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miércoles, mayo 18, 2011

Cada vez que decimos adiós...


Cole Porter, autor de esta canción -chaqueta abierta, pierna cruzada- de paseo feliz por Venecia en compañía de tres amantes amigos...
















Y para terminar, Cole Porter otra vez, aquí solo, en un dibujo del maestro David Levine.

viernes, diciembre 10, 2010

¿Writers?


Durante el último viaje a Madrid pude comprobar -una vez más y con desesperanzada tristeza- que si acercas un instrumento cualquiera a una persona con sensibilidad creativa tienes la posibilidad de encontrarte poco después con una obra de arte, pero si se lo das a un vándalo descerebrado posiblemente se le ocurra destruir lo primero que tenga a mano, ya sea un monumento histórico, un muro recién reparado o el cristal impecable de un escaparate.
Cuando el año pasado estuve por algunos días en Sevilla, me asombró ver el estado en que se encontraban las vidrieras de los locales comerciales del centro de la ciudad.
La cantidad de pintadas, grafitis o raspones simulando firmas sobre los cristales de las tiendas eran tan numerosas, que en algunos locales se hacía realmente complicado ver lo que estaban exhibiendo en sus escaparates.





Lenta, aunque no pausadamente, la moda de agredir cristales ha llegado a todas las ciudades que transito. Los municipios, aparentemente ajenos a estos nada espontáneos destrozos, distraídos o ciegos frente a lo más que evidente, insisten en poner vallas acristaladas en muchos elementos urbanos. Una solución ligera en más de un aspecto y que pareciera funcionar como desafío para las dotes escribientes de los aficionados al writing, una forma bastarda, primaria y especialmente vandálica de acercarse a la escritura.
Descendientes "letrados" de los grafiteros, estos personajes sin oficio ni beneficio gozan dejando su garabateada impronta sobre cualquier superficie impecable, como si de esta manera ganaran un pasaje desde el anonimato a la popularidad, desde su evidente mediocridad cotidiana a esa fama mediática que sólo ellos pueden suponer gloriosa, satisfactoria, menos desgraciada.



Los supongo pobres niñatos de la cada día más devaluada clase media -¿quién si no puede malgastar tiempo y dinero en una labor sin sueldo?-, a los que unos desorientados padres -adictos al orden impuesto por la lejía Conejo, los salva-uñas Vilela y el musculado Señor Limpio- han prohibido escribir sobre las intocables paredes de la casa familiar pero jamás le han enseñado a respetar lo ajeno.
Ahora, ya más creciditos y con la semanada paterna para comprar pinturas, se desquitan de las anteriores prohibiciones estropeando todo aquello que otros se empeñan en conservar de la mejor manera.

No sería extraño que algún día se queden sin cristales y decidan estampar su corrosiva firma sobre nuestras, hasta ese mismo momento, desprevenidas, impávidas caras.

Fotos, Diesel, puertas y cristales por (c)Dante Bertini.

miércoles, junio 30, 2010

muerte y transfiguración (adiós, Tom Nicon)

