
El canal de cine TCM Clásico (los dioses lo mantengan vivo y con el mismo nivel de calidad actual) transmite un extenso y bello documental sobre Fellini: Soy un gran mentiroso.
Basándose en una larga entrevista que el director italiano concedió en 1992 a Damian Pettigrew -director y guionista de este documental- aparecen en él, además de las sustanciosas declaraciones de un asentado, inteligente y profundo FF, escenas de rodaje, trozos de varios de sus films y los comentarios, no siempre elogiosos, de algunos de sus colaboradores.
Se hace notable el rencor de Donald Sutherland, protagonista principal de Casanova, por el trato "de marioneta sin voluntad propia" que le prodigara el siempre excesivo Fellini. El inolvidable partenaire de Jane Fonda en Clute, el tan desagradable como irremplazable "secundario" del Novecento de Bertolucci, es incapaz de ocultar aquí su más que expresivo desagrado frente a las minuciosas y muy explícitas indicaciones de Fellini para algunas escenas orgiásticas del filme. Según Sutherland, el autor de La dolce vita y Amarcord era un personaje que luchaba constantemente contra su natural inclinación hacia la superficialidad y el despilfarro.
Sin desmentirlo en cuanto a la calificación titiritera, el director de La Strada sí lo hace cuando confiesa un cariño casi paternal por sus actores, esos seres frágiles que se entregan a él devotamente, casi sin oponer resistencia. Encendido admirador de Picasso, a quien reconoce como su modelo artístico, Fellini asegura vivir en un mundo de luces y sombras, donde todo lo que lo rodea son manchas de color indefinidas que sólo adquieren forma precisa durante el proceso creativo.
El siempre medido, diplomático Terence Stamp -recuerdo haber desayunado en la mesa contigua a la suya en un bar cercano al mercado payés de Ibiza; él inmerso en la lectura de un diario londinense, oculto su salvaje erotismo sesentero (Teorema, El coleccionista) tras un atuendo blanco de ciudadano inglés de vacaciones en un lugar salvaje; yo impactado por aquella imagen desoladora, tan alejada de la cinematográfica, con una actitud y un vestuario anacrónico que ni siquiera excluía las sandalias trenzadas con zoquetes de hilo debajo- cuenta cómo le describió Fellini en una primera entrevista preparatoria del filme, su personaje de Toby Dammit en Historias extraordinarias (Histoires extraordinaires - Spirits of the Dead), un producto algo olvidado donde Louis Malle, Roger Vadim y el director italiano compartieron un cartel singularmente ecléctico y supuestamente comercial, ilustrando tres historias dramáticas de Edgard Allan Poe:"Imagina que llegas de un largo viaje en avión despues de una orgía multitudinaria de alcohol, sexo y drogas en la que has estado follando a una bella mujer oriental mientras un negro superdotado te daba por atrás. Desciendes del aparato medio dormido, ausente, muy colocado, a un aeropuerto desconocido en el que te esperan reporteros, paparazzis, fans, y con la intención de sobrellevarlo mejor te tomas una pastilla de acido lisérgico".
Por aquellos tiempos una entrevista televisiva como la de la escena siguiente sonaba a ciencia ficción. Hoy nos asombra la inteligencia y profundidad de estos reporteros fellinianos casi tanto como las cáusticas respuestas del famoso entrevistado, aparentemente ajenas a los cada día más manipulados, y manipuladores, medidores de audiencia.















































