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miércoles, febrero 23, 2011

Buñuel: 111


A veces recibo invitaciones:
"Queridos amigos.
Estáis invitados a celebrar el 111 aniversario del nacimiento de Luis Buñuel el próximo martes 22 de febrero.
Los actos tendrán lugar en el Centro Buñuel de Calanda a partir de las 10 de la mañana, en una jornada en la que además de recordar al cineasta aragonés, se hablará de Ecología, de Enseñanza, de Historia, de Cultura… en fin, se hablará de Cine."
A veces estas invitaciones se me traspapelan, porque, pero, la vida sigue igual y nos trae un montón de sorpresas.
Casuales o no, algunas de esas sorpresas son tan intrascendentes como memorables. Desayunar mesa por medio con Sigourney Weaver -bastante menos estresada y llorosa que en la escena de Alien Resurrection recogida por el documental de Zizek del que daba cuenta en el post anterior- puede ser una de ellas. La foto al pie -tomada con la distancia necesaria para no molestar el desayuno, por lo demás normal, de la aguerrida estrella- da borrosa cuenta de esa momentánea convivencia -podría decirse cohabitación- con la clonada Comandante Ripley.


La celebración de Buñuel era ayer, me he perdido la fiesta, pero hoy no es demasiado tarde para recordar a un hombre que me regaló imágenes, historias, diálogos y escenas inolvidables. Además de un libro, su biografía, que está sin ninguna duda entre mis preferidos.
En la foto familiar -de una familia en apariencia muy distinta a la de la obra de teatro que ví anoche en el teatro Borrás- don Luis está de pie y separado del resto...¿o es sólo mi mirada cinéfila la que destaca su presencia del conjunto?


domingo, febrero 06, 2011

Aniversarios



Desayuno en Cornelia & Co., un novísimo lugar por donde todavía se pasean los fantasmas orientales de la extinta Compañía Francesa de la China. Corpóreos y lozanos, bellos y cerámicos, transformados en cacharros de lujo o escondiendo dentro de sí los espíritus evanescentes de otras épocas no tan lejanas, son como restos arqueológicos del museo de una memoria personal, la mía, que quizás ya no tenga compañía alguna y esté condenada a desaparecer cuando el último de esos artesanales objetos resbale entre unas manos húmedas y apresuradas para ir a estrellarse contra el fondo de una pica, o simplemente decidan, por puro cansancio vital, hacerse trizas sobre la superficie embaldosada de la que supongo muy ajetreada cocina del exitoso café restaurante de Valencia casi Balmes.
Me gusta este lugar. Es moderno, amplio y está bien, cálida y amorosamente, atendido; sus lemon pie son excelentes y la cheese cake con salsa de frambuesas es sin ninguna duda la mejor que he comido hasta el momento. Además algunas de sus sillas de estilo "café vienés" imitan un trabajo que vi por primera vez, realizado por mis propias manos, en los, para mí ibicencos, años ochenta, cuando la imaginación y el reciclaje todavía suplían la falta de dinero: collage de papeles diversos, casi todos ellos recortes de periódicos y revistas de moda y actualidades, tapando los deterioros irrecuperables de diversos objetos de uso cotidiano. Sillas, por ejemplo. En el vestidor de nuestro piso conservamos hasta hoy un viejo armario cubierto de amarilleados papeles de periódico en los que se daba cuenta de algunas noticias que nos habían impactado. Un trabajo tan Dadá como el nombre de la tienda de la también ibicenca calle Muntaner donde vendíamos nuestro Art Wear: prendas únicas serigrafiadas con diseños propios y método absolutamente artesanal.
Sentado en una de esas sillas collage -hace algunos meses encontré otras similares en el pequeño restaurante Paradoja de la calle Mallorca, a cien escasos metros de casa -leí esta mañana que Patrick McNee, el atildado protagonista de Los Vengadores, cumplía 89 años. Sólo un muchachote si lo comparamos con Zsa Zsa Gabor, quien, terrible desgracia para uno de los mayores íconos sexuales del siglo pasado, ha inaugurado sus 94 con una pierna menos. La platinada húngara, vértice sobresaliente de un volcánico tripartito fraternal de rubias descocadas, ya no era ninguna piba cuando Jessica Tandy y Marlon Brando estrenaron Un tranvía llamado deseo (1947)en un teatro de New York y le faltaba poco para cumplir veinte febreros en el momento en que la visionaria Tiempos Modernos de Chaplin se proyectaba por primera vez sobre una pantalla.