Miércoles, una mañana idiota, sin distracción ni obligaciones. Había escuchado por radio la noticia del suicidio en Milán de un jovencísimo modelo, Tom Nicon, imagen de la campaña publicitaria de Burberry para su colección primavera-verano de este año. Los comentaristas contaron con la misma expresiva voz que utilizan para vendernos dietas, pilchas o condones, que son varios las y los jóvenes modelos que en los últimos tiempos acabaron con su vida de forma violenta, mientras aprovechaban para arrojarnos encima toda su desgraciada ideología de los ricos también lloran y los bellos también se suicidan.
Ya no logran hacer mella en mi acerado ánimo. Aunque nada me apura, salgo de casa temprano para buscar unas gafas que estaban en arreglo y en el buzón del rellano me encuentro varias revistas de Argentina. Las envía con cierta regularidad una amiga de ochenta y tantos años muy querida. Como cada vez que lo hace, intercala entre sus páginas un buen número de recortes de otras revistas y periódicos.
Un trabajo meticuloso de esta amable, fiel y meticulosa señora, tan cercana a pesar de la distancia, tan familiar sin ser familia; una forma muy gráfica y directa de comunicarnos noticias que supone pueden interesarnos.
Entre las páginas sueltas se destaca un titular catástrofe del diario La Nación anunciando que el fuego arrasó una importante estancia en el sur del país.
Seguramente es una pérdida valiosa e irrecuperable, ¿pero cómo entristecerme por algo que ni siquiera conozco?
Doy vuelta la página. En un alarde de coherencia estilística, detrás de la nota sobre el catastrófico incendio aparecen varias columnas de avisos fúnebres divididas en dos grandes grupos: Sepelios y Participaciones.
Un poco de lo mismo. ¿Cómo dolerme por gente que nunca he conocido?
Miguel Andrés O., alias “Andy”, murió en Estados Unidos. Cinco días después sus restos ya están en Argentina, preparados para descansar en el Parque Los Cipreses de las Lomas de San Isidro. Situación acomodada, pienso. Deja mujer, tres hijos, padres aún vivos; ausencia de nietos o hijas políticas: un hombre de mediana edad, deduzco. Sólo aparece el anuncio de su entierro sin ninguna otra esquela, lo que me hace suponer que tenía muy pocos amigos, o ninguno, en su país natal, que es ahora también el de su última morada.
Alejandra A. R., con sonoros apellidos vascos y una hijita de corta edad, entregó su alma al señor en la provincia de Córdoba. Ninguna empresa se enorgullece de haberla tenido entre sus colaboradores más preciados; ningún compañero de trabajo se lamenta de tan sensible pérdida. Sin embargo cerca de doce participaciones atestiguan el afecto que sentían por ella en su comunidad.
Un tal Lalo F. G. (¿Fernández García, tal vez?) parece haber tenido sólo parientes cercanos y una situación económica nada brillante: esquela de tres líneas y entierro en el popular cementerio de la Chacarita.
Al arquitecto F. P. T. le dedican participaciones un total de diecisiete empresas. Los amigos y familiares son menos, pero ayudan a redondear la treintena de esquelas publicadas, ninguna de menos de cuatro líneas. Un hombre carismático, sin duda.
Sor Felisa del Carmen R. tiene una sola participación: la madre superiora junto a las demás hermanas de la comunidad a la que perteneció, anuncian su partida hacia la casa del PadreEterno.

¿Será que una vida ascética depara poco más que unos funerales sin pompa después una muerte por demás sobria, casi imperceptible?
Foto de Jacob Sutton

Posdata: para que se solacen y gocen, que ya saben: son dos días, los dejo en compañía de Richard Strauss, ilustrado por este jovencito encantador de cuyo nombre no he podido enterarme.

domingo, mayo 16, 2010

Estimado Señor Alcalde:


...respondiendo a su Consulta de la última semana, tenemos a bien comunicarle que un ochenta por ciento de los votantes ha optado por la opción C de conservación, de cuidado, de creemos que es mejor dejarla como está, de cómo podemos ponernos en semejante gasto cuando estamos atravesando una crisis tan seria, de comprendemos que ni siquiera se lo ha pensado, pero cuando acaben las obras mucho de nosotros estaremos convertidos en calaveras y nuestros últimos, dorados años, habrán sido un verdadero calvario, sumergidos en polvo, ruido, desorden, caos.
Es cierto que gran parte de los habitantes de esta ciudad nuestra ni siquiera se han acercado a votar, más preocupados por los goles, la copa y los vándalicos festejos posteriores, que por las calles, avenidas y diagonales por donde se desarrolla su vida. Aunque desolador, resulta que las cosas son así y los que votamos estamos convencidos de nuestra elección. No seremos mayoria, pero tampoco somos ni seremos silenciosos.
Suponemos que no se pondrá demasiado contento cuando se entere de este resultado, teñido de un estridente color calabazas, sin embargo deseamos que sea usted un alcalde bien temperado y lo acepte con democrática convicción. Digiera, si puede, este resultado contrario a sus deseos como una equivocación más, que no la primera, en su tal vez ya demasiado dilatada carrera política.
Y por favor, comprenda con sensatez y coraje que su pobre mascota no ha tenido nada que ver con todo esto.
Sería una arbitrariedad arrojarla a la calle. Ella jamás lo haría.

Comprensivamente,
un barcelonés de adopción.

Ah! Se me olvidaba. Los tres millones de euros que según parece ha costado la Consulta , podrá devolverlos en muy cómodas cuotas, restando mensualmente una mínima porción de su sueldo y depositándola en una cuenta bancaria a nombre de los contribuyentes.

