 -No, nada, no te preocupes... Parece que tengo ángel de la guarda... Te resumo: plaza de Tribunales, 8 de la noche, nadie por la calle, lluvia; me acerqué al Teatro Colón por entradas y me enteré de que un sábado a la noche el Colón puede estar cerrado, como estaba. No se me había ocurrido. Tampoco que en Tribunales no habría ni un solo policía de guardia.
Como tenía que hacer tiempo para ir a la casa de Kado y Sergio, me puse a sacar lagunas fotos del Conventillo del Arte... Antes era un lugar muy under y ahora parece un edificio de lujo... me llamó la atención el cambio. Estaba en eso cuando me doy cuenta que dos tipos jóvenes se acercaban por la izquierda, a los gritos y moviendo mucho los brazos. No había nadie más al alcance de la vista.
Me intranquilizó un poco. No se si hubiera sentido la misma intranquilidad en cualquier otra ciudad, con tantos o más delincuentes por metro cuadrado pero sin tanto discurso mediático sobre la inseguridad ciudadana. Pensé que si eran peligrosos, allí mismo no tenía escapatoria posible. Era mejor ir hacia la entrada del metro, a media calle de donde estaba, sobre la misma plaza, y entonces caminé hacia el bordillo de la acera. Cuando estaba allí, mirando si podía cruzar o no, veo por el rabillo del ojo que uno de los gesticulantes se separa del otro y, apurando el paso, viene hacia mi. Moreno, delgado; tendría unos veintitrés años y estaba vestido como casi cualquier tipo medio de su edad. No me atrevo a decir "normal". En realidad, al menos en esa décima de segundo, no vi nada destacable, nada especial en él.
Cuando está a cinco pasos o menos, mete la mano derecha bajo la chaqueta y me dice:
"Largá todo lo que tenés o te limpio".
Reaccioné extraño. Me sentía frío, nada asustado y, como si fuera otro el que lo hiciera, me oí gritarle:
"¡Andá a cagar, estúpido!", mientras daba un paso para cruzar la calle, por la que venía un autobús a toda velocidad. Eché la pierna nuevamente para atrás, consciente de que si finalizaba el movimiento moría aplastado como una cucaracha.  

 - ¿Y los tipos?

-Fue muy raro todo. Cuando dí vuelta la cabeza los tipos casi corrían hacia la esquina del Colón y se metían en un edificio que tiene un pórtico de grandes columnas. Después me enteré que era la escuela Presidente Roca... a esa hora cerrada, por supuesto.
 
-Que fuerte!
Curiosa tu reacción
Me alegra mucho

 -Caminé hacia Corrientes y de allí a casa de los amigos que me esperaban... Frío, sin ninguna emoción, como si le hubiera pasado a otro. Pensando que si me hubiera pisado el autobús, la noticia, seguramente escueta, a pie de página, hubiera dicho: "Aplastado por un autobús, muere un turista español frente a la Plaza Lavalle". Llevaba mis documentos españoles.

 -Una suerte...Porque aunque les des, a veces son agresivos.

 -¿Darles? Eran dos y muy jóvenes. Me hubieran reventado. Ni se me pasó por la cabeza. En realidad por mi cabeza no pasó nada. Fue una reacción inconsciente en todo el sentido, o los sentidos, de esta palabra.

-Y ahora como estás?

-Muy bien, en ningún momento me encontré distinto. Ayer a la noche anduve caminando por Palermo a las dos de la mañana, después de comer con unos amigos, David y Claudio, que se habían casado aquella misma mañana... Algo más prevenido, nada más.

 -Estupendo

-No le pongo adjetivos, pero sigo aquí y podría estar muerto. Es muy extraño;
frente a Tribunales... y frente a la puerta misma del Conventillo de las Artes, justo en medio.
Bueno, ahora tengo que irme. Te abrazo...besos

 -Qué bueno como te protegiste.

 -No fui yo en realidad, fue ese otro que me acompaña a veces...
o siempre, no lo sé.

 -Siempre, con seguridad!!!
Besitos

-¡Chau!


Documentos anexos
EL LUGAR DE LOS HECHOS:

 
Foto de Arnaldo Colombaroli