Gracias a los periódicos me entero también que Mecha Ortiz -excelente actriz de temperamento fuerte y voz cascada- estrenó el drama tranviario de Tennessee Williams en Buenos Aires apenas (?) nueve años después de su estreno neoyorkino y cuando habían pasado casi cinco desde su traslado a la pantalla, bajo la dirección de Elia Kazan y con Vivian Leigh en el papel de la por entonces demasiado teatral, poco taquillera, Tandy. Parece que los milicos "libertadores" del 55 eran más despistados o menos censores que algunos funcionarios del gobierno del General Perón, ya que la obra estuvo esperando en un cajón de los productores argentinos hasta después de que nuestro generalísimo se marchara del país oculto en una cañonera paraguaya.
El tiempo pasa...
Podría ser el título de un nuevo álbum de Natalie Cole, la otrora niña mimada de aquel gran rey negro del jazz, pianista y cantante, al que todos llamaban Nat. Hoy su pequeña Natalie también cumplía años, sesenta y uno, y yo, para festejar tanto aniversario, apuré de un trago mi café con leche, mientras brindaba en un día de sol primaveral por los maravillosos tiempos idos y los convulsos, inquietantes, no menos espléndidos días por llegar.

Ilustran: dos imágenes de Zsa Zsa Gabor, programa porteño de época y Mecha Ortiz (Blanche) con Carlos Cores (Stanley) en el montaje de "Un tranvía...", Buenos Aires 1956.

sábado, noviembre 06, 2010

un 9 de noviembre...


...de 1799, en París, Francia, Napoleón Bonaparte da un golpe de estado conocido como el 18 Brumario, accediendo al poder y señalando el fin de la Revolución Francesa.
...de 1893, en Grecia, se termina de construir el Canal de Corinto.
...de 1938 se produce en Austria y Alemania "la Noche de los cristales rotos", dando comienzo a la persecución y masacre de los judíos.
...de 1944 la Academia Sueca vuelve a otorgar los Premios Nobel que había suspendido desde el comienzo de la guerra.
...de 1960, el republicano Richard Nixon es vencido por el candidato demócrata John F. Kennedy por un estrecho margen de votos.
...de 1965, y en Estados Unidos, se produce el primer apagón eléctrico de la era moderna. Ocho estados de la costa este, incluído New York, permanecen sin luz durante más de catorce horas.
...de 1989 cae el Muro de Berlín y las dos Alemanias vuelven a unificarse.

Y como para mí toda la Historia, el Universo mismo, ni siquiera existiría de no haber sido así:
el nueve de noviembre de algún año lejano que no logro recordar, nazco yo, Dante Bertini ...y, para rizar el rizo de esta fecha, otro nueve de noviembre de hace ya 4 años aparece el primer post de Cacho de pan.

Gracias a la vida por darme tanto, a ustedes por seguir visitándome y a mi admirado Cole Porter por desearme felicidades con una canción tan sencilla y espléndida como esta...



ilustración de Bertini


Posdata:
Cuando todos parecían haberla olvidado, yo seguía acordándome de ella.
Para darle un toque de amargura a mi cursilona, virtual tarta de cumpleaños, en estos días escorpianos se ha muerto Jill Claybourgh. Padecía leucemia desde hacía más de veinte años, pero nunca dejó de actuar en la profesión que había, y la había elegido, casi por casualidad, mientras cursaba sus estudios universitarios.
Mujer culta y refinada -bastaba con mirar sus manos para entender que su educación y sus genes tenían vocación aristocrática-, dos veces candidata al Oscar de la Academia y protagonista de algunos filmes emblemáticos del siglo pasado, sabía sin embargo ocultar un carácter decidido y luchador, amante de los riesgos artísticos e intelectuales, detrás de su mirada dulce y de su sonrisa entre bondadosa y frágil, siempre al borde del quiebre melancólico.
Lamento tu muerte, Jill. Siempre pensé que podríamos haber sido muy buenos amigos.