Ilustra: foto publicitaria de Laura Linney, magnífica actriz de Mystic River y Linsey, entre otras más que recomendables películas.

martes, mayo 04, 2010

Doxa y Alétheia


-Quién lo diría,
me dice, contradiciéndose una vez más, el que siempre va conmigo. Tiene la voz grave y la intención irónica. No acostumbra ser así. A veces susurra y otras muchas carraspea. Esta última forma de llamar mi atención la usa cuando piensa, ¿piensa?, que estoy por meter el goce en algún lugar peligroso, o sea ignoto, audaz, divertido.
-Si nunca aprendiste griego ni filosofía comparada, ahora, a tu edad, te vas a meter en esos berenjenales...
Ni siquiera sabe lo que está diciendo. Es pura doxa. Une la palabra filosofía a la palabra comparada porque alguna vez escuchó los dos términos juntos... y de las berenjenas poco sabrá su saber, salvo que se las puede hacer rellenas, como las solía hacer su madre, que era correntina, no griega, francesa o italiana.

Aletea la diosa...
Me sucede sin siquiera pensarlo. Pura asociación libre, digo para disculparme.
Hay miles de canguros esperando dentro de otros miles de canguros de mayor tamaño para descubrirme/pescarme en un renuncio cualquiera. Esto del renuncio, creo, debe salir de la letra de algún tango canyengue; o del truco, que es un juego tanguero y llega siempre acompañado con bizcochitos de grasa y mate amargo. Aunque renuncio puede ser también cualquier cosa que rompa la norma, como suelen hacerlo las cosas alargadas, erectas y/o mórbidas. Es que, según parece, si las cosas son largas llevan implícito el pecado carnal. En el caso de que sean piernas hay que ocultarlas o salir rajando: ¡piernitas pá qué te quiero!, que decía el Petiso Orejudo, famoso asesino serial porteño, después de rajar a alguien (observen cómo uso el verbo rajar en dos de sus acepciones posibles: escaparse, huir, echarse atrás y herir a alguien con un arma blanca).
Pero no nos distraigamos. Volvamos a las cosas demasiado largas. Cuando se trata de narices debemos acudir a un cirujano sin perder ni un solo minuto. Las narices pronunciadas huelen el pecado y se lanzan sobre él como cosacos, y lo digo sin ánimo de ofender a los soldados, a los rusos o a la siempre elegante caballería ligera.

"Es superficial", solía decir refiriéndose a mí, describiéndome, un amante al que lo único que realmente le preocupaba era el arreglo minucioso de su cabellera, por lo habitual desarreglada.
Doxa y Alétheia. Lacan recupera las palabras que había rescatado Heidegger y a mí me llegan a través del oído, no de la lectura o el estudio. Tengo que reconocer dos cosas: conozco a muchos lacanianos y mi educación académica es muy deficiente.
-Nunca llegarás a nada...
Otra opinión del otro. Cuando quiere ser lapidario usa puntos suspensivos para acabar la frase. Podría decir "nunca..." y sería igual de efectivo para mi desmoronamiento.

¿Qué es la doxa?, pregunté, creyendo que se trataba de una nueva ley de educación o de una vuelta más de tuerca a aquello de la normalització del idioma catalán. ¿Alguien lo recuerda? Sucedió al final de los ochenta y los responsables habian llegado a crear un personaje de historieta. Era una niña mal dibujada que se llamaba simple y llanamente Norma, para no complicar el entendimiento de las gentes comunes, la masa silenciosa, el pueblo, esos que ahora se llaman anónimos, no porque no tengan nombre, sino porque no son, y posiblemente nunca llegarán a ser, famosos.
-¡Platón, aparece en Platón!
Es él de nuevo. Por momentos se excita, aunque nunca sexualmente, y pido perdón por la palabra, señores canguros. No deben preocuparse: es sólo un interés platónico. Se ha comprado un libro de domingo con los textos del viejo griego aficionado a los banquetes y la belleza adolescente, descubriendo que la doxa tiene su contrapartida y se llama alétheia.
Aletean los dioses. El lugar común oculta la verdad detrás de pesados telones. Todo lo que se escapa de su caduca, vulgar, adoctrinada letanía, le molesta.
Aletean los dioses y las diosas. La doxa se retira a sus adocenados, repetitivos, insípidos cuarteles de verano. Suenan veinticinco campanadas y cuatro jinetes sin máscara atraviesan la escena empuñando flamígeras espadas vengadoras. Al final del tercer acto reina el desparpajo y la verdad se descubre con una amanerada reverencia, dando paso a la vida de verdad, la verdadera vida. Bajan las luces en el escenario y el orbe entero aguanta la respiración en un suspenso de muy bien diez, felicitado. El eco de una voz resuena en la espesura:
-Miénteme más, que me hace tu maldad feliz...
¡No te jodes! ¡A mí no me lo vendes ni acompañado por el trío Los Panchos y seiscientos mariachis más!

