jueves, junio 12, 2008

Matilde (Zagalsky) Horne, adiós

Ayer, de forma escueta, sobria y contenida, un email me anunció la muerte de Matilde Zagalski. Así nos vamos todos, pensé, hayas traducido esforzadamente una obra larga e intrincada como El señor de los anillos o seas un señor que jamás tuvo siquiera la curiosidad de abrir un libro. La beba recién nacida que alguna vez fuera Matilde, a quien de mayor le gustaba firmar Horne, (tal vez para aventar esos fantasmas que cada tanto se encarnan en personas y atacan con saña homicida), se ha paseado por este lado de la sombra durante casi un siglo. Puedo imaginarla en brazos de su madre: diminuta y excesivamente blanca; enfrentándose por vez primera a cada cosa, los ojos muy claros redondeados por el asombro y el llanto desatado por la atemorizadora vaguedad de todo lo que la rodeaba.
La conocí hace unos quince años, cuando ya era una anciana de sonrisa giocondesca y voz cascada que fumaba sin descanso. Te acercabas a ella temiendo por su integridad física. Parecía que un suspiro fuera de lugar podía voltearla para siempre. Si los vientos pueden arrancar de cuajo árboles muy bien plantados, ¿qué no podrían hacer con ella, que ni siquiera pisaba la tierra? Tenía sentido del humor, mucho, y una memoria bastante envidiable. Quizá fuera ambiciosa, no puedo asegurar lo contrario, sin embargo vivió siempre con lo más elemental, sin pedir demasiado. Tenía más de ochenta años cuando se atrevió a dejarse llevar como paquete en una moto de gran cilindrada, falsamente protegida por un casco prestado que, como es de suponer, le quedaba grande. No era una emergencia. Quería acercarse hasta San Carlos para encontrar a unos amigos jóvenes con puesto de artesanía en la siempre concurrida feria de Las Dalias. Por vaya a saber qué extrañas razones personales nunca explicitadas, esta tierna mujer, nacida en las lejanas e inabarcables pampas sudamericanas, había decidido vivir en Ibiza, un pequeño retazo de tierra rodeado de agua. Nos parecía tan arriesgada esta decisión como para suponer razones escondidas detrás de su confeso amor por ese quieto mar color turquesa y el pasotismo permisivo de los habitantes de la isla.
Algunos la llamábamos "El rayo que no cesa". Finalmente, hace apenas unas horas, ha dejado de alumbrarnos.
Postdata: el miércoles 16 de enero de 2008 colgué un post sobre El Cedro de Matilde Horne. Allí contaba dos o tres cosas más que sabía de ella.
Ilustra : cubierta de una de sus traducciones para la editorial Minotauro. Dibujo de Oscar Chichoni

miércoles, junio 11, 2008

acoso angélico

Voy a comprar cerezas baratas al mercado de la Boquería y al mismo tiempo que me da el vuelto de veinte euros, la puestera me dice:
-Perdone señor, ¿usted cree que amar es doloroso?
-Faltan veinte céntimos, señora- respondo yo, haciendo caso omiso a la pregunta de la despachante.
La mujer rebusca en un bolsillo de su delantal y me pone en la mano una moneda dorada.
-Son cincuenta, señora. Sobran treinta.
-Quédeselos- me dice la mujer con gesto agrio.-Quizás ahorrándolos pueda comprarse un audífono.
Escapo casi corriendo de allí y al hacerlo tropiezo con una familia de extranjeros que están oficiando de turistas.
-¡Perdonno, amigo!- gritan todos a coro.
No entiendo por qué piden disculpas si el que los atropellé fui yo. Gracias al encontronazo con los extraterritoriales he dejado caer dos de los cinco kilos de cerezas que llevaba conmigo. Los niños del matrimonio se ponen a juntarlas y el padre mientras tanto me pregunta:
-Sorry, amigo, ¿but do you know what meaning "amor"?
¿Por qué habrá supuesto que yo entiendo inglés? Miro hacia mis pies, consciente de que no me conviene pisar la fruta desparramada por el suelo. Tengo las zapatillas deportivas blancas manchadas de sangre de cereza. Una pena. Nunca podré recuperarlas. "Las manchas de sangre son muy difíciles de sacar". Lo decía mi madre con total convencimiento, como si toda su vida hubiera estado al servicio de unos mafiosos asesinos.
Corro hacia la calle, dispuesto a esconderme en casa hasta que esta inesperada invasión de ultracuerpos amorosos concentre sus ataques en otro desgraciado.
-Oye, tú, ¿por qué corres?
La voz llega desde arriba. No pienso detenerme. Estoy convencido de mi más que inmediata necesidad de aislamiento. Quienquiera sea el sujeto de la voz angélica, no logrará hacerme cambiar de opinión.
-Venga tío...Si te mueves tanto no daré en el blanco. Es muchísimo peor. Seguirás un montón de tiempo así, sufriendo en vano por un flechazo inconsistente.
Finalmente me zambullo en casa, y, entre sudores y escalofríos, logro echar llave y cerrojos a la puerta de calle. Comienzo a tranquilizarme pero no llego a hacerlo. Oigo sonar el interfono con la misma insistencia del cartero cuando trae algún certificado.
¿Qué puedo hacer? El de las cartas ha pasado más temprano, no usamos butanero desde hace un montón de años y el chico que suele traernos las compras del supermercado tiene un marcado acento portugués.
-¿Sí...?
He usado mi voz en falsete: simulo ser la chica de la limpieza.
-¡Gracioso el acento! Pero si no quieres que te siga el rastro, la próxima vez compra fruta menos colorida. O cuida que tus bolsas no estén agujereadas. ¡Venga, abre de una vez! ¿O te crees que me voy a quedar aleteando en tu puerta todo el día?
imagen de Pablo Cruz

domingo, junio 08, 2008

Rafa Garros

El deporte es competitivo, quién puede ponerlo en duda. Si dos tipos, o veintidós, o cuatro, se ponen frente a frente para disputarse algo es porque quieren, pueden, están obligados a competir. Lo extraño es que alguien como yo, muy poco dado a esos afanes, echado en el sofá para ver la final de un deporte que le gusta pero sin apasionamiento, termine gritando cualquier cosa para aliviar en algo la tensión producida por esa lucha en la que se enfrentan otros. Virtualmente además. Es que hoy a la tarde hasta me inventé un slogan del más puro estilo Boca contra River: "Rafa, macizo, reviéntalo a este suizo". Que me perdonen mi querido amigo Phillippe y toda su esplendorosa familia. He perdido los nervios y no fue por Federer, señor encantador donde los haya. Es que hubiera preferido que el director de la transmisión de Roland Garros se mostrara un poco menos parcial, olvidándose de esos planos supuestamente artísticos de las zapatillas deportivas sobre la tierra roja, y nos obsequiara más planos directos de Nadal: la mitad al menos de los que tuvo Federer. También que el público -entre los que alcancé a ver a un alicaído Guillermo Vilas, al casi inalterable director Roman Polansky y a la modiglianesca actriz Charlotte Gainsbourg, hija de Serge, el inolvidable compositor y cantante, y de su novia, pareja, mujer, la aún seductora Jane Birkin- fuera un poquito más cálido con quien había vencido en el torneo por cuarta vez consecutiva. Sobretodo porque Nadal ganó muy bien. Tan fácilmente como para que en un momento dado se lo viera dudar por esa victoria que no esperaba tan rápida ni avasalladora, frente a un tenista que quiere, respeta y al que no escatima elogios. Tal vez este resultado fuera de esperar. Federer, muy elegante, vestía de luto, mientras Nadal seguía impertérrito en su estilo lechuga. Quien de verde se viste, en mucho se tiene, dice un popular refrán aragonés.
Mientras me dirigía a la cocina para servirme otra ración de anacardos, me dió por pensar que todo en esta vida deja una enseñanza. Es mucho mejor no competir, sobre todo si lo que tienes en la mano no es una raqueta, sino un puñado de frutos secos, patatas fritas, un bocata -¿di cardinale?- o un vaso lleno de cualquier bebida fría, con o sin alcohol. Amén.