lunes, mayo 31, 2010

un día sin humos


No se trata de una guerra, tampoco de un enfrentamiento; ni siquiera pretendo que los que fuman dejen de fumar.
No es mi problema.
Simplemente quiero poder asistir a conciertos, ir a discotecas, a bares y restaurantes sin tener que soportar -durante- la irritación de mis ojos y pulmones, para aguantar -después- varios días de toses tabáquicas y desagradables dolores de cabeza.
El tabaco es malsano, está demostrado y ya todo el mundo lo sabe, por eso realmente me importa poco la salud de los demás, sobre todo si son adultos y deciden enfermarse de esa forma tan vulgar y adocenada.
Hay terribles vertidos de petróleo, hambrunas y guerras de todo tipo, lo se muy bien, pero tampoco las he buscado yo ni he contribuído de forma directa a ellas. No espero solucionar todos los problemas humanos. Sólo pido que respeten mi derecho a transitar por lugares sin humos cancerígenos; humos que podrían evitarse con el simple hecho de no prender un cigarrillo en lugares cerrados, donde hay mucha otra gente que posiblemente no quiera tragárselos.
¿No pueden entenderlo?
¿Acaso les gustaría que los no fumadores eructáramos y nos tirásemos pedos en los lugares donde estáis comiendo, nos meáramos en vuestras piscinas comunitarias y arrojásemos pañuelos decorados con nuestros mocos a las puertas de vuestras casas?
No quiero que nadie lo tome como una amenaza, sin embargo todo esto podría suceder en cuaquier momento.
Finalmente, es sólo una cuestión de respeto.

Ilustración de Miguel Gallardo

domingo, mayo 16, 2010

Estimado Señor Alcalde:


...respondiendo a su Consulta de la última semana, tenemos a bien comunicarle que un ochenta por ciento de los votantes ha optado por la opción C de conservación, de cuidado, de creemos que es mejor dejarla como está, de cómo podemos ponernos en semejante gasto cuando estamos atravesando una crisis tan seria, de comprendemos que ni siquiera se lo ha pensado, pero cuando acaben las obras mucho de nosotros estaremos convertidos en calaveras y nuestros últimos, dorados años, habrán sido un verdadero calvario, sumergidos en polvo, ruido, desorden, caos.
Es cierto que gran parte de los habitantes de esta ciudad nuestra ni siquiera se han acercado a votar, más preocupados por los goles, la copa y los vándalicos festejos posteriores, que por las calles, avenidas y diagonales por donde se desarrolla su vida. Aunque desolador, resulta que las cosas son así y los que votamos estamos convencidos de nuestra elección. No seremos mayoria, pero tampoco somos ni seremos silenciosos.
Suponemos que no se pondrá demasiado contento cuando se entere de este resultado, teñido de un estridente color calabazas, sin embargo deseamos que sea usted un alcalde bien temperado y lo acepte con democrática convicción. Digiera, si puede, este resultado contrario a sus deseos como una equivocación más, que no la primera, en su tal vez ya demasiado dilatada carrera política.
Y por favor, comprenda con sensatez y coraje que su pobre mascota no ha tenido nada que ver con todo esto.
Sería una arbitrariedad arrojarla a la calle. Ella jamás lo haría.

Comprensivamente,
un barcelonés de adopción.

Ah! Se me olvidaba. Los tres millones de euros que según parece ha costado la Consulta , podrá devolverlos en muy cómodas cuotas, restando mensualmente una mínima porción de su sueldo y depositándola en una cuenta bancaria a nombre de los contribuyentes.

Ilustra: foto publicitaria de Laura Linney, magnífica actriz de Mystic River y Linsey, entre otras más que recomendables películas.

jueves, febrero 11, 2010

amour, amore, love...

Queridos míos: amigos, visitantes-comentaristas, y, como se dice, o se decía, en algunos eventos oficiales, público en general,  por si no se habían percatado,
¡se acerca la festividad de San Valentín y con ella el día de los enamorados!