Ilustra: Liu Bolin, Camouflage.

lunes, enero 18, 2010

Ojos Ocupados








...trato de mirar hacia otro lado y siempre los encuentro allí, amontonados de forma caótica, como sacos desechados de patatas; pudriéndose frente a mis ojos, lenta, inexorablemente, igual que bolsas de basura bajo el sol del verano.
¿Así que esto era el apocalipsis?
Intento no verlos y sobrevuelo página a página las primeras hojas del diario sin detener la mirada en ninguna imagen precisa. Sin anunciarse ni pedir permiso, ellas se cuelan por algún rabillo de los ojos jugándome una mala pasada: una mujer agoniza al lado de su hija muerta, un brazo joven y oscuro adornado con una pulsera de cuentas baratas sobresale de una montaña de escombros. Ya no sostendrá ninguna cosa más. Ya no acariciará nunca más a nadie.
¿Así que esto es el horror?
No hay que viajar tan lejos, me digo. Mantente en tu centro; no pretendas volar más allá de tu barrio, del lugar donde vives.
Decidido, salto hasta el suplemento de hojas coloreadas, entre naranja y rosa, del diario La Vanguardia.
El responsable catalán de medio ambiente (¡vaya ironía!), firma los permisos necesarios para que una zona natural quemada hace unos meses -según todos los indicios, intencionalmente y con cinco bomberos dentro- se transforme en una mina de bauxita a cielo abierto. El paisaje verde, otra vez más, se convertirá en desierto, la tranquilidad en ruido, la fauna en cadáveres.
¿Cómo se llama  a esto? ¿Infamia, corrupción, ignominia, vulgar canallada?
Me lanzo a la calle. Es época de rebajas y los comercios rematan casi todos sus productos a mitad de precio. No necesito nada. Quiero distraer los ojos, olvidar la catástrofe.
En los escaparates de Vinçon ofrecen taburetes rústicos de madera a ciento y pico de euros. Son tocones de árbol de un grosor parecido a los que cortaron por las calles del barrio. No quiero pensar que puedan ser los mismos. Quizás ni siquiera se trate de asientos especiales, desde los cuales poder presenciar cómodamente la destrucción sistemática de nuestro medio ambiente.
Me acerco a la librería Bertrand. Winesburg Ohio, un viejo (1919), espléndido volumen de cuentos de Sherwood Anderson, resulta elegido por los libreros de Cataluña como "Libro del Año 2009" y agota tres ediciones en muy poco tiempo. Buena noticia. No creo que la edición de Alianza que tengo por algún lado (circa 1970) haya agotado ni una primera tirada.
Llega la noche antes de tiempo y decido meterme en la cama con una gran taza de Kukicha Tea, el gato Federico calentándome los pies y una buena película que ya haya visto un montón de veces. Estoy seguro de no querer nada nuevo: es una manera de aventar el insomnio. Un musical despertaría mi algo abandonada vena danzarina...Mejor un melodrama romántico antiguo con un toque kistch. Me decido por Now, voyager (1942), La extraña pasajera en su traducción castellana, y todas mis buena intenciones naufragan junto a las inseguridades de la viajera Charlotte Vale. La devoro hasta el último segundo, por supuesto. El título original, vaya épocas, está extraído de un poema de Walt Whitman, y entre otras modernidades acercaba a un público potencialmente femenino la psicoterapia, las relaciones sexuales libres, la liberación de las ataduras familiares y, como regalo pírrico, el nefasto cigarrillo, convertido en símbolo del charming mundano.
De entre los diálogos elegantes, precisos, notablemente literarios sin resultar cargantes, elijo la línea final para cerrar con un aliento de resignada esperanza este post tan invernal como desilusionado.
Mientras entorna ligeramente sus ojos tan extraños, siempre al límite de todos los desbordes, una madura, reposada Bette "Charlotte" Davis, dice al hombre que está junto a ella:
-No pidamos más la luna: tenemos las estrellas.
Qué lejos queda mayo del 68...

Ilustran: retrato de Sherwood Anderson con su segunda mujer, Elizabeth Prall, por Imogen Cunningham.
Foto publicitaria de Now, voyager.

jueves, diciembre 17, 2009

¡FIESTA!