viernes, junio 06, 2008

viernes de gloria con Jean Paul Goude


¿Conocen a Jean Paul Goude? Es un diseñador gráfico, fotógrafo, dibujante, director de videos musicales y cortos publicitarios nacido en Francia en 1940. Todavía en activo, por suerte. Después del post-mortem anterior necesitaba poner algo más alegre que una despedida. Este artista multifácetico inventó a Grace Jones, lanzó a Vanessa Paradis, y ya en este siglo, hace nada de tiempo, convirtió a Sara Jessica Parker, intérprete y productora de Sex and the City, en una gamberra de lujo que rompe el cristal de un escaparate de la Place Vendôme vestida con un traje de fiesta de Maurice Lacroix. Se trataba de lanzar al mercado mundial un nuevo perfume llamado Covet. Casi por casualidad encontré un video que resume tres décadas de creatividad de este francés polivalente. Pueden verlo pulsando AQUÍ. Pongánse cómodos, tomen asiento, relájense. Vale la pena detener la marcha diez minutos para admirar parte de la imaginativa labor de este hombre, realizada algo antes de la irrupción del actual photoshop y los omnipresentes efectos especiales.
(con especial dedicatoria a Gisella, Isabel y Vanessa, que me hicieron comer con ganas y risas)
ilustra : retrato de Grace Jones por Goude; bocetos y fotomontajes de J.P.Goude para un video musical de Grace Jones: Libertango, un tema original de Astor Piazzolla.

miércoles, junio 04, 2008

it's not easy to wear

Estoy algo reiterativo, lo sé. Esta semana ha muerto Ives Saint Laurent y en todo el mundo se elogió su trabajo y su figura.
No siempre fue así.
En 1962 presentaba su segunda colección; (pulsar aquí)
la primera, pocos meses antes, no había convencido a nadie.
"No es fácil de usar", repetían sus críticos.
46 años después podríamos decir lo mismo
aunque por muy distintas razones. retrato de Saint Laurent atribuído a Richard Avedon
foto de Helmut Newton para la colección YSL de 1975

domingo, junio 01, 2008

nueva york - londres - buenos aires

La New York de Sidney Lumet no es la Manhattan de Woody Allen. La cámara jamás se detiene en rincones cálidos por donde pulula un buen puñado de gente agradable. No hay por allí hombres y mujeres de los que quisiéramos ser amigos, amantes, vecinos.Tampoco nos invita a restaurantes y cafés donde quisiéramos sentarnos cada día, ni nos hace pasear por calles donde se te despiertan las ganas de tener un perro, aunque no encontremos necesaria ninguna excusa extra para querer caminar por ellas. Las panorámicas a través de las ventanas muestran algún que otro edificio emblemático, sin embargo la bruma que los envuelve, más que evocadora o nostálgica, nos habla de una polución asfixiante, de las desagradables consecuencias de un cambio climático que ha dejado de ser el slogan de organizaciones más o menos marginales para convertirse en una realidad tan evidente como ineludible. El sol de esta ciudad de cine alumbra con la misma dureza de un tubo de neón, quema con la potencia desintegradora del hierro fundido. Quizá para resarcirme de tanta pérdida irreparable o porque nuestro inconsciente lee con gafas de mayor aumento, he ido a ver Before the Devil Knows You're Dead la misma semana en la que ha muerto un entrañable homónimo de su director, el también estadounidense Sidney Pollack. Pollack tenía bastantes años menos que este Lumet todavía en plena forma a pesar de su octogenaria edad. Y esto que digo no es un lugar común, piadoso frente a la obra menor de un otrora cineasta de primera línea. Before..., su última película, está contada de forma magistral. Consciente de que los tiempos no son tan lineales como pretendemos, la historia vuelve sobre sus pasos una y otra vez, añadiendo detalles que cambian de manera substancial la imagen de conjunto. No contaré la trama, ya que bastante ha hecho la gacetilla publicitaria al develar algunos datos que quitan sorpresa a los primeros minutos del filme. Para los aficionados a la división por géneros, les diré que se trata de un thriller clásico. Hay en él crímenes absurdos y personajes oscuros con relaciones familiares tortuosas, que incluyen, como casi siempre, secretos y mentiras, frustraciones infantiles, conflictos enquistados, nunca resueltos, y también al poderoso caballero Don Dinero actuando como móvil y excusa al mismo tiempo. ¿Cassandra's Dream? Podría decirse que son primas hermanas, -también, de forma más sesgada, esta es parienta cercana de Al Este del Edén- aunque la solución que da a su historia Sidney Lumet sea particularmente despiadada y ejemplificadora. Al director de Network, 12 hombres en pugna y Tarde de perros siempre se lo definió como un moralista. Mediando los ochenta años, con un futuro de perspectiva estrecha, no podíamos esperar que se convirtiera de pronto en un personaje light sin opiniones personales sobre la culpabilidad o la inocencia. De un elenco sólido aunque con altibajos, destacaría a Marisa Tomei, que ha logrado hacer de un personaje secundario algo borroso, un ser de carne y hueso difícil de olvidar.
Como al parecer cada semana tiene su impronta, anoche mismo, después de festejar en el Bestial de la Barceloneta el cumpleaños número cincuenta de nuestro amigo R.M., seguimos con estas visiones tan desoladas como desoladoras de hombres y ciudades en crisis. Gracias a la recomendación de Pilar y José Luis, vimos en casa Hijos de los Hombres (Children of Men) de Alfonso Cuarón. Comienza con una imagen televisiva de Buenos Aires, donde masas descontroladas han dado muerte a un niño que se llama Diego. ¿Les suena este nombre asociado a aquella ciudad rioplatense? La película transcurre en una Inglaterra decadente y caótica que persigue a los inmigrantes como terroristas y a los terroristas como portadores de un mensaje destructivo que, a medida que transcurre el filme, demostrará ser una transcripción casi exacta del discurso gubernamental supuestamente repudiado.
Hoy salí a despedir a Maru: se va mañana al mediodía a París. Humedad fría, día gris, calles semidestruidas por obras que nunca terminan. Italia ensaya políticas antinmigratorias for export. En el país vasco explotan bombas y se inundan calles. Hemos rasgado los velos embellecedores y la realidad se muestra, como en Matrix, con toda su crudeza.
photo : spencer tunick

Posdata: Parece que estas posdatas empiezan a parecer un posmortem. Hoy a la madrugada, y con 71 años, ha muerto Ives Saint Laurent, quien antes de convertirse en una firma comercial que ha inundado el mundo de ropa, accesorios, cométicos y perfumes, fue un hombre rebosante de creatividad y elegancia. Impulsor de los pantalones y el esmoquin femeninos, lanzó el pret-a-porter como idea de difusión y venta para los diseñadores de alta costura. Lo sobrevive su compañero de vida y tareas, Pierre Berger, gran promotor de sus creaciones. El definitivo fin de una época.
En la foto: Pierre et Ives, en ese orden.

sábado, mayo 31, 2008

soñar cuesta un zarpazo

Soñé que convivía con una leona. No era un león, no. Lo único que puedo asegurar del sueño -ya se sabe cuánto nos mentimos, fabulamos, ocultamos y a veces hasta develamos en ellos- es el género del animal. Al menos el que yo le atribuía. Era una leona, sin ninguna duda, y andaba por la casa como lo hace mi gato Federico: a su aire, deslizándose por momentos como una sombra, pendiente de lo que hacen sus mascotas bípedas de gran tamaño; o galopando de un extremo a otro del apartamento cuando quiere llamar la atención o está jugando con vaya a saber qué fantasmas que solamente él percibe. En el sueño, mi sueño, me gustaba ver a la leona entrando y saliendo de las habitaciones, acercándose a mí con su pelambre rojiza y su musculatura elástica y sobona, pero al mismo tiempo me intranquilizaba de una manera inexplicable aquella enorme presencia con garras y colmillos. Una auténtica tontería sentirse intranquilo por algo que convivía desde siempre conmigo. Finalmente era, como yo, un mamífero carnívoro. En la vigilia siempre he convivido con gatos, y en más de una ocasión, visitando zológicos o mirando documentales sobre la vida salvaje, he fantaseado con la posibilidad de abrazar a un felino de gran tamaño.
No se si después pasó algo más con la onírica felina doméstica. Cuando me desperté en mitad de la noche, no recordaba ningún otro detalle de lo que supuse sin ninguna duda un sueño. Sentí sed. Fui caminando descalzo hasta la cocina, mientras rogaba no pisar nada vivo ni húmedo ni pringoso. "Algo como un miembro humano arrancado de cuajo", me susurró al oído ese personajillo molesto que todos llevamos dentro. No ocurrió nada de eso y mis pies siguieron a mis piernas paso a paso hasta llegar a su destino. Abrí la nevera y busqué alguna bebida fresca. Tenía sed, si, pero no una sed de agua sino una sed golosa. Zumo de zanahorias y naranjas de la marca Granini. Bebí un buen trago desde la botella. Apagué la luz de la cocina y toda la casa quedó a oscuras. Fui tanteando hasta la cama y me arrojé sobre ella. No estaba solo. Ya no estaba solo. Me abracé a aquella mole palpitante, cálida, amistosa y, sin temores ni recelos, cerré los ojos. Recién esta mañana al ducharme descubrí un zarpazo en mi espalda.
photo : publicitaria, del actor Christopher Meloni