Las tiendas de ropa interior lo anuncian en sus escaparates, dejando al descubierto, y nunca mejor dicho si nos atenemos al tamaño de las prendas que exhiben, el verdadero cuerpo del amor romántico.
A esta altura de mi vida yo no podría asegurar que "lo único que necesitas es amor". Una casa, algo de dinero, un trabajo que te guste, un móvil con buena cobertura, un ordenador de última generación, también son importantes. Cierto es que si te aman tan apasionadamente, con tanto brío como el que demuestra Luis Miguel en su presentación de Buenos Aires (¿alguien podría decirme si lo que agita el público femenino es realmente lo que yo imagino?), quizás no importe demasiado alguna carencia, pero me parece improbable que este hombracho con cara de niño, a pesar de toda la energía desplegada, pueda prodigarse tanto como para cubrir semejante cantidad de necesidades solitarias.

A pesar de todos los pesares, San Valentín aterrizará el próximo domingo catorce de febrero, de la misma manera que llegan año tras año el mes de Agosto y sus vacaciones, Santa Claus con sus renos, las uvas y sus campanadas y los Reyes de Oriente con sus cada año más míseros regalos.
Así que, para que empiecen a ponerse a tono, dejo a continuación algunos videos musicales cargados de cariño:
1) Canciones que nos hablan de ese sentimiento indefinible, el amor, que, según algunos, mueve al mundo. Supongo que aquellos que lo afirman se refieren en realidad a la pasión. Es la única manera de entender muchas de las atrocidades que suceden en nuestro planeta...
2) Entre estas canciones, hay una especial para los nostálgicos, con un video que, entre otras imágenes enternecedoras por su ingenuidad, muestra, muy al pasar, la belleza casi adolescente de Mick Jagger... (debo confesarlo: él siempre me gustó más que cualquiera de los flequilludos de Liverpool).

3) Para acompañar tanta música, un buen puñado de ¡flores, flores, flores! Dibujadas, virtuales, pero con el aroma inconfundible de los libros del señor Taschen.
4) Mis mejores deseos. Que tengan cerca a alguien que realmente quieran besar... y puedan hacerlo. Que si aún no lo tienen, aparezca precisamente ese santificado día con los labios llenos de besos, todos ellos destinados a vuestros receptivos labios.
Ilustran fotos de David Puel y Thomas Libé, 
de su serie Selfkiss

sábado, febrero 06, 2010

Medio siglo de Dolce Vita

Algo despistado por esto de la crisis económica y el cambio climático, recién ayer me entero que en estos días se cumplen 50 años del estreno de La Dolce Vita, la película que llenó de bolsos, zapatos y cinturones dorados los escaparates de la todavía afrancesada ciudad de Buenos Aires, para, muy poco después, brillar con luz propia en el atuendo de toda burguesa porteña que pretendiera estar "à la page".
Visionario como todo artista que se precie, Federico Fellini se servía de esa jet set decadente y minoritaria que supuestamente poblaba las noches romanas, para retratar a partir de ella el mundo que viviríamos como especie, virtualmente globalizados, varias décadas después. 
Figuras de papel impreso convertidas en auténticos ídolos de masa;  relaciones humanas carentes de todo interés, basadas en encuentros tan mundanos como superficiales; amoríos de quita y pon y sexualidad de pon y quita; intelectuales áridos que eligen el ostracismo o el suicidio como única forma de escape posible; fotógrafos de flash fácil y seudo periodistas, tan mediocres como faltos de ética, en busca de una noticia sucia para la primera plana de sus revistas basura, pueblan los más de 170 minutos de esta mítica película, rodada en el mismo blanco y negro de los periódicos de la época.
Años después Woody Allen, admirador confeso de Fellini, dirigiría Celebrity, digna revisión-homenaje de esa amarga Dolce Vita que ahora cumple unos maduros, que no obsoletos, cincuenta años.
Un buen programa doble para un fin de semana casero sin gastos excesivos.

sábado, enero 02, 2010

martes, noviembre 10, 2009

Soy el año que pasó, ¿acaso molesto?