Mientras nos preparamos para festejar, queramos o no, las engalanadas fiestas de fin de año, algunos otros, empujados por decenas de miles de firmas ajenas a sus escaños parlamentarios -firmas que validan la opinión de gente de la calle, la mal llamada "normal y corriente"- están a punto de votar por la suspensión o no de las corridas de toros en territorio catalán.
Los partidarios de la Fiesta Nacional están que graznan, y para dar más peso a su voz acuden a la defensa de los supuestos valores ancestrales de la cultura taurina como algo propio, innegociable, representativo del pueblo español. Para ello nos recuerdan el embeleso que muchos intelectuales y artistas han sentido y sienten por los toros, indisolublemente unido, digo yo, a una atracción morbosa por la tortura sistemática y la sangre derramada.
El escritor Ernest Hemingway, un ejemplo habitual en boca de los taurinos, defendía las corridas, amaba la caza y, coherentemente, terminó suicidándose con un preciso tiro de escopeta.
Picasso representó toros y toreros con dibujos de línea grácil y movimiento suelto, pero también ilustró el desastre de Guernica y eso no valida, o no debería validar, la guerra.
"Todos somos libres de acudir o no a la plaza", dicen muy convencidos los habitués a los ruedos, sin contar con la opinión de los toros, que no tienen posibilidad de discutir nada y además, por imperativos de su especie, ni siquiera pueden aullar pidiendo clemencia.
Si al menos no nos enteráramos de que está sucediendo...
Si al menos no nos contaran cuántas orejas y rabos han cortado en una sola tarde y no nos mostraran por televisión los detalles más nauseabundos de todo aquello que nos negamos a ver en directo...
Ellos, los defensores del toreo, mienten sin más: no quieren libertad alguna, sino imposición lisa y llana de sus placeres e intereses.
"Que no te gusta la sangre, ¡pues dos tazas!"
Firmé, y me ratifico, por la anulación inmediata de las corridas sangrientas, y no existe coartada suficientemente válida como para hacerme cambiar de parecer al respecto.
¿No nos horrorizamos porque hay pueblos que, amparados en su "cultura", lapidan hasta la muerte a los infieles, mutilan sin piedad los clítoris de las niñas, castigan y encarcelan a los homosexuales o consideran que maltratar a sus mujeres es absolutamente válido porque está culturalmente establecido?
Si nos atáramos sin más a los valores del pasado, seguiríamos arrojando a los débiles y enfermos desde los altos de un monte cualquiera o zanjaríamos cualquier discusión a golpes de mazo.

La Medea de la tragedia de Eurípides, uno de los arquetipos de la cultura clásica occidental, ¿debería justificar que una madre cualquiera asesine a sus hijos?

jueves, septiembre 24, 2009

¡FIESTAS?


Al fin el PP y el PSOE, las dos SRL que administran nuestro presente devastando nuestro futuro, se han puesto de acuerdo en alguna cosa.
Lo han hecho por lo bajo y sin la presencia física de sus máximos líderes, ambos de paseo por el mundo.
Si fuéramos un poco más ingenuos podríamos pensar que en algún lugar de su conciencia estos huidizos personajes guardan todavía un resto de pudor, una mínima sombra de sus evaporadas, perdidas, aparentemente inexistentes sensibilidades.
Se trataba de abolir la publicidad de los espectáculos y fiestas donde se torturan y matan animales como forma de diversión y entretenimiento público. Repito: ni siquiera se pretendía acabar con las fiestas y espectáculos en sí, sino solamente con la publicidad de esos espectáculos y fiestas donde se torturan y matan animales como forma de diversión y entretenimiento público.
O sea: podríamos seguir siendo parte de un país donde la alegría se sirve acompañada de puntazos, visceras y sangre, aunque haciéndolo de forma recatada. Sin levantar nunca la perdiz, sólo matándola.
Casi al mismo tiempo, algunos de los que apoyan el genocidio animal se asombran mediáticamente de la violencia juvenil y, para ponerle algún remedio, planean elevar a maestros y profesores quince o veinte centímetros del suelo. Suponen que al convertir a los educadores en auténticos próceres de peana, obligarán a respetarlos de la misma manera en que, dicen, se hacía en otras épocas. Yo fui alumno y tengo memoria. Sólo los respetables se ganaban respeto. A muchos otros apenas si les teníamos miedo.
Lo de la tarima profesoral en las aulas es una solución absolutamente formal, parecida a la de esas pulseras de plástico que avisan de la cercanía del ex amante asesino, sin tener en cuenta que si alguien ha decidido matar no se detendrá porque suene un pitido.
Escribo esto con el temor de que me lea la señora Pajín (junior) y me acuse de plantear problemas sin dar soluciones, así que esbozo humildemente una:
¿No sería más que necesario dejar de sostener espectáculos y fiestas donde se torturan y matan animales como forma de diversión y entretenimiento público?
Digo... Por aquello del buen ejemplo, nada más.
Foto de Gian Paolo Barbieri