lunes, mayo 26, 2008

una (EURO)VISIÓN personal

El sábado nos quedamos en casa para ver Eurovisión. Vinieron amigos, tres, con tartas y empanadas de distinto tipo. Nosotros pusimos macedonia para estar a tono con el certamen. La votación casera anduvo por el lado de los ucranianos, aunque el chico de Israel, prohijado por Dana International, la ganadora transexual israelí de 1988, conmovió bastante nuestras retinas sin dañar nuestros oídos. Ganó la canción rusa, tan extravagante como el Chikilicuatre de origen catalán, aunque en estilo Teatro Bolshoi, con patinador rubio, violinista sinfónico y Stradivarius de cuatrocientos años. Como se trata de un concurso y además no soy modesto, me anotaré dos puntos. Cuando casi al terminar su canción, el ruso comenzó a desprenderse la camisa, comenté: "Este chico tiene muchas ganas de desnudarse..." ´Hoy me enteré que su lanzamiento en el mundo del "show business" fue a través de unas fotos donde aparece cubriéndose las partes más íntimas con un casco de moto color rojo. One point. Memorioso auditivo, creí encontrar parecidos más que evidentes entre la canción ganadora interpretada por el nudista Dima Bilan y alguna muy popular de otra época. Cacho de pan: two points. Resultó ser un tema de Cat Stevens, un cantautor de éxito que cuando su carrera comenzaba a declinar decidió convertirse al musulmanismo, abandonando el mundanal ruido pop. La canción de Cat se llama Wild World, Mundo Salvaje. La ganadora de Eurovisión Believe, Cree. Con sólo pulsar sobre los títulos aseguro un sinfín de emociones muy variadas, además de unos minutos de sano y alegre entretenimiento. No está nada mal para empezar una semana sin demasiados alicientes.
ilustra : foto promocional de Dima Bilan (gracias, giosafat)

Una larga y triste posdata: Ha muerto Sidney Pollak (1935-2008). Además de que ninguna de sus películas, aún las menos conseguidas, me defraudó totalmente, dirigió algunas tan especiales e inolvidables para mí como ¿Acaso no matan a los caballos?, desoladora imagen de una sociedad en crisis, la divertidísima Tootsie, o Los tres días del Cóndor, donde, además de mantenernos prendidos de la pantalla durante todo su metraje, nos explicaba el porqué de muchas guerras en menos de diez líneas de diálogo. Fue también productor y actor -tan inquietante como precisa su aparición en Eyes Wide Shut, el último film de Kubrick-, logrando, en esta última faceta de su trabajo, convertirse siempre en el personaje que interpretaba, al punto de hacernos creer, como en Maridos y mujeres, que realmente era un señor de la calle, amigo del director, que se había metido en el film a contarnos parte de su vida porque Woody Allen se lo había pedido expresamente.
Si al menos pudiera decir(me), y decirle, "que en paz descanse"...

viernes, mayo 23, 2008

Matthew Pillsbury

Nació en Neully, Francia, aunque su nombre pueda despistarnos. Tiene apenas 34 años y muchas de sus fotografías ya forman parte de las colecciones de algunos de los mejores museos del mundo. Se interesa por el paso fugaz de nuestros cuerpos sobre un paisaje caníbal que nosotros mismos, con tanta ingenuidad como desparpajo, hemos ayudado a crear. Retratos de inquietud y soledad, donde las imágenes de los omnipresentes televisores se desvanecen, convertidas también ellas en fantasmas pasajeros. Sus interiores rebosan de objetos inmóviles, momentáneamente inútiles: cáscaras de atrezzo soldadas entre sí, yacimientos de tesoros arqueológicos donde futuros investigadores intentarán develar los misterios de una cultura desaparecida. El exterior es un desierto de luces cegadoras, un firmamento inalcanzable de soles fragmentados y falsas estrellas titilantes con vocación publicitaria. Porque sus imágenes son lo más opuesto a la carnalidad y el sexo, Matthew Pillsbury merece ser la estrella de esta semana tan cargada de sobredimensionados, casi amenazadores, "símbolos fálicos".

martes, mayo 20, 2008

el TAMAÑO como importancia


Cuando vi por primera vez en directo las obras del Bosco en el Museo del Prado, me asombró su tamaño. Suponía que aquel abigarrado conjunto de seres extraños en situaciones y actitudes de lo más extravagantes, necesitaban de un espacio más amplio para realizar su juego. Hieronymus Bosch era un obsesivo artesano que prefería las dimensiones reducidas cargadas de significaciones. Sin embargo su obra, para ser entendida, necesitó del acercamiento de las cámaras, de la ampliación que hicieron de cada uno sus detalles los estudiosos en la materia, de la contundencia explicativa de los primeros planos, mucho menos evidentes en las pinturas originales que en las reproducciones impresas lanzadas al mundo. ¿Tendrían el mismo impacto el David y el Moisés de Michelangelo Buonarroti si su estatura fuera la que muestran sus clónicos souvenirs, adaptados a las maletas y las estanterías de cualquier turista de clase media? ¿Viajaríamos hasta Nueva York para acercarnos a la Estatua de la Libertad o nos desplazaríamos a París para conocer de cerca la Tour Eiffel si estos grandiosos monumentos tuvieran dimensiones "normales"? Si la bella y colorida torre Agbar diseñada por el arquitecto Jean Nouvel fuera dos o tres veces más alta, ¿no se hubiera convertido en un icono mundial capaz de atraer por sí sola a millones de turistas? Aunque resulte molesto reconocerlo, el tamaño de ciertas cosas importa mucho, máxime cuando son utilizadas para su exhibición pública.
Taschen, la editorial que convirtió el Arte con mayúsculas en un artilugio próximo a cualquier persona interesada por él, se ha propuesto hacer lo mismo con otros productos e imágenes igualmente simbólicas, aunque despreciadas hasta ahora por su carácter presuntamente vulgar, escatológico y/o pornográfico. Sex to Sextie, Vanessa del Río, The Big Book of Breasts, Robert Crumb’s Sex Obsessions o Tom of Finland - The Complete Kake Comics, son algunos de los últimos títulos de esa ya nutrida colección de arte alternativo. Last but not least, ahora toca darse un paseo visual por 400 ejemplos XXL de esa porción tan idealizada como denostada del cuerpo masculino, al que muchos, en un intento de dulcificación algo ingenuo, han llamado con diminutivos cariñosos e infantiles, al mismo tiempo que otros con más ambiciones le atribuían características marinas, zoológicas o arquitecturales, sin darse cuenta de que, al margen de su mayor o menor talla, se trataba, simple y llanamente, de un pene. (Dedicado a Tina N., que sabe mucho de estas cosas.)