Todo hace pensar que sí, que a todo el mundo le parezco un sujeto impresentable, que todos quieren olvidarse para siempre de mí como si fuera el escurridizo virus asesino de la gripe aviar.
Tanto mal hice? Tantos errores cometí? Tanto castigo merezco?
Lo digo porque el último de mis días, en lugar de hacerme un homenaje y entregarme una placa conmemorativa, me llevaron a ver una ópera polaca de Karol Szymanowsky: Rey Roger(1926), inspirada, según me dijeron, en el pensamiento de Friedrich Nietzsche. La música sonaba a gloria, el coro, como siempre en el Liceo, resultaba insuperable, y casi todas las primeras figuras tuvieron momentos de exquisita brillantez a pesar de verse obligadas a trotar por el escenario vestidas como drag queens barriobajeras, alguno con el cuerpo embadurnado de pintura plateada en la mejor tradición "disco gay ibicenca de los años ochenta", otros chorreando sangre acrílica sobre el impecable escenario blanco.
Durante todo el tercer acto yo no podía dejar de pensar en el personal de limpieza, encargado de poner la escenografía nuevamente en condiciones para la función siguiente:
-¿Alguien me puede explicar que han hecho estos pervertidos sobre el escenario? ¡Hace horas que le doy dale que te pego al Tenn con bioalcohol y no hay caso! ¡Sigo encontrando manchas rojas por todas partes!
Según parece, la crisis total, el calentamiento planetario, la extrema superpoblación, la globalización de la miseria y el terror a Bin Laden, dispararon la competencia -realmente feroz a partir del derrumbe del muro de Berlín- y alimentaron la posterior, y pacífica, invasión de artistas del Este.
La llegada de tanta espigada belleza soviética ya no permite que los divos de la ópera sean redondamente hermosos como lo fueron la Caballé o Pavarotti. Si uno de ellos se arrojara sobre las escaleras luminosas como lo hace el gimnástico barítono de este montaje, las astillas de metacrilato lechoso saltarían a la platea, formando gargantillas posmodernas alrededor del cuello de las algo aletargadas señoras de las primeras filas.
La historia, muy sencilla, basada en arquetipos que el director inglés David Pountney viste en el último acto con actitudes y atrezzo al más puro estilo Diágilev-Nijinsky, nos habla del enfrentamiento entre las fuerzas del orden, la religión, la moral, y el espíritu dionisíaco, que a juzgar por esta puesta, acarrea todas las desgracias imaginables, derramamiento de sangre incluído.
A pesar de nuestras diferencias, al final aplaudimos mucho, sobre todo a los atléticos cantantes y a los directores de la orquesta y del coro. Minutos después salíamos muy ufanos y en grupo al frío ventoso que inundaba las Ramblas.
Esperé alguna palabra de aliento frente a mi inminente partida, pero nadie decía nada amable hacia mis últimas horas, nadie se lamentaba de mi distanciamiento definitivo. Ni siquiera tuvieron la delicadeza de ocultarme la alegría que les producía mi partida.
Unos minutos antes de alejarme para nunca más volver, pude observar entristecido cómo preparaban los festejos para agasajar al nuevo tiempo: un ser iluso y anodino, sin siquiera historia ni recuerdos.

Ilustra: foto publicitaria de Rei Roger, Teatro del Liceo.

el día después...(post provisorio)
















Pasadas las fiestas conmemorativas, me he puesto las gafas de ver la realidad para comprobar que el marco dorado era en realidad un espejo y los dos portadores sólo uno reflejándose en el cristal que el barroco marco sostenía.
Mirándome en él, ya a solas, pude comprobar que un año no pasa en un solo día y mi cara sigue siendo la misma de hace unas cuantas semanas atrás...aunque un poco más feliz, ya que el aluvión de cariño recibido a través del teléfono, del blog, de los emails y sobre todo de facebook, me han dejado con carga suficiente como para afrontar este nuevo año que acabamos de iniciar, mis blogs y yo, hoy mismo.
¡GRACIAS CON MAYÚSCULAS!