jueves, junio 25, 2009

de fuegos, huevos y serpientes


Revetlla de Sant Joan. Me invitan a pasarla en casa de unos amigos. Será en Vallvidrera: un sencillo y confortable edificio de tres plantas a pocos metros del centro mismo del pueblo.
Para prepararme de la mejor manera, acorde con esta fiesta donde, según palabras de Joan Manuel Serrat, se intercambian parejas y panes con total desprendimiento (siempre me pregunto qué Pueblo será ese al que nunca he llegado), decido ir al gimnasio durante la tarde. Planifico una sesión de sauna, un buen rato de solitario relax, una o dos buenas duchas, una estirada visita al sillón de masajes. Siempre incluyo en este sibarítico plan la lectura del diario La Vanguardia. Habitualmente suele estar por allí, al alcance de la mano, y enterarse de los desastres mundiales ayuda a sobrellevar con resignado estoicismo quince o veinte minutos de calor muy seco. Me paseo primero por las noticias de fondo, las que ocupan los lugares destacados en primera página, para pasar enseguida al suplemento diario de color salmón desvaído: se llama Vivir e incluye noticias del corazón, otras cuantas de interés municipal, moda, jardinería, el horóscopo, tiras cómicas a las que no presto demasiada atención y algunas columnas de opinión sobre temas presumiblemente no políticos.
Allí vamos. En la edición de ayer, martes 23 de junio, le tocaba comentar sobre "las cosas del vivir" a un tal Anton M. Espadaler. "Así está el servicio", titulaba este señor su largo artículo encolumnado de la página siete y comenzaba contándonos un diálogo con otro personaje de su amistad en el que este último atribuía a los camareros de Madrid mayor profesionalidad y simpatía en el desempeño de sus funciones que las que mostraban sus colegas de profesión en Barcelona. No voy a poner peros ni síes a esta apreciación particular, ya que cada cual elige el lugar donde toma sus cafés y es responsable de cómo permite y/o merece ser atendido, pero se me hace imposible soslayar los escozores desagradables producidos por el contenido de la nota sobre mi ya de por sí hipersensibilizada piel de gimnasio. Es que el senyor Espadaler deducía que, de seguir así el servicio en la Ciudad Condal, muy pronto, y aquí sugería un "nosotros" en el que se atribuía la representación de un colectivo al que supongo de irreprochable pureza étnica, estaríamos ubicados en los primeros lugares de un hipotético ranking mundial de antipáticos. Él ha descubierto que tal cosa sería injusta, ya que las antipatías son obra de unos "parachutados sin ningún compromiso con la ciudad, que tanto podrían estar en Barcelona como en Bariloche (¡!)".
Extraña idea esta, señor Espadaler, ya que en mi último y reciente viaje a Madrid pude comprobar que casi todos los puestos de atención al público están ocupados por no-madrileños, unos especimenes tan "parachutados" como los de nuestra estimada Ciudad Condal. Y digo nuestra, sí, mal que le pese, ya que vivo, trabajo y estoy comprometido con ella desde hace más de veinte años, tiempo suficiente como para poder asegurar que en Barcelona, como en cualquier otro lugar del mundo, la antipatía nunca necesitó de extranjeros para manifestarse a sus anchas.