Posdata: aquello/as que no teman ver herida su sensibilidad con la exhibición de fenómenos paranormales, pueden pulsar sobre la dirección siguiente. Allí la experta Dian Hanson les explicará con lujo de detalles los pormenores de este libro.

sábado, mayo 17, 2008

El Melga a la distancia

“Querida mami, hoy es 28 y estamos por llegar a Santos. Son las 10 de la mañana. Estoy sentado en la popa del barco escribiéndote. El viaje es hasta ahora sensacional. Apenas zarpamos vimos Bs. As. por última vez y era tan emocionante que no te lo puedo contar... tenés que vivirlo”. Esta fue la primera carta que recibió la madre de Daniel cuando este decidió dejar Argentina para radicarse en Barcelona. Iba a cumplir los veintiséis años en otro país, acompañado por Marcelo, un estudiante treintañero de psicología capaz de soportar sus desmesuradas muestras de talento, pasiones y sentimientos. Yo no podía seguir su ritmo; me sentía avasallado por aquella vitalidad desbordada, por su creatividad sin controles. Recién ahora me doy cuenta que nuestra relación, llena de anécdotas de todo tipo, no duró en realidad más de cinco o seis años. Años infinitos, de un material incombustible al tiempo. Nos habíamos conocido en la calle Florida a fines de los años sesenta. Aquella tarde grisácea de otoño tres artistas pop nacionales habían decidido imitar el gag central de una trepidante comedia de George Cukor y Judy Holliday, La rubia fenómeno (It should happen to you), colgando un gran cartel publicitario donde aparecían sus fotos, cruzadas por una leyenda que preguntaba "¿Por qué serán tan geniales?". Yo era un joven militante de izquierda cargado de prejuicios sociales y bastante desprovisto de humor. Hice un comentario en contra de "esos niños bien con pretensiones de artista" y Daniel, que andaba por allí cargado de libros y carpetas, lo cazó al vuelo. Nos insultamos un buen rato, con palabras gruesas y auténtica furia, sin embargo poco después estábamos tomando café en el desaparecido, aunque siempre recordado, café "Augustus". Allí, con su habitual, avasallador atropellamiento, cargado a partes iguales de ternura, agresividad y timidez, terminó confesando que ya me tenía visto en los dos o tres bares supuestamente intelectuales de la zona, y que, al margen de sus opiniones, en todo contrarias a las mías, y a la violencia que le producían mis comentarios de "pequeño burgués pretencioso", estaba especialmente contento, ya que aquel día se le había presentado al fin una posibilidad de entablar conversación conmigo. Nos hicimos amigos porque era necesario que fuera así. Mi vida era tan afable y ordenada como la casa en que vivía. Su aparente desorden generaba obras plásticas espléndidas a las que siempre encontraba deficitarias. Decía que mi compañía era terapéutica, que lograba sedarlo, y yo encontraba su apasionamiento, a veces difícil de aguantar, repleto de resplandeciente verdad. Ambos, cada uno a su manera, odiábamos por igual la hipocresía, la mediocridad y la injusticia. Tal vez por eso nos desnudábamos en las fiestas más concurridas, produciendo deserciones masivas de los invitados más burgueses y algún que otro comentario gratificante de aquellos que de verdad nos interesaban. Una anécdota que los despistados -o rácanos- de siempre, atribuirían con los años a Manuel Puig, un ser tan talentoso como incapaz de sacarse la corbata fuera de su casa. Ayer, buscando más información sobre el último Premio Nacional de Fotografía, un señor sin ningún valor estético remarcable, dedicado a retratar con nauseabunda perversión animales muertos, ¿o asesinados?, envueltos con todo tipo de cintas, hilos, trapos, y arbitrariamente rodeados de pigmentos de colores, encontré un retrato-acuarela de mi amigo Daniel realizado por la fotógrafa Ouka Lele. Nunca nos había hablado de ello. Supongo que el hecho de ser él el personaje retratado quitaba toda importancia a la obra. Se lo envié inmediatamente a su madre, María Teresa, y ella, para retribuir esta nueva imagen del hijo perdido, me envió una sucinta biografía de Daniel, lo primero que ha escrito con el ordenador regalado por una amiga. Es un texto magnífico, tan auténtico como Daniel, al que todos llamábamos "el Melga" o "el Melgarejo". Con la resaca del vertiginoso abril prolongándose en mayo, había olvidado que mi amigo cumplía años el día 7 de este mes. ¿Cómo era aquello de la escritura recta, o justa, con líneas torcidas? Pues exactamente eso.
Photo : Daniel Melgarejo por Ouka Lele.

jueves, mayo 15, 2008

alrededor del blog

Anoche tuvimos la mesa redonda sobre el blog. (Si buscas en actividades realizadas podrás ver nuestras caritas) Fue en el Aula de Escritores de ACEC, la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña. Un encuentro agradable con buenos viejos amigos y algunas apariciones estelares del mundo blogger barcelonés. Lokita, Letra perpleja, Frikosal, Tres musas, Gisella -todos linkeados entre los habituales- vinieron a apoyarnos con su cálida presencia. Después de las intervenciones de Jorge Chapuis, Isabel Núñez y Vanessa "Objeto A", sólo un momento antes de las preguntas e intervenciones del público -estuvimos reunidos allí hasta casi las diez de la noche- leí el texto que había escrito ayer mismo, mientras trataba de recuperarme de una noticia tristísima: la muerte, temprana y dolorosa, de Rosa María Segalés. Sobre el blog y otros embolados
La vida es sorprendente si uno permite que lo sea.
Hace año y medio vino a casa Georgina Roo para festejar mi cumpleaños y me trajo como regalo la receta para la hechura de un blog. En estos momentos estoy llevando cuatro de estos inventos y hasta me atrevo a hablar de, sobre ellos, con todos vosotros.
Cuando las relaciones eran más ingenuas, o tan sólo más forzadas, solían preguntarte de sopetón, como para abrir boca: ¿y tú a qué te dedicas? Ahora pasa algo parecido cuando te piden que sueltes el currículum. Suelo decir que soy dibujante y escritor sin saber nunca el orden que ocupan esos factores, un detalle que seguramente no altera esa suma de cosas que voy siendo, en distintos momentos y a medida que vivo.
Sin embargo a esta altura de mi tiempo puedo decir que me siento básicamente un narrador, o sea: alguien que mira, observa, desmenuza con los ojos, para después trasladar aquello que ve a otra forma de imagen o simplemente intenta traducir esa observación previa al diálogo cotidiano, a la palabra hablada.
En mis años adolescentes muchos parientes solían pedir que les contara las últimas películas que había visto. Decían que lo hacía con precisión y gracia, enfatizando detalles que no eran muy evidentes a simple vista. Esa opinión no era unánime, por supuesto. Siempre estaban los Otros por antonomasia, esos primos antipáticos que detestaban mis cuentos porque me encontraban fabulador, mentiroso, exagerado, barroco.
La palabra escrita fue, más que el resultado de una búsqueda, el producto de un afortunado accidente. Sí: la vida es sorprendente.
Con mi compañero y socio de vida compramos un ordenador para trabajar en gráfica y cuando el aparato entró en casa descubrí que aquello era lo que siempre había necesitado para escribir. Casi no hacía ruido, tenía luz propia y si te equivocabas no gastabas resmas y más resmas de papel ni llenabas de molestas miguitas de goma de borrar toda la mesa de trabajo.
Como soy bastante enemigo de las profundidades pero también lo soy de las alturas excesivas,
-la claustrofobia y el vértigo ocupan espacios bastante notables dentro de mis síntomas-
suelo saltar de tema en tema, de situación en situación, sin quedarme demasiado en ninguna.
No es algo que me preocupe.
Para decirlo de forma metafórica: si estoy mirando un cielo de incomparable belleza y un ángel se posa sin aviso previo en una rama cercana, mis ojos, y mis pensamientos, abandonan aquellas nubes sonrosadas para ir rápidamente hacia estas alas en reposo.
La escritura y el ordenador están relacionados conmigo, y en mí, de forma muy directa.
Escribo desde siempre, aunque sin pretender nada, perezosa y pausadamente.
La literatura exige sacrificios muy variados. No es bueno entretenerse mucho tiempo con otra gente ni acudir demasiado a saraos, vernisages y/o banquetes.
Se hace imprescindible sacrificar los vuelos innecesarios y quedarse en la jaula, picoteando teclas. No puedes bailar ni cantar mientras escribes y el simple hecho de ir al cine, ver un poco de televisión o leer novelas ajenas, puede entorpecer de manera notable tu laboriosa tarea narrativa.
Por el contrario, un post requiere el tiempo justo de tus ganas. Como no cobras entrada puedes decidir cuántas líneas durará el espectáculo. Como no tienes más patrones que tu conciencia, decides si aquel día habrá o no un nuevo escrito en tu página. Además, y esto es un verdadero lujo, puedes elegir desde el formato de tu entrada hasta quién ilustrará visualmente tus palabras. En un año y medio, por las mías han pasado fotógrafos y artistas plásticos tan reconocidos como Henry Matisse, Diane Arbus, Torres García, Annie Leibovitz, Irving Penn, Horacio Coppola, Horst P. Horst, Francesca Woodman o Nicolás de Stael.
Gran parte de mi vida he trabajado como ilustrador de diarios. En ellos no hay tiempo para la duda ni el arrepentimiento: te encargan un dibujo hoy y mañana mismo lo ves publicado. Me gusta afrontar ese riesgo: crecer en la acción, aprender con los aciertos y las equivocaciones. Nuestro trabajo creativo se desprende de nosotros una vez publicado, nos obliga a verlo con ojos nuevos, ajenos, extranjeros.
Y llegado a este punto, que en realidad es llegar a ninguno, tomo conciencia de que llevo escritas tres páginas. Suficientes para que tengamos tiempo de dialogar alrededor de este nuevo fenómeno. Demasiadas para el post que colgaré mañana.
ilustra : pintura de Gun Wei