ilustra: el cacho de pan de Salvador Dalí

lunes, noviembre 02, 2009

los buenos deseos

Telefonean desde Francia. Un viejo amigo todavía joven me desea con bastante anticipación felicidades para mi cumpleaños. Suele pasarme habitualmente con otras personas: recuerdo el signo que las rige, aunque ni siquiera conozca la fecha exacta de sus nacimientos. Él podría haber visto la mía en el perfil de Facebook si no fuera tan fóbico a las búsquedas por Internet.
Me resultaba extraño no haber recibido todavía su postal de ¡Happy Birthday!, como cada año. Recibirla me recuerda que estoy a punto de cumplir otro más, aunque a veces me haga el distraído e intente pasarlo por alto. Él dice que ya la ha enviado, que con toda seguridad llegará en estos días. Le creo, por supuesto. Es un adorador de los papeles impresos, de los correos antiguos, de las estampillas especiales y los sobres de color pastel; un espíritu del siglo diecinueve que desembarcó por algún error de cálculo espacio-temporal en el veinte y no quiere enterarse de la llegada del ya madurito siglo veintiuno. Vive en un edificio muy antiguo del barrio de Ménilmontant, copia clónica de cualquiera de aquellos que servían como fondo escenográfico para las oscuras películas de Henri-Georges Clouzot, André Cayatte, Jean Renoir o René Clair, generalmente provistos de una concierge gruñona de origen hispano-portugués, suelos de madera crujiente y anchas escaleras enriquecidas por un camino central de alfombra en un rojo vino algo desteñido y hábilmente sujeto por varillas de bronce no siempre bien bruñidas.
Mi amigo, un hombre alto y notablemente parecido a Charles Boyer, ese actor francés que sedujo a divas algo esquivas como Greta Garbo, Marlene Dietrich, Bette Davis o Paulette Godard, suele pasarse horas enteras revolviendo librerías de viejo para volver a casa con un saco lleno de volúmenes de tripa amarillenta, cargados a su vez de múltiples colonias de ácaros, todas dispuestas a alimentar una alergia convertida en bronquitis crónica a fuerza de encierro, lecturas, abundante tabaco negro y psico-filosofía marxista-freudiana. Su piso, muy pequeño, casi podría decir mínimo, tiene todas las paredes tapizadas con estanterías rebosantes de libros e impresos de todo tipo. Como ya no sabe dónde meter tanta palabra escrita, apila los volúmenes más sólidos haciéndolos servir de mesas accesorias, y, eventualmente, también de butacas donde sentar a los pocos amigos íntimos con ingreso irrestricto a su morada; humilde, aunque no totalmente desprovista de lujos. Al margen de los libros, me atrevo a contabilizar tres muy evidentes: una cómoda Louis Philippe de madera oscura con el sobre de mármol lechoso, el pequeño balcón sobre la Avenue de la République desde donde se puede ver la entrada del cementerio de Père Lachaise y, tal vez el tesoro más auténticamente apreciado por el dueño de casa, la visión que se tiene de la lejana Tour Eiffel mientras orinas de pie en el mingitorio del minúsculo lavabo. Puedo asegurarlo: no es lo mismo desagotar tus ganas allí que hacerlo mirando unos vulgares azulejos cuadrados sin ningún adorno especial sobre sus superficies.
Si como dijo alguien que no recuerdo ahora, "Dios está en los detalles", les puedo asegurar que en el ventanuco de aquel mínimo mingitorio lo podemos encontrar de cuerpo entero.
Lo repito: ayer me telefonearon desde París. Un viejo amigo todavía joven me deseó con bastante anticipación felicidades para mi próximo cumpleaños. Fue toda una sorpresa; según él, la mitad de su regalo. Cuando finalmente llegue la postal que acostumbra enviarme en cada aniversario, podré decir en voz muy baja, sólo para corroborarlo: estimado Dante,¡muy feliz nuevo año!

Fotografía de París por Willy Ronis; Marlene Dietrich en una foto promocional.

domingo, junio 21, 2009

¿Qué hago yo aquí?