lunes, junio 08, 2009

a vuelo de ratón


Iba a titular este post a vuelo de pluma, pero me pareció que, además de prestarse a interpretaciones sesgadas, era un título por demás anacrónico.
Ahora mismo, ya escrito y releído, resulta impresionante: me gustan poco los murciélagos,y ellos son los únicos ratones voladores que conozco.
Casi una semana sin subir un post a mi querido blog. Demasiadas incertidumbres en el entorno más próximo. Elecciones, decepciones, frustraciones. El cacho de pan nuestro de cada día. No debería inquietarme, pero hoy tengo una presentación y estoy algo nervioso. No por el evento en sí, sino por varias colateralidades de las que NO soy responsable.
Mi amiganalista me citó para mañana. Le dije: "Bueno, está bien, iré...Si el lunes no me acuchillan...". "Te vienes igual", respondió, "aunque sea arrastrándote".
Ella es así. No se corta nada por un par de tajitos.
Ayer voté, votamos.
¿Hoy deberíamos botar de contento o saltar por la ventana?
Todavía no tengo una respuesta. Como nací en un país donde las elecciones solían suspenderse por largos períodos, el solo hecho de ver una urna y pilas de papeletas con logotipos diferentes, ya me pone la mar de contento. Otro anacronismo.
Igual que Coco, la película que narra una parte de la larga y controvertida historia de la señora Chanel. Ni siquiera es un típico biopic. Tal vez los productores de la película sean tipos muy ambiciosos y hayan ideado una serie de filmes donde ir contándonos diferentes épocas en la vida de esta mujer fascinante y moderna. Coco One, Coco Two, y así hasta agotarla, y agotarnos, por completo.
No digo que la película sea mala. Solamente digo que es rácana y morosa al mismo tiempo. Veánla si quieren, no tengo muchas ganas de hablar de ella. El poster mismo, aquí arriba, parece una cubierta de Hola o de Marie Claire. Clase media con pretensiones. La Señora Chanel era más exclusiva, de Vogue International o Harper's Bazaar.
Siguiendo con este vuelo apresurado, les cuento que hoy a la mañana vi en un diario llamado El periódico una extraña publicidad de la cadena SER a favor de la tan necesaria donación de sangre. Muestra a un grupo de locutores de esa radio poniendo un brazo con el puño cerrado por delante. La otra mano aprieta ese mismo brazo un poco más arriba del codo. No se si entenderán la imagen, pero más que solidarios donantes de sangre parecen unos tipos dispuestos a hacernos un corte de manga apenas les demos la espalda.
Hay creativos publicitarios con las ideas algo confundidas.
¿Será por esto que las campañas incitando al voto "europeo" no dieron resultado?

miércoles, abril 29, 2009

Desayuno con periódicos

- ¿Has visto? Ya superamos los cuatro millones de parados...
- ¡No puedo creerlo! ¡De nuevo la Ana García Obregon y el Darek...! Estos dos se pelean para que vuelvan a invitarlos a la tele. Se forran dando entrevistas.
- ¿Quiere decir que cuántos millones de personas están en la puta calle? Porque a esos cuatro millones habrá que agregarles la familia, digo yo. Parejas, hijos...
- Me encanta esta chiquita Hanna Montana. La encuentro superdivertida...Mona además...
- ¡Vaya paranoia! Alerta de nivel cuatro y parece que sólo hay seis. En México ya han muerto casi doscientas personas...Bueno, eso es lo que nos dicen... ¡Y lo solucionan repartiendo mascarillas! Pobre gente...
- ¿Canta bien la Carla Bruni? Yo la encuentro un poco sosa. Tampoco me gusta demasiado como se viste, no te creas. Encuentro que la Leticia es muchísimo más elegante.
- Gripe o fiebre porcina, influenza...No se aclaran ni con el nombre. Primero las vacas, después las aves, ahora los cerdos, ¿no será que los animales están vengándose de nosotros? ¿No será que están hartos de que nos los comamos sin más?
- Me hubiera gustado verlos de cerca. Hacen linda pareja. Aunque él es bastante más bajo que ella. Por algo la Bruni no se pone nunca tacones. Como Tom Cruise y la Kidman, igual. Cuando se separaron la Kidman se sintió liberada... ¡Qué loca! Dijo que al fin iba a poder usar zapatos con tacón alto. ¿Me alcanzas el azúcar?
- ¡Y nuestro mister Bean sigue subiendo los hombros con cara de niño inocente! ...Yo no entiendo de qué mierda se ríen. A veces pienso que lo hacen de nosotros, los que los mantenemos en el poder. ¿Queda algo de leche? Gracias.
- Acá, en esta foto, está realmente divina. El pelo suelto y ese broche... Además es toda una lección de democracia y sobriedad. ¿Sabes que este vestido de noche ya se lo puso otras veces? No te creas... Hasta ellos están sufriendo la crisis...
- Ah, ¿Te dije que a lo mejor me quedo sin empleo? La empresa va a despedir a trescientos tipos más. La otra vez me salvé por pura lotería, pero esta...
- Hummmmmmm, otra semana de oro en El Corte Inglés... ¿Crees que podríamos ir este sábado? Necesitamos unas cuantas cosas... Ropa de cama, bañadores... Yo debería tirar todos los viejos de una buena vez... Queda un poco más de café...¿Tú quieres?