martes, mayo 13, 2008

del bloQUEo al bloGUEo

MIÉRCOLES 14 DE MAYO A LAS 19.30 HORASen las Ventas del carrer Canuda, (calle Canuda 6, quinto piso)
a pasos del Mercado de la Boquería:
Vanessa Lakhan, "la Pequinesa"
Isabel la Pletórica, "Madona der Guadarquiví",
Catxo Centeno y Espelta, "er kiler"
y Jorgillo de los Chapuis, "er Mesié"
Un espectáculo completo,
con capea, paseo y banderillas:
LIDIANDO AL BLOG
Sol y Sombra al mateix preu: ¡GRATIS!
¡MIÉRCOLES 14 DE MAYO A LAS 19.30 HORAS!
¡no se us perdáis!
ilustración : anónima, extraída de la red

viernes, mayo 09, 2008

En el nombre de la "Rosa, Rosa"

Me llaman de Gualeguaychú, Corrientes, para preguntar por qué no he colgado el post semanal de la Estrella. ¿Cómo explicarme? Últimamente la historia, esa mía personal, con minúsculas, está resultando de lo más ajetreada y viajera. No atravieso las fronteras de Cataluña, todo hay que decirlo, pero para mí, tan afecto a la vida casera y al dolce far niente, tanto movimiento trasvasador intercomarcal acaba por quitarme hasta las ganas de teclear. Como hoy llueve, poniendo fin a esto que hace unos días denominé "primavera seca" -una imagen que impresionó gratamente a Zbelnu-, me quedaré en casa haciendo unos dibujos sobre el Informe Pisa. Me encanta trabajar por encargo, así que no sufráis por mí. También se hace necesario aclarar que esta estrella de la semana estará con vosotros por muy poco tiempo. El necesario para que pueda verlo Rosa, la encantadora empleada de Au nom de la rose, una tienda empeñada en sorprendernos con esa flor que tanto conocemos. Por ello, y por ella, vagan también por aquí las fragancias de Rosalía de Castro, Amancio Prada, el omnipresente Borges e, imposible olvidarlo, Umberto Eco, que reconoció haberse inspirado en el porteño Jorge Luis y su poema El Golem para escribir un libro que, casi con seguridad, ha vendido muchos más ejemplares que toda la obra completa del bibliotecario ciego de la bonaerense capital argentina.
Los dejo con Sandro de América, el Gitano. Han pasado cuarenta años desde estas imágenes y posiblemente su erotismo a lo Elvis resulte algo descafeinado, sin embargo llevaba con soltura los pantalones pata de elefante, y atreverse con los jabots después de desmentir una y otra vez sus supuestas inclinaciones homosexuales, tenía bastante mérito.
photo : retrato de Borges por Diane Arbus

lunes, mayo 05, 2008

in giro per Girona

Lo que hace unas horas fuera viernes 2 de mayo de 2008, ya es parte del (mi) pasado. Desde ese día hasta hoy, hasta este mismo momento en el que escribo, han pasado segundos, minutos, horas y, junto a todo ese tiempo, también pasaron un buen puñado de cosas agradables. Trato de recordarlas sin proponerme un orden demasiado preciso: el viaje en coche atravesando una verde y plácida Girona con música del recuperado Ray Orbison, ese desafortunado rockero que te hace bailar con los brazos si tus piernas no pueden hacerlo; el desayuno tardío en la plaza de Monells (buenísimo, recomendable); la llegada a la masía de J., con el dueño de casa esperándonos en la puerta mientras R. dormía una siesta intempestiva de la cual se levantó con excelente humor e impactante peinado "deux visages"; la habitación azul con su ventana al campo y las lagartijas que hasta un segundo antes ocupaban resquicios del vano escapando presurosas de nosotros, tan precavidas como ignorantes de cuánto se las quiere por este lado de la frontera; la comida nocturna en un restaurante ampurdanés y el despertar con té de rosas "made in france"; las interminables conversaciones alrededor de las diferentes mesas que supimos compartir, tirados de cualquier manera sobre el césped sin cortar o reclinados sobre las hamacas de tela blanca a un costado de la gran piscina rectangular que nadie se atrevió a usar ("corre una brisa ligeramente fría"); todas esas sabrosas, disparatadas, envolventes, divertidas charlas de este fin de semana gironense. Este bondadoso Abril me envolvió en un sayo de atercipelado paño. Parece que mayo no me obligará a quitármelo. El jueves anterior por la noche nos habíamos acercado hasta Masnou para oír la guitarra de un argentino viajero, Federico Parducci (La Diabla dúo), homenajeando a Atahualpa Yupanqui. En algunas canciones lo acompañaba un hijo violinista medio barcelonés llamado Nicolás. Resultó ser un dúo singular, de particular belleza. Una pareja de hecho funcionando tan bien o mejor que las más tradicionales. Al final del concierto, envalentonados por nuestros sinceros, emocionados, merecidísimos aplausos, se atrevieron con el Gracias a la vida de Violeta Parra. Pues eso: gracias a la vida.

fotos de dante bertini

viernes, mayo 02, 2008

algunas estrellas para este fin de semana

esta película es una delicia y en este making of (pulsar abajo)
aparecen algunos de mis favoritos de otra época: Vincente Minelli, Leslie Caron, Nina Foch, Gene Kelly. Si el adelanto os gusta mucho y todavía no la habéis visto, podéis correr a alquilarla. Me voy, por unos pocos días, "a las afueras" de Barcelona.