Posiblemente porque soy tan poco afecto a las profundidades como a las alturas excesivas -la claustrofobia y el vértigo ocupan espacios bastante notables dentro de mis síntomas- suelo saltar de tema en tema, de situación en situación, sin quedarme demasiado en ninguna.
No es algo que me preocupe.
Para decirlo de forma metafórica: si estoy mirando un cielo atardecido de incomparable belleza y un ángel se posa sin aviso previo en una rama cercana, mis ojos, y también mis pensamientos, abandonan aquellas nubes sonrosadas para ir rápidamente hacia estas alas en reposo.
La escritura y el ordenador están relacionados conmigo, y en mí, de forma muy directa.
Escribo desde siempre aunque sin pretender nada especial, perezosa y pausadamente.
La Gran Literatura exige sacrificios muy variados. No es bueno entretenerse mucho tiempo con otra gente ni acudir demasiado a saraos, vernisages y/o banquetes.
Se hace imprescindible sacrificar los vuelos innecesarios y quedarse en la jaula, picoteando teclas. No puedes bailar ni cantar mientras escribes y el simple hecho de ir al cine, ver un poco de televisión o leer novelas ajenas, puede entorpecer de manera notable tu laboriosa tarea narrativa.
Por el contrario, un post requiere el tiempo justo de tus ganas. Como no cobras entrada puedes decidir cuántas líneas durará el espectáculo. Como no tienes más patrones que tu conciencia, decides si aquel día habrá o no un nuevo escrito en tu página. Además, y esto es un verdadero lujo, puedes elegir desde el formato de tu entrada hasta quién ilustrará visualmente tus palabras. En todo este tiempo, por las mías han pasado, además de una larga lista de artistas plásticos internacionales, fotógrafos tan reconocidos como Diane Arbus, Annie Leibovitz, Irving Penn, Helmuth Newton, Horst P. Horst, Francesca Woodman, Oliverio Toscani o Jean Paul Goude.
Durante una parte de mi vida he trabajado como ilustrador de diarios. En ellos no hay tiempo para la duda ni el arrepentimiento. Te encargan un dibujo hoy y mañana mismo lo ves publicado. Me gusta afrontar ese riesgo, crecer en la acción, aprender con los aciertos y las equivocaciones. Nuestro trabajo creativo se desprende definitivamente de nosotros una vez publicado, nos obliga a verlo con ojos nuevos, ajenos, extranjeros. El blog no sólo cumple esas funciones: tiene también un contador que te dice si hay alguien al otro lado de la línea.
Y llegado a este punto, que en realidad es llegar a ninguno, tomo conciencia de que llevo escrito más texto del que nadie puede leer sin aburrirse. Me despido hasta el próximo post, no sin antes dar las gracias una vez más a todos los que pasáis por aquí, haciendo posible estos ejercicios, ni tan habituales ni tan esporádicos, de comunicación.
Posdata: No sé si este texto, extraído de uno más extenso fechado en junio del año pasado, ya fue publicado aquí. No pude encontrarlo de forma rápida entre mis archivos, tampoco puedo seguir buscándolo y un año después sigue pareciéndome válido como explicación de esta gozosa tarea de bloggear.
Fotografía: archivo Jon Bower.

martes, marzo 10, 2009

...y diferentes maneras de ser HOMBRE
























































































Como no tenemos un día especial, la estrella de esta semana somos nosotros. Una elección tan precipitada y arbitraria como la anterior:
Boris Vian, Ernest H. Shakleton, Alain Delon, Andy Warhol, Dante A, Sigmund Freud, Ralph Steadman, Mark Ruffalo, Ezra Pound, Baudelaire, Albert Camus, el artista gallego Nano, un cura anónimo, David Beckham, ¡Laurel y Hardy!, el monero Hernández, Divito, Javier Bardem, Wilhelm Reich, Hitchcock, Antonio Porchia, Gael García Bernal, Gary Cooper, Jean Cocteau, Henry Matisse, Cartier Bresson, Tennessee Williams, James Dean, Richard Davalos, Elia Kazan, Bjorn Andrèsen, Luchino Visconti, Mario Tursi, Charles Bukowski, Philip Burke, Joseph Losey, Djokovic, Miles Davis, Irving Penn...
Al contrario de lo que me pasaba con las niñas y sus barbies, puedo asegurar que nunca envidié sus pelotas...ejem, balones...
Posdata: no se pierdan por nada el link de el gordo y el flaco.