Posdata: Con mucha delicadeza, suponiendo que me dolería, Liliana Sáez me comunica que la poeta uruguaya Idea Vilariño falleció el martes por complicaciones respiratorias. Tenía 89 años. Una pérdida verdaderamente lamentable.

jueves, marzo 19, 2009

Represión: en català, si us plau

Salgo de visitar a mi analista y me encuentro la avenida Diagonal tomada por carros de asalto de los mossos d'esquadra. Un momento antes, cuando todavía estaba en medio de una sesión tan clara como el día, empezaron a oírse sirenas, silbatos y gritos. Pregunté a madame R., algo atemorizado, si todo aquel escándalo era una respuesta a lo que yo estaba diciendo. Mi estimada partenaire tardó apenas un segundo en tranquilizarme: no debía preocuparme en absoluto; nada inconveniente había salido de mi boca. Respiré aliviado. No me hubiera gustado sentirme responsable de aquella infernal batahola. Las molestias no eran sólo auditivas: inclusive uno o dos helicópteros atravesaron varias veces el rectángulo de cielo que alcanzo a ver desde el diván donde me tiendo para hablar de mi(s) persona(s). Como estaba con toda la asociación libre disparada, recordé el principio de La dolce vita, aunque de estos aparatos barceloneses no colgaba ningún Gran Cristo Crucificado como en la romana película de Federico Fellini. Supuse que el Ecce Homo se habría retirado a la urna de cristal, avergonzado por las declaraciones públicas del responsable de su iglesia, el Papa Bendito nosécuántos. Ayer mismo ha dicho que no quiere que los africanos usen condón. Prefiere que se casen vírgenes, ni se les ocurra hacerse homosexuales y sean fieles, pobres y hambrientos hasta la muerte. Atando cabos -los de la asociación libre, ya saben- recordé cuando hace unos años me propuse acostumbrar a un pequeño ejemplar de ficus benjamina, una planta que lo aguanta casi todo, a vivir sin agua. Desgraciadamente nunca llegué a saber si el experimento daba resultado porque la planta se murió poco antes de cumplir su primer mes de sequía.
¿Cómo llegué hasta aquí cuando en realidad quería contarles lo que me sucedió cuando salía de la consulta de mi analista? No importa; ni siquiera intentaré retomar la senda perdida. Empiezo de nuevo con el cuento y santas pascuas, con perdón del Papa antipreservativos.
Salgo de visitar a mi analista (bis) y me encuentro la avenida Diagonal tomada por carros de asalto de los mossos d'esquadra. Eran muchos, muchísimos. Los carros, quiero decir. Los mozos con sus escuadras estarán casi todos dentro, pensé, ya que por las calles no se veían tantos como la cantidad de rodados hacía suponer. Me detuve en una esquina para ver si convenía seguir hacia mi casa o era preferible quedarse quietecito hasta saber si no se repartían castañas indiscriminadamente. Acercándome a una señora algo gruesa con cara de enterada, le pregunté: "¿qué está pasando?" Me contó que había problemas con los estudiantes desalojados de la Universidad, "por esa historia de Bolonia". Agradecí la atención dispensada y me puse más cerca de la puerta de una cafetería a la que suelo ir cuando quiero comer buenos cruasanes rellenos de jamón dulce. Tengo recuerdos tan lejanos como dolorosos de los bastones policiales argentinos. No creo que los de aquí sean demasiado diferentes, y aunque no tengo aspecto de joven estudiante, tal vez sí pueda tenerlo de profesor contestatario. Cerca de donde me encontraba había un grupo de jovencísimos de ambos sexos con el pelo revuelto a la Winehouse y notable cara de estupefacción. Aunque hablaban entre ellos en catalán, este post viene en versión doblada al castellano y con insultos expurgados:
-Oye tío, que no puedo creerlo...¡Te das cuenta cómo nos han dado!
-Si fueran de la guardia civil o de la nacional...pero son mossos de escuadra, ¡catalanes!
-De verdad, tío, ¡qué pasada! ¡Ni que fuéramos unos pringados extranjeros!
Son demasiado jóvenes para saber según qué cosas, pensé, y me metí a la cafetería sin pensármelo mucho, dispuesto a zamparme en silenciosa soledad un buen cruasán relleno. Saqué el diario que llevaba en el bolso y me enteré de que al día siguiente, hoy en realidad, se festejaba el Día del Padre. Comprendí la avalancha de distintas publicidades de perfumes haute couture durante los últimos quince días. Lástima: yo ya no tengo a quién regalárselos. Como los diarios dan mucho de sí, sobre todo cuando no los lees cada día, también pude saber que en una encuesta realizada en Alemania han descubierto un treinta por ciento de jóvenes muy poco afectos a los extranjeros, de los cuales casi la mitad se declaran muy racistas. El Papa alemán debería prohibir, además de los elásticos condones, la emisión de música de Wagner en los colegios de enseñanza secundaria.
Fotos de Dante Bertini