lunes, abril 28, 2008

Francesca Woodman: un ángel al borde del volcán ardiendo

Hoy por la tarde el psicoanalista Alejandro Gómez Franco y yo presentaremos este pequeño libro de poemas de Zulema Moret inspirado en algunas fotos de Francesca Woodman.
Los dejo con parte de la obra -sus padres y albaceas guardan cerca de diez mil negativos- de esta fotógrafa tan especial.
Vale la pena:
Una vez pasado el evento, adjunto el texto que escribí para la presentación:
Ya desde la cubierta, este pequeño volumen anticipa, aunque con intrincadas pistas, gran parte de su contenido: muestra la imagen borrosa de una mujer que ha dejado atrás sus alas, y, despojada de esos incómodos atributos celestiales, liberada de toda responsabilidad angélica, escapa apresuradamente del escenario de su crimen. Intenta hacerlo saltando hacia este lado del espejo, sumergiéndose en el mundo que hasta un momento antes observaba su vuelo. Dentro, en cincuenta páginas y tres idiomas, las palabras no han perdido sus alas y navegan libres, despojadas hasta la desnudez de complementos y accesorios. Imágenes únicas enriquecidas por la ambigüedad del misterio. Haikus de vocación surrealista, donde la naturaleza humana se funde con ese paisaje desprovisto que pretendía encerrarla, enmarcarla, limitarla:
"¿Qué relación existe
entre la corteza del cedro
y tus brazos
bajo las vendas blancas
del poniente?"
Frases sucintas, concisas, que más que decir, susurran, esbozan, sugieren. En estos poemas, la voz de Zulema Moret recuerda la de los ángeles cinematográficos de Win Wenders, musitando al oído de los transeúntes berlineses sus secretos mandatos, sus particulares exorcismos. Exorcismos y secretos que solamente podemos imaginar, suponer, intuir, ya que ni siquiera son audibles para el encallecido, nada angelical oído humano.
"Un ángel al borde de un volcán ardiendo."
El título del libro de Zulema Moret nos habla de la más extrema fragilidad al borde del más amenazador peligro. Delicadas plumas de ángel y una piel que podemos imaginar traslúcida, acercándose de forma por demás temeraria a las implacables, nada piadosas, lenguas de fuego. Según nos dice la autora en el prefacio de su libro, esta estremecedora imagen se desprende de una exposición antológica que, en algún momento del año 2000, la Tecla Sala de Barcelona dedicó a la fotógrafa estadounidense Francesca Woodman, quien durante escasos diez años, los que van de los trece a los casi veintitrés, expuso su cuerpo a los ojos de una cámara, experimentando con ambos a la vez. Descubiertas casi por azar, la serie de fotos allí expuestas mostraban a una artista extremadamente sensible en el vórtice mismo de su devastadora creatividad, a una jovencísima mujer presa de sus impulsos autodestructivos, arrastrada por la vorágine de revulsivas pasiones propias que sin embargo eran vividas como ajenas. Siempre al borde del naufragio, presintiendo el cercano e inevitable ocaso, Francesca Woodman se fotografiaba una y otra vez, aunque evadiendo la mirada frontal, el gesto directo, el retrato sin más. La Woodman modelo se niega a mirar ese ojo que la mira, que no es otro que el suyo propio, y en un doble juego de connotaciones esquizoides, se exhibe sin pudor alguno al mismo tiempo que trata de pasar desapercibida, fundiéndose con el atrezzo de sus fotos. En ellas -todas de pequeño formato y en austero blanco y negro- la vemos tapándose con el papel pintado que hasta un momento antes cubría las paredes de un cuarto desposeído; ocultándose tras un movimiento rápido e imprevisto que, al ser apresado por la cámara, desvanece sus contornos; escondiéndose detrás de máscaras, muebles, volúmenes o cuerpos ajenos. “Hago fotos de la realidad filtradas a través de mi mente”, escribió Francesca en un pequeño cuaderno rosa que le servía de diario íntimo. En los poemas de este libro, Zulema Moret escribe, o reescribe, esa mirada angélica; transforma en palabras desprovistas de toda puntuación y ornato, en frases susurradas a vuelo de ángel, las imágenes que la conmueven:
“…palabras como alambrecitos circulan sobre el poema herido…”
También ella, como la muy fugaz Francesca Woodman, se acerca peligrosamente al borde de ese hipnótico abismo ardiente, corrobora ese trágico presagio final del cual se hace imposible escapar:
“tú vestida de luto
en el borde de las ramas
la pierna sobre
el sillón
de pana
dialoga con la sombra”
Poco antes de cumplir veintitrés años, Francesca Woodman se arrojó al vacío desde una ventana de su apartamento en el Lower East Side de Manhattan. Dejar de Ser, para unirse, místicamente, a un Todo indivisible, único. Un vuelo final, impulsado tal vez por esas “Desordenadas geometrías interiores”, que dieran título a su último trabajo, editado un mes antes de su muerte.
“¿Dónde estás
Francesca, dónde
Estás?
Dos sábanas blancas
Te sostienen.
Un ángel al borde del volcán ardiendo.”

jueves, abril 24, 2008

versión original (Lleida tres)

Ayer al mediodía me hicieron una entrevista para un programa de Radio Exterior de España. También estaba Cristina Peri Rossi, que salió disparada apenas acabaron con ella, supongo que poco contenta con todo el desarrollo de la historia. Nos otorgaron algo así como cinco minutos para contestar unas preguntas algo erráticas sobre la celebración de Sant Jordi y el efecto que esto produce en los escritores latinoamericanos que tienen la osadía de escribir en Barcelona. Tardaron mucho más en recordar a los que lo hicieron hace más de veinticinco años, pero es que se trataba de nombres poderosos como García Márquez y Vargas Llosa. En aquella época yo ni siquiera soñaba con escribir y tampoco había invitaciones discriminadas para la Feria de Franckfurt. Fue demasiado fugaz. Apenas tuve tiempo de aclarar que no tenía un libro recién aparecido para publicitar (tampoco tengo ninguno esperando a ser editado en los cajones) y el porqué de tan desaprovechada oportunidad : no me creo un profesional de nada, y aunque esto no resulta un impedimento para hacer todo lo que hago de la mejor manera posible, me permite escapar de las presiones conque debería cargar si creyera que realmente lo soy. Pretendo ser sólo un aficionado, o sea alguien que produce por gusto, por placer, por pura afición. Quizás por esto no tengo biografía acreditada en la web de editorial Tusquets, aunque sí en las solapas de sus/mis libros. Acabaron mi entrevista con una cortinilla musical del tipo "El cóndor pasa" -si me lo hubieran dicho podría haberles alcanzado algún cedé con mi música preferida- y como despedida nos regalaron una lapicera-linterna con el logotipo de la radio Nacional de España. Gracias. Me acordaré de vosotros cuando se me pierda algo en medio de la noche. Cuando salí de allí las calles estaban rebosantes de gente con rosas o libros en las manos y de mesas cubiertas con la bandera catalana donde se acumulaban los best sellers en lengua castellana. En su "Invierno en Mallorca", George Sand lanza pestes sobre los habitantes de la isla, sin embargo las tiendas de souvenirs tienen pilas y pilas del libro en todos los idiomas posibles. "Se vende muy bien", me dijo un amigo psicoanalista de origen mallorquí, y en seguida agregó: "Lo demás a quién le importa". Yo sigo con el corazón preso por la Mostra de Lleida, entre otras cosas porque allí se oían lenguas de toda la América hispanoparlante en sus diversas variaciones del castellano materno. Lamentablemente esas voces llegan casi siempre en forma de grito desgarrador, de queja sin esperanza, de llanto amordazado. Gran parte de los documentales que se pasaron en Lleida mostraban los tan diversos como similares infortunios de esos pueblos tan sufridos. Y digo "gran parte" porque entre ellos había uno de homenaje al bandoneonista argentino Rodolfo Mederos -nos conocimos en la adolescencia, cuando el "noviaba" con una amiga mía llamada Noemí- y otro, con buen montaje y un material de archivo excelente, contando la historia del Doctor Muñiz, un anarquista español de principios del siglo pasado. De los largos prefiero no hablar porque apenas vi dos o tres de ellos. Estaba muy ocupado cada día con las películas que debíamos juzgar, la mayor parte del tiempo entre lágrimas y bramidos de indignación, junto a mis cuatro (deliciosas) compañeras femeninas de jurado: Airy Maragall, Lola Mayo, Fernanda del Nido y Pastora Delgado. Y ya no sigo más: debo preparar mi texto para la presentación del último libro de poemas de Zulema Moret, el próximo lunes al atardecer en la sede de ACEC. Tal vez uno de estos días continúe con la Mostra de Lleida. Será cuando la memoria, aún caliente y revuelta, vaya sedimentándose hasta aclarar la superficie.


fotos (Dante Bertini) tomadas durante la proyección de los filmes. Mostra de Lleida 2008

lunes, abril 21, 2008

another country (Lleida dos)

Una ciudad cercana no lo es tanto cuando vives de espaldas a ella. Mi primer viaje en AVE resultó ser al mismo tiempo mi primer traslado a un festival cinematográfico europeo. Hace mucho, mucho tiempo, estuve en el accidentado, muy irregular Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, un ambicioso y bien intencionado evento constantemente amenazado por los vaivenes políticos y sociales de la República Argentina y, en igual o mayor medida, por las diversas Ligas de Defensa de la Moral y las Buenas Costumbres (Ajenas). En aquella época yo era casi adolescente y un amigo productor me propuso acompañarlo. Supongo que lo divertía mi manera de opinar, tal vez algo arbitraria, pero siempre vehementemente razonada. Acepté, por supuesto, y reconozco haber tenido muchísima suerte, ya que ese año pudimos ver de cerca a un antipático, muy agrio, incómodo Pier Paolo Pasolini, acompañado de la que había sido su estrella en Medea, la estatuaria María Callas, invitada de honor de aquella convocatoria. Como la vida suele tejer tramas muy precisas, años después encontraría en Ibiza a Tatiana Pushkin, la argentina que, empujada un poco por la casualidad y un mucho por dos de sus hijos, ambos actores secundarios del filme, interpretaba en la película el rol también ínfimo de la enjoyada madre del trágico personaje femenino. Por aquellos días ví hasta cinco películas diarias, algunas tan inolvidables como La caída de los dioses de Luchino Visconti y, bastante agarrotado por la timidez, me atreví a bailar en la pista de una discoteca a la que todavía llamábamos "boite", muy cerca de un sobrio, jovencísimo, acicalado Helmut Berger. También a él, las tan suaves como embriagadoras olas del mediterráneo lo arrastrarían hasta las playas de Ibiza veinte y pico de años después, convertido esta vez en el vapuleado náufrago de sus innumerables y muy publicitadas dependencias.
Pero Lleida no es Mar del Plata y yo no quisiera ser Daddy Nostalgie. Me propongo contarles algo de todo lo que (me) sucedió durante los siete días de la semana pasada. Como antes he hablado de estrellas rutilantes de otra época, aquí van fotos de algunas de las que pasaron por esta Mostra, bastante más afecta a los directores y guionistas. Como podrán ver, todas ellas aparecen alejadas de las presentaciones públicas, vestidas de andar por casa.

encabezando el post: Juan Ferrer, director de la Mostra; siguen Jordi Dauder, Sergi López y el alcalde de Lleida mirando a cámara; más abajo: Sergi López junto a una foto de la exposición Ausencias, de Gustavo Germano; Sergio Peris Mencheta (Los Borgia) se abraza a Emma Suárez; el director mexicano Pepe Gutiérrez (Todos los días son tuyos) con una constipada Emma Suárez y su eficiente secretaria. Tomadas durante una caminata mañanera por las calles céntricas de Lleida. Postdata: el mundo es pequeño. Esta mañana voy a desayunar a Habaluc con mi amigo, el pintor Gonzalo Elvira, y diez segundos después llega Emma Suárez. Filma (primicia) una publicidad para Panrico en la misma manzana de mi casa. Sonrisas.

domingo, abril 20, 2008

Lágrimas y sonrisas (Lleida uno)

Documental : documentar... Cantamos bajo la lluvia, reímos bajo el sol, lloramos en la oscuridad de las salas de proyección...
Los documentales de Latinoamérica documentan el genocidio de los pueblos indígenas, la persecución, tortura y asesinato de los supuestos militantes de izquierda, la búsqueda de los desaparecidos y el reencuentro de los emigrados, la vejación de niños y mujeres, el expolio sistematizado de las riquezas naturales, el dolor, la miseria, la muerte.
Cara y cruz de una misma ¿moneda? Dinero y poder, una pareja tan indisociable como cuerpo y psique.
Por unanimidad y eligiéndolo entre once finalistas, nuestro jurado (documentales) concedió su premio a M, del realizador argentino Nicolás Prividera.














fotos de Dante Bertini : homenaje al cinematógrafo, Una calle de cine, en la ciudad de Lleida. Uno de los tres grupos escultóricos de Joaquim Ureña, realizados en metal e inaugurados durante la 14 Mostra de Cinema Llatinoamericá.
Posdata: hoy mismo me anuncian un nuevo galardón para el documental que premiamos en Lleida :
YAMAGATA International Documentary Film Festival (YIDFF) 2007 in Japan. Runner-up Prize: M, ARGENTINA / 2007 / Spanish / Color, B&W / 35mm / 150 min Dir: Nicolás Prividera. The film is not only a moving quest for the director but also a powerful essay on Argentina’s recent tragic history.

jueves, abril 10, 2008

En abril, risas mil (me voy unos días a Lleida)

ESTARÉ EN : http://www.mostradelleida.com/ pintura de Yue Minjun, con obra incluída en la magnífica y divertida exposición ROJO APARTE, de la Fundación Miró de Barcelona

martes, abril 08, 2008

Abril, abriles

En abril, lluvias mil, dice un clásico refrán castellano. Hasta ahora mismo el clima barcelonés desmiente ese aserto y ya han empezado a verse, y a sentirse, los efectos de una sequía que pareciera no tener fin. Los propietarios de las tiendas, temerosos de las posibles multas del gobierno tripartito, han decidido no regar más las plantas que decoran los frentes de sus negocios y éstas languidecen, se amarillean y acartonan, contradiciendo los clásicos, biológicamente regulados, efectos de la primavera, con su explosión de diversos verdores y variados capullos.
También yo, nada vegetal, me seco un poco con ellas. Si no fuera porque ni el tiempo ni la energía alcanzan para tanto, me compraría una regadera bien vistosa, le pintaría una B y una V y, bajo el slogan de Barcelona Verdea, me ofrecería para regar todas las plantas que encuentro muertas de sed por las polvorientas calles de Barcelona.
Tal vez esta labor me entretendría la cabeza en algo diferente a mis pensamientos desbocados de estos días. La primavera altera la sangre y los sentidos, lo sabéis muy bien, pero además a mí el mes de abril me envuelve en un tropel de nostálgicos recuerdos. En este mes nacieron, aunque bajo distintos signos astrológicos, mis muy queridos padres: un ariano Don Giovanni -al cielo pongo por testigo de cuánto honor le hizo a su nombre- y una taurina, colorida, aromática y sentimental Doña Flora. La suya no fue una relación fácil, pero casi podría asegurar que se amaron apasionadamente. Si no fuera así, nada de lo que hicieron durante los últimos años de su vida, su cuidado mutuo sin retaceos, su abnegado sacrificio hasta el desolador final, tendría el más mínimo sentido.
También en abril cumplía años Beba, o Bebita, Ferreyra. Fuimos amigos a pesar de la disparidad de nuestras edades y de las experiencias tan distintas por las que habíamos pasado. Cuando la conocí yo todavía no había cumplido los veinticuatro años. Ella tendría unos cuarenta más. Yo salía bastante maltrecho de mi primer relación de pareja, ella estaba separada hacía años de su primer y único marido.
Como a tantísima otra gente, la vi por primera vez en casa del empresario Felipe del Canto, un anfitrión encantador, afecto a organizar reuniones en las que mezclaba jovencitos prometedores con personalidades más o menos relevantes del famoseo porteño: actores y actrices, músicos y cantantes, directores de cine, teatro y televisión, publicistas, modelos de primera línea, artistas plásticos recién llegados de Europa o Estados Unidos y algún jugador de fútbol con buena pinta y un discurso mínimamente inteligible. Bebita, de clase acomodada y sin profesión conocida, era una señora de porte distinguido con un notable parecido a la cantante italiana Ornella Vanoni, visitante habitual de la capital argentina. Además de la melena rojiza, aleonada, compartían unos rasgos fuertes, definidos, nada feminoides, y una mirada cargada de inteligente intensidad, muy alejada de cualquier pretensión de inocencia. Siempre me gustó bailar y solía ser el primero en empezar a hacerlo en todas las fiestas. Desde un primer momento Bebita demostró interés por mí, y yo, al principio por pura vanidad juvenil, correspondí a su interés con el mío hacia ella. A pesar de sus piernas, ya muy cansadas, en todas las fiestas que compartíamos simulábamos algún baile que otro: yo hacía lo necesario para llenar el espacio con la totalidad de mi cuerpo joven, elástico y rebosante de energía, mientras ella se clavaba en un lugar y como mucho movía un poco los brazos, los hombros o la cabeza, aunque sin perder jamás el ritmo, sino siguiéndolo con la misma elegancia felina que envolvía todas sus acciones. Nunca hablábamos de nuestra vida pasada. Ella creía con verdadero fervor en el lema de aquel pajarraco que sobrevolaba La isla de Aldous Huxley repitiendo "aquí y ahora", para que nadie se olvidara de vivir intensamente cada instante de su vida. Sin embargo en algún momento de despiste me contó acerca de una hija compositora viviendo en París y también de los maltratos psicológicos que había sufrido durante sus años de casada. Era feliz en las calles muy transitadas del centro de Buenos Aires, rodeada de apretujantes multitudes de gente anónima, pero apenas llegaba el otoño huía del frío húmedo que solía enfermarla para perseguir los diferentes veranos del mundo. Despreciaba la droga, la corrupción, la estupidez, y sin duda ni resquemor alguno, dividía a la gente en dos grandes grupos: los que odiaban el sexo y aquellos que intentaban vivirlo en plenitud y libertad.
Unos años antes de morir en Nueva York -una de sus ciudades preferidas- se acercó hasta mi casa de Ibiza. Creo que quería despedirse sin decirlo, con la misma discreta elegancia con la que envolvió toda su vida.
Como cada año, este mes de Abril que recién comienza me la recuerda, de la misma manera que lo hacen Doctor Zhivago, Harold and Maude -una versión más hollywoodense de nuestro nada breve encuentro-, las teorías algo olvidadas de Wilhem Reich y las historias familiarmente zoológicas de otro querido amigo suyo, el escritor británico Gerald Durrell. Todos descubrimientos que le debo y, supongo, seguiré debiéndole para el resto de la eternidad.
fotografía de joseph koudelka

jueves, abril 03, 2008

¿De quién son las orejas de Mickey Mouse?

En julio del año pasado envié a Sitges mi participación para una exposición homenaje a la película Casablanca. Preferí ilustrar el tema con ingenua ironía, dejándome llevar por las asociaciones que el título del mítico film de Michael Curtis me sugería en aquel preciso momento. De allí salió el póster que se ve en el link anterior y que dentro de un momento pondré también aquí abajo, o arriba, junto al retrato, también irónico, de un fotógrafo o fotógrafa de prensa llamado Lula Marques. En este retrato el presidente venezolano Hugo Chavez aparece con las mismas orejitas que yo regalé al actual presidente de USA. No creo que Bush y señora se hayan enterado de la existencia de mi cartel, actualmente de gira por Marruecos, ya que pese a estar acompañado de la obra de varios pesos pesados del dibujo español (Forges, Krahn, Elena, Altuna, Ajubel) no logró la difusión mediática que tuvo en estos días el de Don/ña Marques, pero pienso que The President se pondrá bastante nervioso cuando busque sus orejas de ratón y no pueda encontrarlas. Para que todos vosotros os enteréis de qué va la cosa, adjunto a continuación y en negrita cursiva la nota de prensa firmada por Reuters y publicada en Noticias 24. Desearía que no nos pongamos talibanes y podamos aceptar estos juegos gráficos casi infantiles que no dañan a nadie. ¿O hay algo de malo en tener atributos de ratón? Además de Mickey, deberíamos recordar al siempre generoso ratón Pérez, al musculado y volador Super Ratón y al más moderno Ratatouille.Justo mientras se realizaba un encuentro en Venezuela contra el terrorismo de los medios de comunicación, la agencia británico-estadounidense Reuters tomaba partido en contra del Presidente venezolano. El 28 de marzo, un día después de iniciado el foro, la agencia estadounidense redistribuyó a todo el mundo la fotografía mostrada a la izquierda, en una composición hecha por el fotógrafo Lula Marques con la obvia intención de burlarse del líder latinoamericano asociándolo con el ratón Mickey. La foto puede verse por unos días en Yahoo News haciendo click aquí. El sitio español 20 Minutos tituló a la imagen: “Hugo Chávez con orejas”.
¿Terrorismo mediático? La intencionalidad de Reuters es obvia. La agencia ha sido acusada en el pasado por conocidos investigadores, como el periodista francés Thierry Meyssan, director de la Red Voltaire, quien asegura que un periodista de la agencia Reuters asiste diariamente a reuniones en el Pentágono, desde donde se diseña la agenda informativa mundial. (de Agencia Reuters, publicada en Noticias 24)

miércoles, abril 02, 2008

A veces llegan cartas

¿Ustedes se acuerdan de cuando ¡¡¡Raphael!!! cantaba aquello de "A veces llegan cartas..."? Era exagerado, como todo lo suyo. Puedo imaginarlo presentándose a un casting de OT (Obsesión Trituradora), con el Santísimo Trío Inquisidor -qué necesidad habrá de ser tan rastreramente fascista- obligándolo a cantar en inglés y sin mover las manos:
-Bueno, estúpido mariconazo, a ver si puedes hacer un tema más modedddno, con suinggg, ¿vale?
-¡Vaya tipejo aburrido! ¡Ni una patadita al aire sabe dar el gilipollas este! Yo lo mandaría ya mismo a su puta casa, ¿y vosotros?
-Es que me divierte verlo haciendo el ridículo...¡Coplas, el patético alfeñique sureño canta coplas! ¿No tienes nada más moderno pedazo e' maricón?
-¿Moderno? ¿Qué sabrá este sarasa de modernidad? ¿No ves que ni gorra lleva? Y mira el cutis del pervertido: ¡si parece una niña de pecho! ¡Ni un punto negro el cabrito! ¡Aprende de mí, infame bastardo! ¡Fíjate como tengo las aletas de la nariz por el lado de afuera, ahí donde se encuentran con mis magras y bien maquilladas mejillas! ¡Llenas de grasosa mugre, como debe ser!
-¡Blandengue, más que blandengue! ¡Ahora se pone a llorar el muy hijo de la chingada! ¡No lloro yo que soy mujer y tengo que aguantar tu estrafalaria mariconería!
Para su propia suerte, Raphael nació estrella de otra época en la que no había castings, ni televisión ni programas concursos. Digo yo, aunque no estoy demasiado seguro de lo que estoy diciendo. En estos momentos ni siquiera sé por qué estoy hablando de Raphael. O sí lo sé. lo hago por lo de las cartas que llegan, trayéndonos unas veces buenas noticias y otras facturas, multas y sorpresas desagradables. Pero, ¿es que acaso hoy, con tanto concurso perversamente SALÓmasoquista por la tele, con atroces e injustificadas matanzas de gentes y animales (focas, por ejemplo) en tres cuartas partes del planeta, con los polos derritiéndose segundo a segundo y Cataluña presa de la sequía más temible de toda su historia, pueden seguir llegando a nuestra casa esos anacrónicos, ingenuos trozos de papel, generalmente ¡manuscritos! a los que llamábamos cartas? A decir verdad, al menos a mi buzón llegan menos que pocas. Todo el mundo manda mensajes de email o te habla por teléfono, seguramente porque de esa manera no tiene que ir al correo, ni ocuparse de comprar estampillas, ni quedarse con gusto a goma de pegar en la lengua. Sin embargo hay sorprendentes excepciones: hoy mismo recibí un envío desde Montevideo, Uruguay. Un sobre grande certificado que contenía un libro, igualmente grande, y bellísimo, sobre la poeta Idea Vilariño. Me lo mandó Ivonne, la creadora del blog El perro tendrá su día. Ahora mismo no sé qué decir(le). Nuestra relación es bloggera; nunca nos vimos la cara ni hablamos por teléfono ni, ¡vaya antigüedad!, mantuvimos una relación epistolar como la que sí mantuvieron muchos de los coprotagonistas de este libro, entre ellos Pedro Salinas, Juan Ramón Jiménez, Mario Benedetti, Juan Gelman, Elena Poniatowska, Eduardo Galeano, el imprescindible Rodríguez Monegal. Pues Ivonne se tomó el trabajo de enviármelo -seguramente gastó un montón de dinero en ello- y en estos momentos no sé decirle casi nada, salvo gracias.
Me has dejado alelado, estimada Ivonne. Rebosante de sentimientos pero sin palabras. Hace dos días, festejando el cumpleaños de mi trashumante amigo Marcial Souto, pude acompañarlo virtualmente en su largo paseo visual por las calles de tu ciudad, desde el barrio de Pocitos hasta la terminal de autobuses. Calles y veredas anchas despojadas de gente, un cielo muy azul de un día cualquiera del último marzo y una brisa suave que, al colarse entre las ramas de los árboles, esgrafiaba con luces y sombras los frentes de las casas y hacía vibrar los eléctricos fucsias de esas santa ritas que aquí llamamos buganvillas. Al fondo de cada calle, la playa y el río. ¿Se puede ser feliz en una ciudad tan sosegadamente bella? La última vez que estuve por allí me asombró su aeropuerto: cálido, amistoso, orgullosamente detenido en una época donde los viajeros no eran una masa ansiosa de destino impreciso.
Hoy posiblemente pueda encontrarme con otros testimonios de tu tierra, Ivonne. Presentarán, a escasos trescientos metros de mi casa, el 14 Festival de Cine Iberoamericano de la ciudad de Lleida, dedicado este año a la cinematografía argentina. Me han invitado a integrar el jurado para los cortos metrajes. Pasaré una semana en otra ciudad, viendo películas habladas en mi idioma desde la mañana hasta la noche. De pantalla en pantalla: la síntesis de mi vida. ¿Acaso un trozo de papel en blanco no es también una pantalla donde proyectar palabras, dibujos, fantasías? Hace apenas una semana estuve durante ocho horas, estirado y con la boca abierta, en el tan duro como anatómico sillón de mi dentista. Una larguísima operación que supuse podría invalidar todos mis planes para esta semana, con esperada visita de viejos amigos argentinos, y la otra, cinematográfica, en tierras leridanas. Sin embargo salí de la consulta caminando y así llegué hasta mi casa. Al día siguiente estaba festejando un cumpleaños y dos días después otro (Gracias Silvia T., nos la pasamos muy bien en tu fiesta sorpresa).
La vida está siendo suave y cariñosa conmigo. Tal vez me lo merezca. Y si no fuera así, ya pagaré en su momento con mi eterno silencio.
Ilustra : cartel del Festival de Lleida sobre foto de Héctor Zampaglione.